Cine / Buster Keaton - Dossier

Buster Keaton

La importancia de llamarse Buster

por Marina Locatelli marinal@imaginacionatrapada.com.ar

Muchas veces, y muchos de nosotros, al acercarnos a ver una película del período mudo, lo hacemos cargados de temores. Nuestros prejuicios son muchos y van desde “seguramente es muy aburrida” y “no hablan, no vamos a entender”, a “esas películas están muy fechadas” y “son poco realistas, los actores caminan raro y sobreactúan”. Bueno, en el caso de Buster Keaton (1895-1966), todos estos preconceptos no podrían estar más errados. Junto con Charles Chaplin es la figura más emblemática del género conocido como slapstick comedy, surgido en la década del ’10, y que no pudo sobrevivir la llegada del sonoro, donde el humor era puramente físico.

Aún después de 80 años, las películas de Buster Keaton siguen resultando divertidas y audaces porque este actor, guionista y director fue un adelantado en su tiempo. Hijo de padres artistas, formó con ellos, en su niñez, un trío acrobático que se presentaba en teatros de vodevil. Cuenta la leyenda que el apodo de “Buster” le fue dado por Houdini, el famoso escapista, quien se presentaba muchas veces junto a ellos.

En el cine debutó con Roscoe “Fatty” Arbuckle, mega estrella de la comedia en los primeros años de la década del ’10, pero muy rápidamente pasó a ser protagonista y director, aunque muchas veces no acreditado, de sus propias películas.

Los objetos

Buster KeatonEn el universo creado por Keaton en sus películas, los objetos tienen tanta o más importancia que los actores. El cómico toma los objetos más convencionales y los resignifica, los transforma, hace con ellos algo nuevo e inesperado pero que, sin embargo, tienen una utilidad. Su funcionalidad no es la misma pero es real, sirven para otra cosa. En “Sherlock Jr.” (1924), el personaje de Keaton y su novia van en un auto descontrolado que cae en el medio de un lago. Allí, Keaton levanta la capota del auto y lo convierte en un pequeño velero, y con él navegan unos metros. Así el objeto es el mismo aunque su funcionalidad sea completamente diferente. Como éste, la obra de Keaton está plagada de ejemplos. En “The Navigator” (1924), un Keaton buzo, sumergido, toma un cangrejo para usarlo de tenaza. Si bien nunca hubiésemos imaginado la transformación que Keaton opera en los objetos, finalmente la funcionalidad que le da a éstos no deja de ser totalmente convencional y esperable, dentro de los límites de la racionalidad.

La acrobacia

Buster KeatonLa destreza y el manejo del cuerpo que poseía Keaton prácticamente no han tenido competencia en la pantalla grande. Adiestrado desde muy pequeño por sus padres en el arte circense, logró un dominio en la acrobacia pocas veces visto en el cine. En sus películas realizó tantos actos arriesgados que resultó lesionado en muchas oportunidades. Él era su propio doble de riesgo y muchas veces también era el doble de los demás actores.

En “Seven Chances” (1925) Keaton debe huir de una horda enfurecida de futuras esposas que lo persiguen incansablemente. En su loca carrera debe descender la ladera de una montaña, de la cual se van desprendiendo enorme rocas que amenazan con aplastarlo. Es sorprendente ver esta secuencia donde Keaton, a medida que corre, va esquivando las gigantescas piedras – la complejidad técnica de la acción y la habilidad del actor para realizarla son asombrosas aún de haber sido filmada hoy en día.

Las fuerzas de la naturaleza

Como en la obra de todo “autor” cinematográfico, en el caso de Keaton también hay temáticas recurrentes en todas sus películas. Tal vez lo más ilustrativo de ello es el hecho que siempre, tanto en sus cortos como en sus largometrajes, el universo está en contra del individuo. El enemigo acérrimo de Buster Keaton no es el villano, ni el padre de la muchacha, ni siquiera la sociedad; las fuerzas de la naturaleza son siempre su mayor enemigo. Contra ellas nada puede hacer el ser humano. Si Keaton sale a navegar (el bote o símil es un elemento siempre presente en su filmografía), de seguro una enorme tormenta lo hará naufragar; cuando debe ir a su graduación en “College” (1927), una potente lluvia lo deja en un estado calamitoso. Las fuerzas naturales parecen ensañarse todo el tiempo con él.

Metalenguaje

Buster Keaton fue uno de los pocos directores del período mudo que han reflexionado sobre su propio quehacer, sobre el lenguaje cinematográfico. Fue un autor totalmente consciente de las herramientas que conformaban su métie y pensó el cine desde el cine.

En “Las tres edades” (Three Ages, 1923), Keaton parodia sin pudor la mega épica película “Intolerancia”, del pionero del cine David W. Griffith, que se desarrollaba en cuatro eras diferentes de la historia de la humanidad. “Sherlock Jr.” trata sobre un proyeccionista de un pequeño cine que, al quedarse dormido, sueña que entra en la película que proyecta. Keaton realiza dos papeles: el del humilde proyeccionista y el de un intrépido detective. El cine en el cine sesenta y un años antes que Woody Allen haga lo mismo en “La rosa púrpura del Cairo”. Como último ejemplo, en “College” se ve el final más abrupto que haya tenido jamás una comedia romántica. En ella, luego que Buster salvar a su chica, vemos a la feliz pareja casarse, tener hijos y morirse, en menos de un minuto.

El plano general

Buster Keaton nunca fue un actor gestual. De hecho, era mundialmente cononocido por su famosa “cara de poker”. Sin importar la situación, él siempre esgrimía la misma cara. Ésta fue una de las razones por la preponderancia del plano general en sus películas. Keaton actuaba con todo el cuerpo, su postura decía todo lo que su cara no contaba, por eso, en su caso, los planos cercanos o los primeros planos, no aportaban gran cosa a la estructura narrativa como sí lo hacía el plano general. Otra razón para él la encontramos en el hecho que su humor, por ser básicamente físico, con una gran dosis de acrobacia, necesitaba de este tipo de plano para que se pudiera apreciar cabalmente. Las destrezas acrobáticas de Keaton serían imposibles de disfrutar sin el plano general.

Actualidad

El humor de Keaton no está fechado, no ha envejecido. Al no estar contextualizado, o muy arraigado en el momento de su producción o en el aire de la época, y al tratarse siempre, en ultima instancia, del hombre luchando contra los elementos, aún hoy, ocho décadas más tarde, sus chistes y situaciones cómicas siguen teniendo vigencia.

Con algo así como 48 películas en su haber, Buster Keaton fue y es aún una figura importante y emblemática de la historia del cine. Aunque olvidada al comienzo de la aparición del sonoro, su persona se fue rescatando y se le concedió los méritos que se le adeudaba. Hoy en día, en el mundillo cinéfilo, es “cool” decir que se prefiere a Keaton por sobre Chaplin. Pero más allá de todas estas cosas, lo verdaderamente importante es redescubrir la filmografía de este genial cómico y encontrar allí diversión garantizada.

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30/3/2006

     
     

 

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