Cine / Cine
Hacia Atrás / Barton Fink / Hermanos Coen - Ensayo y Análisis

“Barton Fink”: El autor atrapado
en su laberinto
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(EEUU, 1991) Director : Joel
Coen Guión : Ethan Coen y Joel Coen Fotografía
: Roger Deakins Música : Carter Burwell
Montaje : Roderick Jaynes Sonido
: Allan Byer y Skip Livesay Producción :
Ethan Coen Productora : Ted y Jim Pedas, Bill Durkam,
Ben Barenholtz, Circle Films para Twenty Century Fox. Elenco:
John Turturro (Barton Fink), John Goodman (Charlie Meadows ), Judy
Davis (Audrey Taylor), Michael Lerner (Jack Lipnick), John Mahoney
(W.P. Mayhew), Tony Shalhoub (Ben Geisler), Jon Polito (Lou Breeze),
Steve Buscemi (Chet) , David Warrilow (Garlan Stanford), Richard
Portnow (Detective Mastrionotti), Christopher Murney (Detective
Deutsch), I.M. Hobson (Derek), Megan Faye (Poppy Carnahan), Lance
Davis (Richard St. Claire), Harry Bugin (Pete), Anthony Gordon (Maitre),
Jack Denbo, Max Grodenchik , Robert Beecher (Árbitro), Darwyn
Swalne (Luchador), Gayle Vance (La secretaria de Geisler), Johnny
Judkins (Marinero), Jana Marie Hupp , Isabelle Townsend. Duración:
115 minutos
“El artista no es un privilegiado de
la vida, no tiene derecho a vivir sin deberes, está obligado
a un trabajo pesado que a veces se convierte en su cruz. Ha de saber
que cualquiera de sus actos, sentimientos, pensamientos, constituyen
el frágil , intocable, pero fuerte material de sus obras,
y que, por lo tanto, no es libre en la vida, sino sólo en
el arte”
Kandinsky
“Barton Fink”, dirigida,
escrita y producida por los hermanos Coen, narra la lucha de un
escritor, el del título del film, en su proceso de producción
de la obra. Barton es un joven dramaturgo que, apenas de triunfar
en New York, es llamado por un estudio de Hollywood para escribir
el guión de una película clase “B”. Lejos
de su hogar, de su ambiente natural, obligado a trabajar sobre un
género que le es ajeno y extraño, sufrirá de
bloqueo creativo. La búsqueda traumática de la Idea
y la relación de Barton con el medio (cinematográfico
o teatral), son el eje temático del film. En palabras más
simples, sería una mirada detrás de bambalinas al
proceso creativo del autor y su relación con su entorno.
En la diégesis Coen, el entorno
se opone al protagonista. Sin embargo, el mismo protagonista es
también el responsable de su desenlace. El clima opresivo
(generado a través de una “estética de lo insoportable”,
que consiste en la conjugación de ambientes de colores saturados
– o completamente desiertos, como en “Fargo” o
“Simplemente Sangre”-, con la complementación
del sonido para lograr esa sensación de agobio), los lleva
a un estado alterado, casi demente en el caso de “Barton Fink”,
paranóico, en el que ellos mismos escriben su historia por
anticipado.
Los personajes se ven inmersos en un
mundo solitario, cercano a la desesperanza. Los protagonistas parecen
ser los únicos pobladores de ese universo deshabitado. La
utilización de la profundidad de campo combinada con planos
muy cerrados ayuda a generar esa sensación, centrando la
atención sobre los personajes por un lado (los planos cerrados),
y sobre su soledad (con los planos abiertos, vacíos). Es
en ese mundo solitario que los distintos personajes deambulan sin
rumbo fijo. En el caso particular de Barton, él vaga por
un camino incierto, con el cuarto de hotel como única certeza.
En Barton Fink, el tratamiento cromático
esta relacionado, desde un punto de vista histórico, con
una decoración art decó propia de la década
del ’40 en Los Angeles. Desde la semántica del film,
los colores (pasteles, ocres, rojos, amarillos biliosos) responden
a la intención de hacer sentir incomodo al espectador, llevándolo
a través de la cromaticidad por distintos momentos anímicos
del protagonista.
En el sonido, los ruidos, los silencios,
cumplen distintas funciones. En “Barton Fink”, que es
el centro de nuestro análisis, el sonido acusmático
(fuera de campo), juega con el espectador no sólo para generar
tensión, sino a modo de flash-forward sonoro. En un mundo
donde los personajes están esencialmente aislados, los sonidos
trabajan de la misma forma que en el cuento “El Rey escucha”,
de Italo Calvino, generando significados que deben ser develados
por el espectador.
El tema de la focalización es sumamente interesante, ya que
si bien utilizan una predominante interna (que en el caso de “Barton
Fink” es fija), en distintas oportunidades se alterna con
una cero. Este recurso, en el caso de la película analizada
acá, refuerza el sentido de extrañamiento. De vez
en cuando, la focalización interna sobre Barton se corre
para mostrar, como por ejemplo el travelling falseado a través
de las cañerías, el mundo que rodea al protagonista
cerrarse sobre él, espiándolo.
El Hombre Común
Esa es la temática de Barton, “teatro
sobre y para el hombre común”. A la búsqueda
de esa historia él pretende abocarse, al menos eso dice constantemente.
Paradójicamente, Barton, en su primera aparición en
escena, está vestido de smoking y está rodeado de
gente con smoking; el ambiente en el que se mueve, no tiene nada
que ver con lo que pretende escribir. Su obra sobre el hombre común
es aplaudida por la gente de alta alcurnia.
