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Mundo Abierto vs Mundo Cerrado. Última parte

Entrevista a Iván Ivanoff, artista, programador, investigador de formación autodidacta, productor de Nuevas Tecnologías

La inteligencia toma riesgos con información limitada en una arena donde los errores no sólo son posibles, sino también necesarios

Darwi Odrade (Casa Capitular: Duna, Frank Herbert, 1985)

“El modelo educativo nuestro es un modelo que atrasa 200 años”, dice Ivanoff y detrás suyo pueden verse desde la terraza las copas de los árboles con sus hojas cambiando de color hacia el marrón otoñal, anticipando su caída. La educación pública como la conocemos hoy es un invento del siglo XIX. No puede entenderse su aplicación si no tenemos en cuenta el contexto histórico, de avance de los sistemas democráticos y de participación creciente, así como no se entiende tampoco si no pensamos en la implantación del esquema económico y productivo de la época. “Nuestro padre de la educación pública, Sarmiento, lo que quería era sacar a la barbarie y convertirla en buenos ciudadanos para que trabajen en la nueva industria que crecía”, agrega Ivanoff. El mundo de hoy sigue ligado a aquel por lazos históricos, pero ya no es aquel mundo y por eso no es extraño que hoy toda una serie de estructuras presentes en la educación resulten anacrónicas – lo cual tampoco es nuevo, ya que las discusiones para correr al esquema educativo de su herencia verticalista ya llevan décadas -.

Más allá de las modificaciones que sufrió el abordaje pedagógico durante el siglo XX lo cierto es que las sociedades han experimentado transformaciones que demandan un replanteo de la escuela de manera más profunda y radical. Es necesario imaginar el mundo que habitamos como una gran madeja de hilos frágiles y fuertes al mismo tiempo, entrelazados y generando permanentemente un mayor vínculo. Como van mostrando los hechos sólo de la última década es clave, además, entender que esa red no puede, por su propia dinámica, convertirse en algo controlable o predecible. La tensión se sigue dando por el deseo de construir una causalidad controlada en lugar de permitirse navegar por el fluir – donde acción y reacción se tornan parte de un mismo proceso – y, como el sistema que habitamos está elaborado a partir de lo primero, es lógico que todo el andamiaje esté haciendo ruido. ”En el punto que estamos hoy – analiza Ivanoff -, ese modelo educativo de generación de oficios estaba dando, también, porque el acercamiento al conocimiento, a la fuente del conocimiento,  estaba restringido. Entonces, yo tenía que tener una estructura piramidal para poder propagar el conocimiento. (…) El conocimiento hoy existe al alcance de todos y se llama Internet; esa estructura piramidal no la necesito nunca más”.

¿Qué es un maestro? ¿Qué es la docencia? ¿Quién es el alumno? ¿Es un rol intercambiable permanentemente? ¿Qué lugar ocupa la escuela ahora? ¿Funciona? ¿Qué es lo que no funciona? ¿Cómo trabajar dentro de las limitaciones que puede imponer un determinado contexto socio-económico? ¿Qué es lo que se forma en la escuela? ¿Cómo retroalimentar el proceso para impedir que se estanque? ¿Cómo no seguir simplemente alimentando el segmento creciente en las últimas décadas de la educación como negocio?. Ivanoff dice que las universidades actuales no producen el perfil que busca para la gente que trabaje con él y que por eso prefiere tomarlos y formarlos directamente en su productora. Cuando le pregunto por su recorrido, mira pícaro y se ríe: “Mi camino fue abandonar el colegio. Mi camino fue solo, pero yo también pertenezco a una generación en la que no existía nada de lo que yo hago ahora. ¿Qué sentido tenía que yo estudie acá o en alguna parte del mundo? Ya había en Estados Unidos carreras de Computación Estética pero, ¿qué sentido tenía que yo me dedique a eso si llegaba con la práctica antes?”. El ser autodidacta ha existido siempre, sobre todo cuando las estructuras existentes no le ofrecen aquello que necesita. De hecho,  el ser humano es autodidacta por naturaleza, pero así también su necesidad de transmitir el conocimiento adquirido y aprender en grupo, por lo que en realidad el planteo de cambio en la pedagogía es hacia la horizontalización de la experiencia del aprendizaje, construyendo un flujo constante de información en lugar del esquema tradicional normativo y pasivo de emisor-receptor. El desafío para la escuela es permitirse el abandono de la verticalidad en crisis en favor de una lógica de intercambio balanceado y flujo continuo, “donde el alumno sabe que sabe más de esto y se lo enseña al profesor, el alumno va a saber que el profesor tiene cosas para enseñarle”.

Para contactar a Diego Braude, clickear aquí

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