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Las Aventuras del Barón Munchausen - Terry Gilliam

“Las aventuras del Barón de Munchausen”: Viajando sin ácido más allá de los límites

por Alex Loust

("The adventures of Baron Munchausen", Alemania / Reino Unido, 1988) Dirección: Terry Gilliam Guión: Terry Gilliam y Charles McKeown Elenco: John Neville (Baron Munchausen), Eric Idel (Desmond / Berthold), Sarah Polley (Sally Salt), Oliver Reed (Vulcano), Jonathan Pryce (Ordinariamente Correcto Horatio Jackson), Peter Jeffrey (el Sultán), Charles McKeown (Rupert / Adolphus), Winston Dennis (Bill / Albrecht), Jack Purvis (Jeremy / Gustavus), Uma Thurman (Venus / Rose), Ray D. Tutto - Robin Williams (Rey de la Luna) y elenco. Fotografía: Giuseppe Rottuno Diseño de arte: Dante Ferretti Dirección de arte: Teresa Barbasso, Giorgio Giovannini, Nazzareno Piana Música: Eric Idle y Michael Kamen Montaje: Peter Hollywood Vestuario: Gabriella Pescucci Producción: Thomas Schühly Duración: 126 minutos


Ilustración de Dore sobre el ficticio Barón de Munchausen

En el siglo XVIII, un catedrático buscavidas y eventualmente de muy dudosa reputación (afición por el juego y por empeñar o apropiarse de bienes ajenos), decidió publicar anónimamente un libro. Dicho texto estaba influenciado por otras historias, de contemporáneos como Jonathan Swift a relatos populares u otros autores del pasado, como Rabelais (“Gargantúa y Pantagruel”) o incluso Plinio (“Historia Natural”, 1 d.C.) o la Biblia. Pero, de todas maneras, su base protagónica estaba ubicada sobre la persona del Barón de Munchausen, un exmilitar germano quien peleara en dos guerras, y que a su retiro se fuera convirtiendo en un personaje famoso por sus delirantes relatos, de los cuales era supuestamente protagonista. Munchausen llegó a ser bautizado, a pesar suyo, el “Barón Mentiroso”. Raspe, por conocimiento directo o indirecto, utilizó al Barón como protagonista de su libro, al que llamó “Narrativa de los Maravillosos Viajes del Barón Munchausen”. Como “Los viajes de Gulliver”, la “Narrativa…” se oponía literariamente al mundo hiperracional propuesto y buscado por el Iluminismo. Varias décadas después, ya durante el siglo positivista del 1800, Gottfried August Bürger, poeta alemán, tradujo el texto de Raspe (que había sido publicado originalmente en inglés, durante el exilio del autor en Gran Bretaña), y a su vez lo extendió con su propia producción. A partir de este trabajo, la leyenda de Munchausen (ya excediendo a su fuente real original) fue instalándose como un clásico, siendo retomado, deformado y expandido durante los próximos más de cien años, hasta su última versión fílmica, la de Terry Gilliam.

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La versión del ex-Monty Python, que veía de dirigir el film de ciencia ficción “Brazil” (una película de tinte apocalíptico al estilo “1984”, con una estética muy particular y que en vez de un Gran Hermano apuntaba a una Gran Burocracia, logrando una cruza entre Kafka, Orwell y su extracción Monty Python), y "Time Bandits" (un extraño pero exitoso film infantil, que también tenía elementos que ya iban conformando una poética Gilliam) era una apuesta de un productor europeo primero y de la Columbia Pictures luego. A partir de este film, que hacía una década venía con intenciones de realizarlo, Gilliam habría de ganarse la reputación de difícil. Proyectado con un presupuesto inicial de U$S 23 millones de dolares del que no debía pasarse, terminó costando el doble. Esto, combinado con otros problemas extra-cinematográficos, favoreció el hecho de que la película fuera eventualmente tratada como un hijo indeseado (al margen de las luchas entre director y productores sobre el final cut). En Estados Unidos apenas se distribuyó y, si bien tuvo un moderado éxito en otros paises, esto pareció no importar. Lentamente, así como ocurrió con “Laberinto”, “Las aventuras del Barón Munchausen” fue convirtiéndose no necesariamente en un éxito, pero sí en un film de culto.

Las Aventuras del Barón Munchausen - Terry GilliamProbablemente otro de los elementos que haya producido al menos desconcierto en una industria que se mueve por productos categorizables (y la década del ochenta se movió mucho en ese terreno), “Las aventuras del Barón Munchausen” no era exactamente eso. Un film con una fantasía compleja que lo convertía en un relato para adultos, un aspecto maravilloso que iba más allá de lo intelectual que podía acercarlo a los niños. Pero ubicarlo específicamente en un género, como podía ocurrir con "Time Bandits", o dirigirlo a un espectro específico de público no parecía posible. El elenco elegido tampoco ayudó en este aspecto, por más que la amalgama entre los actores y la propuesta pueda considerarse perfecta. La falta de nombres reconocidos por el público masivo hacían difícil la identificación inicial, considerado un no-no para productos de semejante presupuesto. Así, como aquel libro primero sobre Munchausen, este otro de Gilliam también estuvo cerca de pasar al olvido.

