Cine

21º Festival Internacional de Cine
de Mar del Plata: La Desilusión
por Jorge de Elizalde
jorgedeelizaldecine@yahoo.com.ar
Fotos por Fernando Romanazzo para Imaginación
Atrapada
La edición anterior del Festival de
Mar del Plata logró dar un paso adelante en su consolidación,
a partir de una identidad definida, de una programación no
sólo abundante, sino de calidad y atractiva. Pero todavía
le faltaba ajustar algunas cosas en cuanto a la organización
y atar algunos cabos sueltos que Miguel Pereira, con una gran capacidad
de autocrítica, reconoció. Y ese reconocer ciertos
errores era un buen indicio para creer que con cada edición
el Festival iría superándose.
¿Qué se puede decir de la última
edición de este Festival? El festival no dio un paso atrás,
básicamente se tomó un vuelo sin escalas hacia ningún
lugar. Menos salas, menos películas (con una selección
de baja calidad), desorganización a todo nivel, funciones
con hasta una hora de retraso, la grilla de programación
hecha totalmente a desgano, mal impresa, con los horarios desfasados,
etc. Personalmente, la experiencia en este último festival
fue cuando menos frustrante, por no hablar de maltrato por la falta
absoluta de organización y profesionalismo en la realización
de un evento tan importante y significativo para Argentina como
lo es el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
¿Qué fue lo que pasó
para que el Festival de un giro tan radicalmente desfavorable en
relación a su edición anterior? Porque la edición
anterior realmente fue un Festival meritorio, con muchos errores,
pero con una programación diversa, jugosa, y con un verdadero
aire latinoamericano, como Pereira sostenía desde su discurso
y concretaba en los hechos. Esta vez, la historia fue distinta.

Tim Robbins y Susan Sarandon |
Una pasarela con muchas luces, un manojo de
invitados “glamorosos”. Cotillón y caretas. ¿Alguien
puede explicarse la presencia de Susan Sarandon y Tim Robbins sosteniendo
que Argentina es un país que resiste, que lucha? Muy simpáticos,
sonrieron, hablaron, hicieron chistes, dieron su “clase magistral”,
y se fueron (en ese estricto orden de agenda). La justificación
de Pereira: son personas que se oponen al gobierno de Bush, a la
guerra en Irak y se preocupan por los países tercermundistas,
por lo tanto encajan en esto de la identidad latinoamericana (sic).
La impresión es que Pereira quedó
en el medio de algo más y lo manejó (lo que se dice,
“la piloteó”) como pudo. Pero, sin dudas, no
fue suficiente. Algo olía a intereses cruzados. La verdad
es que no se puede apuntar a una sola persona como única
culpable de esta fallida edición. La complejidad de un festival
de estas características no lo permite. En esta edición
la financiación fue distinta, la intendencia de Mar del Plata
participó de la misma, la ceremonia de apertura quedó
bajo exclusiva cobertura de Canal 13, y todo ese trasfondo que uno
no conoce y que sólo puede intuir debe afectar de alguna
manera el desarrollo organizativo del Festival.
No escuché a un solo periodista hablar
bien del Festival, por el contrario: la indignación parecía
ser un sentimiento generalizado. La ceremonia de apertura, como
ya fue mencionado, fue exclusivamente cubierta por Canal 13, con
excepción de los últimos 5 minutos de la misma. Este
exagerado nivel de exclusividad y favoritismo ya generó un
malestar, incluso hubo algunas peleas rápidamente evacuadas.
Tras la valla, el resto de nosotros.
El diario del festival, misteriosamente, se
volvió un producto difícil de conseguir. Las copias
se agotaban rápidamente. Un colega, al preguntar por dicho
diario recibió una respuesta sorprendente: “no hay
más, pero si querés podés comprar el diario
Clarín que ahí viene”. Sin palabras.
Otra de las cosas bochornosas que sucedieron fue que ciertos directores
invitados tuvieran problemas para ingresar a la sala donde se proyectaba
su propia película para presentarla por no tener una entrada.

Miguel Pereira
|
Qué desilusión. Y, para colmo,
durante la ceremonia de clausura, tanto Pereira como Alvarez se
deshicieron en autoelogios, sosteniendo que, mire por donde se la
mire, esta edición fue la mejor de la última etapa
del Festival. La autocrítica se fue nadie tiene claro en
qué dirección, la supuesta identidad latinoamericana
se quedó en la banquina, y nosotros vamos a tener que esperar
a la edición que viene para ver si esto es tropiezo o caída.
www.imaginacionatrapada.com.ar
7/4/2006 |