Arte
y Tecnología / Fotografía - Crítica

“Femmes”: Criaturas Celestiales
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Lugar:
http://www.clarin.com/diario/2007/10/18/conexiones/t-01521152.htm
En la sección Conexiones, de Clarín.com, se puede acceder a la serie fotográfica de Fernanda Rubio. Mientras que en el espacio del megamedio online aparece bautizada doblemente como “Belleza de Mercado” y “Moda de Terror”, ella la titula simplemente “Femmes”. Asimismo, el diario la rotula fotorreportaje, cuando la serie es una obra fotográfica fruto de un detallado trabajo digital. No es esto una crítica al rotulado elegido por Clarín, sino una introducción a los conceptos que pueden dar una serie de lecturas interesantes y que están insertos en la serie de Rubio.
Las fotografías, que no tienen título, sino simplemente un número, juegan con esta idea de lo bello y su producción en masa desde la imagen. En Modigliani, se habla de la peculiar belleza de sus mujeres, pero acá, lo que aparece resaltado es la modificación, la transformación. El cuerpo debe adaptarse para quedar enmarcado dentro del canon imperante.
El público consume permanentemente imágenes de lo que asumimos como paradigma de lo bello. Se toma como patrón la excepción y se la muestra como símbolo de la perfección. Pero el propio cuerpo se resiste: engorda o adelgaza hasta límites letales, se arruga, se muere, da muestras de cansancio, decadencia, putrefacción. Entonces, se lo opera, se lo vuelve un elemento más de una cadena de producción.
El cuerpo como envase, se lo cuida, desde los contratos se imponen reglas de conducta. La criatura del Dr Frankenstein es el exacto opuesto de estas ninfas, repudiado, considerado un monstruo terrorífico por su exterior deforme. Pero en la serie de Rubio se igualan: las ninfas aparecen estiradas, estilizadas hasta que sus miembros y facciones parecen hechos de plastilina.
“Fotorreportaje” implica la noción de captura fotográfica de una realidad; se “reporta” fotográficamente sobre una persona o un hecho. Si el retoque de Rubio resalta el artificio y las vuelve figuras congeladas en un tiempo imaginario, el reporte sería desde la realidad que oculta la otra máscara, la de la perfección de largas piernas, pechos marcados, labios pulposos y ojos entre seductores y ausentes.
Las mujeres de las fotografías de Rubio están hiperestilizadas, cubiertas por colores de gamas perfectas (de su vestuario, piel o cabello). Si bien el cuerpo, sin distinción de género, se ve siempre expuesto a los designios de la moda o la cultura en general, es predominantemente el cuerpo de la mujer el que ha sido tratado a lo largo de la historia como un objeto modificable con fines estéticos. Ejemplos hacia atrás sobran, como las deformaciones inflingidas sobre los pies de las mujeres en China o los corsets franceses que cortaban la respiración. En el caso de “Femmes”, ya no alcanzan loa métodos “analógicos” de construcción y reproducción: las dietas, las interminables sesiones de gimnasio, los tratamientos varios, las cirugías; la máquina que produce las imágenes, absorbe los cuerpos y estos ya no distinguen lo virtual de lo real – de hecho, lo real debe volverse virtual (precisamente, irreal) -.
Muchas veces se llama de manera gratuita “arte digital” a cualquier obra que esté trabajada desde la herramienta informática. Pero, la cuestión es el nivel de influencia conceptual que puede tener el uso de dicha tecnología. Las fotos de Rubio no sólo muestran un manejo creativo de un software determinado sino que se evidencian conscientes, también, de su implicancia. Esas mujeres existen y no, y estilizadas a la fuerza, numeradas, se vuelven meros objetos de contemplación.
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19/10/2007 |