Las Aventuras del Barón Munchausen - Terry GilliamTerry Gilliam , fiel a su estilo, elaboró un pastiche cronológico, ubicando un hipotético presente histórico a fines del Siglo XVIII del Barón en una ciudad asediada por los turcos (encabezados por el Sultán - Peter Jeffrey - ). En la ciudad gobierna el Ordinariamente Correcto Horatio Jackson (Jonathan Pryce), una suerte de personificación de toda aquella burocracia ridículamente hiperracional y mediocremente ecualizadora que Gilliam retratara en "Brazil". En medio del bombardeo, en un teatro, se representa precisamente la vida de Munchausen, hasta que el Barón original hace su aparición, confundiendo a los actores con sus ayudantes originales, realidad con fantasía, y declamando que siendo él quien accidentalmente originó la guerra es él también quien puede detenerla. En medio del Siglo de las Luces, la esencia del Barón se marchita, de ahí su apariencia vieja y gastada y su metafórica relación con una Muerte siempre rondándolo. Como forma de distraer a las damas del terrible momento que viven, el Barón comienza a relatar sus hazañas. La extraordinaria fantasía encuentra, obviamente, incrédulos, y, además, mientras tanto, la ciudad se va acercando a ser conquistada por los turcos. Sin embargo, la visión de este Poder que ofrece Gilliam es el de la caricatura, no algo a temer, sino todo lo contrario. Los enemigos que asolan la ciudad se muestran como niños histéricos jugando a los soldaditos con vidas ajenas.

Las Aventuras del Barón Munchausen - Terry GilliamDesde el arte, la fotografía y el guión, Gilliam dejó volar la imaginación, transportando a su protagonista a los diversos mundos y aventuras que habría de recorrer. Recurre a efectos especiales y a mezclar animación con actores en algunos fragmentos. En los relatos, es la fantasía y la maravilla lo que predomina. En ese extraño real presente, Gilliam no se aleja de lo maravilloso o lo fantástico, pero le agrega el elemento simbólico. La guerra no es sólo entre un ejército más fuerte y otro más débil, sino también entre la imposición de un raciocinio sin fisuras que deriva en un mundo duro y cruel, y la fantasía del Barón, que permite imaginar no un solo mundo sino varios (viaja a la Luna, donde seduce a su reina y lucha con su rey - quien a su vez se debate entre su costado pasional y su lado racional -, para luego ir a parar al estómago de un gran pez, o mantener una discusión con Vulcano, quien cela permanentemente a la bella Venus, etc). Bajo el imperio de la razón pura y su resultante administrativa, la burocracia, la ciudad queda cerrada sobre sí misma, imposibilitada de imaginar otra alternativa. Las puertas que clausuran la ciudad para los enemigos, en realidad funcionan como candado para sus habitantes.

Las Aventuras del Barón Munchausen - Terry GilliamLa estética barroca remite al período elegido (XVIII), pero en ese estilo recargado también mezcla la restauración con el artilugio explícito (decorados que quedan evidenciados, cielos irreales, leyes de gravedad que no respetan ninguna lógica, etc), haciendo que la invitación a compartir la ilusión sea igualmente conciente. Lo que podría entenderse como un “error”, una “falla”, es en realidad parte del discurso cinematográfico del film. No es simplemente asistir inocentemente a un relato maravilloso, sino además, entendiendo que es una construcción, disfrutarlo de todas maneras y precisamente por eso (no es casualidad que el film comience por una representación que es interrumpida - la obra de teatro - para dar pie a otra - el relato de Munchausen -, que es parte de otra - el film).

En un montaje que cruza todas las líneas narrativas permanentemente, y que funciona casi de manera onírica: cuando se piensa que un relato se ha acabado comienza otro, como si fueran las capas de una inacabable cebolla. La reaparición sobre todo del personaje de Horatio Jackson en varias de estas capas resulta confusa, hasta que se entienden sus propias palabras (las de Jackson), entrelazadas en la narración a través de aparentemente inocentes y graciosos juegos verbales. El relato de Munchausen parece entrar en ese sentido en un loop, que no es otra cosa que una situación de fondo (la de la ciudad y el sistema que la rige) que se reitera, haciendo que las acciones superficiales parezcan nuevas cuando no lo son. Munchausen es simbólicamente la masa que Gilliam encuentra para destruir esa pared que rodea a la ciudad.

Gilliam, en “Las aventuras…” traduce ese universo sin escapatoria de monstruos de traje y corbata de “Brazil” en otro donde son de mazapán y habitan en un espacio confinado por su “ordinariamente correcta” imaginación. Los colores oscuros que predominaban en “Brazil” son reemplazados por una “invencible” gama de cálidos. Las líneas rectas y duras dejan su lugar a las curvas y ornamentos del barroco (el barroco, curiosamente, es un arte del conflicto). Una suerte de éxtasis dionisíaco recorre el film, y quienes reniegan de él están destinados a marchitarse.

Recursos Web:

http://members.aol.com/morgands1/closeup/text/sandsmun.htm - Entrevista a Terry Gilliam sobre el rodaje de "Las Aventuras del Barón Munchausen" y otros temas, recomendable (en inglés)

http://www.gutenberg.org/etext/3154 - El texto completo original de Raspe (en inglés)

http://www.sensesofcinema.com/contents/directors/03/gilliam.html - Artículo sobre Terry Gilliam en Senses of Cinema

http://www.kirjasto.sci.fi/munchh.htm - Información sobre Rudolph Raspe, Gottfried Burger y el Barón Munchausen original

www.imaginacionatrapada.com.ar
23/6/2006

     
     

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