Cine - Crítica

“7, Número Equivocado”:
Un entretenido truco de cartas
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
("Lucky Numer Slevin", EEUU, 2006)
Dirección: Paul McGuigan. Guión:
Jason Smilovic. Elenco: Josh Hartnett (Slevin),
Bruce Willis (Goodkat), Morgan Freeman (El Jefe), Ben Kingsley (El
Rabino), Lucy Liu (Lindsey), Michael Rubenfeld (Yitzchok), Peter
Outerbridge (Dumbrowski), Stanley Tucci (Brikowski), Kevin Chamberlin
(Marty), Dorian Missick (Elvis), Mykelti Williamson (Sloe). Producción:
Chris Roberts, Christopher Eberts, Kia Jam, Tyler Mitchell, Anthony
Rhulen y Robert S. Kravis. Música: Joshua
Ralph. Fotografía: Peter Sova. Montaje:
Andrew Hulme. Diseño de producción:
François Séguin. Dirección artística:
Pierre Perrault y Colombe Raby. Vestuario: Odette
Gadoury. Duración: 110 min.
El film comienza.
Silenciosamente, ocurre un asesinato.
Slevin (el nombre del título original,
que juega fonéticamente con la palabra “seven”,
también de fuerte significación en el film) llega
a la ciudad. Le roban. Mientras se recupera en la casa de un amigo,
es sorprendido por la bonita y simpática vecina. Minutos
después, lo vienen a buscar unos muchachos poco amigables,
que lo llevan con su jefe, quien le encarga un asesinato a cambio
de perdonarle sus enormes deudas de juego. Tiempo después,
son los matones del otro jefe mafioso los que lo vienen a buscar
con un encargo similar. A todo esto, Slevin no se cansa de aclarar
que él no es la persona que buscan (lo que no puede probar
porque le robaron la billetera).
El asesino silencioso es Bruce Willis, jugando
a una mezcla de “Chacal” (que en su versión Hollywood
protagonizó él mismo) y “El Perfecto Asesino”
(con Jean Reno como Leon, el francotirador en cuestión).
Invisible, limpio en su trabajo, con un extraño costado que
no puede dilucidarse a simple vista.
Slevin tiene poco tiempo para decidir que
hacer y menos aun para llevarlo a cabo. No parece haber escapatoria,
pero no todo es lo que parece.
Analizar “7, número equivocado”
en profundidad en una crítica es contar demasiado, ya que
la película se apoya en las vueltas que el guión va
dando a medida que avanza la trama. De hecho, “7…”
se apoya principalmente en la capacidad de la estructura narrativa
para ir complejizando el relato sin volverlo forzado ni incoherente.
Sobre esa estructura se apoya la imagen, que va eligiendo sus ángulos
con cuidado, mostrando y ocultando, contando y mintiendo. De todos
modos, el guión no apuesta (al menos no en general) a la
sorpresa, es decir, al giro en el cual aparecen elementos nuevos
que vienen a responder las preguntas del relato. Todo está
presente, las pistas están ahí. A veces esto, como
detalle negativo, produce que la trama se vuelva algo predecible,
sobre todo hacia el final (casualmente el único momento realmente
forzado de la película).
“7, número equivocado”
está planteada como entretenimiento inteligente, con un elenco
solvente (sobre todo Morgan Freeman en un raro rol de “malvado”
y Ben Kingsley como su Némesis). La atmósfera buscada
es la de una elegante y permanente ironía, donde el film
aparentemente va en una dirección cuando evidentemente está
llevándonos en otra. Un truco de cartas, donde el truco consiste,
precisamente, en hacer invisible la mano que explícitamente
mueve las cartas.
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21/4/2006 |