Cine / Comedia
- Crítica

“Click”: Dickens Light versión
DVD
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(Estados Unidos, 2006) Dirección:
Frank Coraci. Elenco: Adam Sandler (Michael Newman),
Kate Beckinsale (Donna Newman), Christopher Walken (Morty), Henry
Winkler (Ted Newman), David Hasselhoff (Sr. Ammer), Julie Kavner
(Trudy Newman), Sean Astin (Bill), Jennifer Coolidge (Janine), Sophie
Monk (Stacy), Jana Kramer (Julie). Guión:
Steve Koren y Mark O'Keefe. Producción:
Adam Sandler, Jack Giarraputo, Neal H. Moritz, Steve Koren y Mark
O'Keefe. Música: Rupert Gregson-Williams.
Fotografía: Dean Semler. Montaje:
Jeff Gourson. Diseño de producción:
Perry Andelin Blake. Vestuario: Ellen Lutter. Duración:
107 min.
Adam Sandler es un poco el equivalente de
Guillermo Francella para Hollywood, más allá de una
mayor variedad de roles y alguna incursión extraña
para el caso de Sandler. Por algún motivo, el ex Saturday
Night Live está asociado a cierta imagen de bonachón,
inocente y familiero y en esa dirección es donde van a parar
la mayor parte de sus proyectos cinematográficos. Estos guiones
se apoyan, o están adaptados para hacerlo, sobre cierto estilo
de comicidad física marca registrada de Sandler (así
como Jim Carrey o Ben Stiller tienen la suya): el hombre tranquilo
abrumado por el cúmulo de obstáculos en su camino
hacia la felicidad, y sus explosiones de terrible y hasta cruel
violencia. Lo bueno, en todo caso, es que con el correr de los años
estos rasgos han ido adquiriendo niveles más tolerables.
“Un cuento de navidad”, de Charles
Dickens han sido siempre un clásico de la literatura revisitado
por Hollywood. Es la perfecta “feel-good-story” donde
se les recuerda los espectadores estadounidenses de los valores
del buen samaritano en medio de un sistema que todos los días
impulsa en realidad más en dirección de Ebeneezer
Scrooge. En medio de la velocidad y el vértigo, la historia
lleva a la pausa y durante esos momentos otra forma de contemplación
de la vida. “Click” está lejos de la pluma de
Dickens, pero retoma la historia en la forma de un joven y talentoso
arquitecto, obsesionado con la posibilidad de ascenso en la firma
en que trabaja. Sus responsabilidades como padre y esposo se cruzan
con la cantidad de horas que debe poner para dejar conforme a su
jefe (un simpático y cínico David Hasselhoff). De
forma peculiar, en una noche que ya no tolera la tensión
entre ambos mundos, Michael recibe un misterioso control remoto
que resulta tener la capacidad de influir sobre el universo, permitiéndole
a su dueño controlarlo como si fuera el menú de opciones
de un gigantesco DVD. A mucho control, mucho descontrol, y las cosas
eventualmente se irán descarrilando hacia la moraleja.
El enigmático tutor de Michael es Morty
(Christopher Walken), quien conjuga varios roles de “Un cuento…”
en su persona, y que va guiando a Michael (y al espectador) para
que lo que va ocurriendo quede claro en sus causas y sus efectos.
Por su parte, en un espíritu conservador, la estructura familiar
retratada sigue los lineamientos de la permanentemente añorada
familia nuclear, con dos hijos (un varón y una niña)
y una bella esposa que sólo se dedica a la casa. La tradición
aparece en la figura de los padres (Henry Winkler y Julie Kravner)
de Michael. En este sentido, el film es manipulador, superficial
y anacrónico, transformando lentamente una idea original
en una sumatoria de clichés que funcionan primordialmente
como golpes de efecto previsibles (lo mismo que algunas intervenciones
forzadas del “humor Sandler”).
El humor del film gira alrededor de una batería
de chistes varios (muchos obviamente alrededor de las posibilidades
que brindaría un control remoto de la propia vida), de chivos
publicitarios que harían sonrojar a Adrián Suar y
de algunos retazos gruesos de comedia física (siempre es
curiosa la afinidad a lo escatológico del espectador estadounidense,
para el cual son diseñadas principalmente estas películas).
El fuerte está en realidad en el elenco que acompaña,
y que provee una comicidad más fina como balance frente a
la tendencia al exceso de Sandler.
Ahora bien, “Click” termina apareciendo
como un film simpático de entretenimiento liviano con algunos
momentos que apelan al sentimentalismo. “Click” sigue
una fórmula, la de las comedias de Adam Sandler, y la respeta
de forma efectiva; en definitiva, no pretende ser más que
un entretenimiento pasatista, que siempre es necesario. Simplemente,
los habrá mejor realizados así como también
es posible encontrar aquellos más pobres de resultados.
www.imaginacionatrapada.com.ar
18/8/2006 |