Cine / Cine
Clásico - Dossier

El cine clásico o los clásicos
del cine
Carla
Masmun daysleepercm@yahoo.com.ar
¿De qué hablamos
cuando asociamos las palabras “cine” y “clásico”
en la misma frase? El término “clásico”
vinculado al cine tiene por lo menos dos sentidos, uno vulgar
(léase común) y otro teórico. La principal
diferencia entre ambas radica en el uso.
La primera opción se
refiere a la idea de “lo clásico” como adjetivo
que califica una obra de arte, en virtud de ciertos valores éticos,
técnicos o temáticos. Esa obra “clásica”
se propone como obra fundante para una serie que retoma y desarrolla
sus técnicas o preceptos. Desde este punto de vista, la
trilogía de George Lucas “La guerra de las galaxias”
(1977), “El imperio contraataca” (1980) y “El
regreso del Jedi” (1983) serían clásicos dado
que operan como films que significan fuertemente para el espectador,
aún cuando los efectos especiales hayan sido largamente
superados con las nuevas tecnologías.
El uso teórico del
término nos remite a entender lo clásico desde una
perspectiva histórica y estética. Históricamente,
el periodo alude a la cultura griega de los siglos V y IV A. de
C. La época de oro coincide con la regencia de Pericles,
en la obra de tres escultores, Mirón, Policleto y Fidias,
que definen el modelo de belleza.
La teoría estética
que propone el clasicismo, atraviesa la historia y las artes,
reapareciendo en la cultura romana, y luego durante los siglos
XV y XVI en el Renacimiento, durante los siglos XVII y XVIII en
el Neoclasicismo francés (cuyas mayores expresiones fueron
Jean Louis David en pintura, y Jean Racine y Pierre Corneille
en teatro) y en el Clasicismo alemán (fundamentalmente
en música con la obra de Beethoven o Mozart).
Algunos de sus preceptos básicos
suponen la preponderancia de la proporción, la armonía,
el equilibrio entre forma y expresión. La composición
es la preocupación central de esta teoría artística.
La noción de clasicismo
para referirse al cine industrial hollywoodense desde los años
1915 hasta mediados de la década de 1950, aparece con los
estudios sobre teoría cinematográfica avanzada la
década del ’60. El llamado cine clásico norteamericano
es identificado con el sistema de producción de estudios,
apoyado en un modo de producción basado en:
- la adopción de los
géneros cinematográficos, con el fin de estandarizar
la producción,
- la creación de un
sofisticado desarrollo alrededor de la Estrella de cine,
- la concreción de
dos series paralelas de films: la serie A, compuesta por películas
de gran presupuesto, rodajes largos y gran cantidad de estrellas
en el reparto, y la serie B, cantera de prueba para directores
y actores que aspiraban a la serie mayor, con rodajes breves,
y actores de segunda categoría.
- una política que
unía la producción y la distribución, dado
que los estudios de cine eran propietarios de las salas de exhibición.
El cine clásico intenta
construir ficciones pregnantes y verosímiles. Su principal
aspiración es construir una narración que simule
ser lo real, dejando oculta su naturaleza de relato. Este cine
construye para el espectador una mirada centrada. Esto permite
la reconstitución del sentido, más allá de
las posibles fracturas narrativas que la propia técnica
impone. El montaje en continuidad, clave en el cine clásico,
permite esconder la escritura, planteando una instancia enunciativa
invisible que a través de figuras del montaje, como el
raccord, sutura los posibles desajustes entre técnica y
narración. El film clásico se caracteriza por la
búsqueda de una transparencia que esconde la enunciación
y por la economía de signos. Por esto, los teóricos
plantean la analogía entre cine clásico y la idea
renacentista de ventana abierta al mundo “Nada se impone
entre lo real y la mirada. Ningún espesor, pues la ventana
está abierta y el espejo es sólo una imperceptible
superficie” (Gonzalez Requena, 1986, pp.34)
Teniendo en cuenta lo desarrollado,
resulta difícil desligar el concepto de cine clásico
de su carácter histórico. Como ocurre con el muy
debatido concepto de “vanguardia” (Cfr. Bürger,
Peter) cuando hablamos de cine clásico nos referimos a
un determinado momento histórico y estético del
cine. Es por ello que resulta necesario distinguir entre la categoría
teórica y el uso común del término “clásico”
en cine.
Quedará para otra oportunidad el análisis de los
vínculos establecidos entre el cine clásico, el
cine comercial, el cine independiente, y el lugar de los directores
“autores” dentro de la producción de los estudios
cinematográficos.
Notas
(1) Raccord: figura del montaje que establece un enlace
entre un plano y el siguiente. Otorga transparencia al relato,
ocultando la instancia enunciativa (raccord de mirada, de dirección,
de movimiento, raccord continuo –campo/contracampo-, etc.)
Bibliografía
Bordwell, David, El cine clásico de Hollywood,
Barcelona, Paidós, 1997.
Burch, Noel, El tragaluz del infinito, Madrid, Cátedra,
1991.
Bürger, Peter, Teoría de la vanguardia, Barcelona,
Península, 1987.
Gonzalez Requena, Jesús, La metáfora del espejo.
El cine de Douglas Sirk, Valencia, IRTV, 1986.