Otra
contradicción al respecto se ve en su primer encuentro con
Charlie. Él, a los ingenuos ojos de Barton, es el estereotipo
de “common man”, pero cuando este quiere hablar es constantemente
interrumpido. Barton se llena la boca hablando sobre su obra, sobre
sí mismo y su concepción del teatro, del arte mismo,
pero no se dirige a Charlie. Y acá es la contradicción,
aunque más bien debiéramos llamarla de otra manera.
El discurso de Barton no tiene interlocutor, porque es un discurso
para sí mismo. A lo largo de la película, el protagonista
se mueve completamente ajeno a los acontecimientos de la realidad,
en una constante autorreferencialidad. Es por eso que frente a los
hechos del mundo se muestra completamente ingenuo. Encerrado en
su habitación, en silencio, él espera encontrar al
hombre común, cuando al único que va a encontrar es
a sí mismo. Con todas las personas que se encuentra, Barton
genera una relación de espejo. Esos otros aparecen luego
en su obra, pero transformados, de manera tal que siempre terminan
remitiendo a su autor (por eso sus obras tienen finales idénticos,
por ejemplo). Barton es ciego a los demás, y ciego a sí
mismo, por eso la única forma en que logra verse es a través
de su obra.
Síndrome de Casandra
El primer plano de la película recorre
lo que luego vemos que es un telón. Los primeros sonidos
que escuchamos pertenecen a las voces de dos hombres y una mujer.
- Me iré de aquí para siempre, me
despido de todo. Estas cuatro paredes, los seis pisos de este edificio.
¡Salúdalos por mí, Maury! ¡Los extrañare!
- ¡Soñando de nuevo!
- ¡No mas, Lil! Por primera vez en años
estoy despierto... El Tío Dave decía: La luz diurna
es un sueño si viviste con los ojos cerrados. Bueno, ¡mis
ojos están abiertos ahora! ¡Veo el coro! ¡visten
harapos! ¡Pero somos parte del coro, tu y yo, y el tío
Dave también!
- El sol esta saliendo, chico. Ya estarán
saltando sobre el pescado en la calle Fulton
- Déjalos saltar. Déjalos cantar
con el corazón.
- ¡Eso es, chico! Encárgate de ese
coro arruinado... hazlos cantar!
- Adiós, Maury
- Adiós
- (sale el personaje de escena)
- Oiremos hablar de él... y no en una postal
- (el telonero se acerca a escena y grita: “¡Pescado!
¡Pescado fresco!”)
- Pongámonos a trabajar... es tarde, Maury
- No más, Lil... es temprano
Acá ya está presente la estructura
del film. El papel que se nos presenta en el primer plano de la
película es el mismo papel tapiz del hotel Earle. El dialogo
remite a situaciones en las que más adelante el mismo protagonista
se verá envuelto (el cuartucho, los “seis pisos”,
lugares que Barton visita en su viaje, incluso la valija que lleva
el protagonista es la misma). Los personajes mencionados en la obra
nos enteraremos más adelante que son sus parientes, y el
hecho de que el protagonista no tenga nombre es probablemente porque
es el mismo Barton.
Esto
sería simplemente un flash-forward si no fuera por el hecho
de que este diálogo pertenece a una obra escrita por el mismo
protagonista. Y lo que es aun más llamativo es el hecho de
que el guión que finalmente Barton logra escribir, y que
él proclama como su mejor y más original trabajo,
no es sino la misma historia contada de una forma relativamente
distinta (¿es para el autor, acaso, posible escribir de algo
que no sea permanentemente autorreferencial?). Los personajes cambian
de nombre, pero la estructura narrativa es la misma, incluso ambas
tienen la misma línea final “Oiremos hablar de él...
y no en una postal”. Es el dramaturgo que se escribe a sí
mismo una y otra vez, con una sola salvedad: en los finales, el
protagonista siempre logra escapar de la estructura que se cierra
sobre él. En ambas obras, el héroe es lo suficientemente
fuerte como para irse, mientras que en la realidad, Barton queda
constantemente atrapado en distintas estructuras, como el ambiente
snob de New York o los manejos arbitrarios de los estudios de Hollywood.
Es como el personaje de Harry en “Deconstructing Harry”,
de Woody Allen, que como su vida real no funciona la hace funcionar
en la ficción, en un mecanismo perverso mediante el cual
expía sus culpas reales a través de su obra.
Es quizás por esto que el final es
una ilusión. Los Angeles se asocia, en Estados Unidos, no
sólo con Hollywood sino con el sol y la playa. Lo que Barton
vivencia es la otra cara de LA, el calor, los manejos poco glamorosos
de los estudios, como la pared detrás del papel tapiz que
se sale: fuera el maquillaje, sólo queda lo grosero, lo desagradable.
La sola referencia a la playa está hecha por el cuadrito
colgado de la pared. Es la escena de este cuadrito, que obsesiona
a Barton a lo largo de la película, quizás justamente
porque esa visión parece tan lejana a lo que él experimenta
(la contradicción entre el infierno en que se mueve y ese
pequeño paraíso ficticio), la que se repite en “carne
y hueso” al final. Es Barton que, en medio de su desazón,
se escribe a sí mismo un final feliz, traspasando definitivamente
la fina línea entre realidad y ficción propia de todo
escritor.
Continúa.
Página Siguiente >>>
www.imaginacionatrapada.com.ar
8/12/2006 |