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“Corpse Bride”: Tim Burton,
narrador de cuentos
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(“Corpse Bride”, 2005) Dirección:
Tim Burton y Mike Johnson. Guión: John August,
Caroline Thompson y Pamela Pettler. Elenco en inglés:
Johnny Depp (Víctor Van Dort), Helena Bonham Carter (La Novia
Cadáver), Emily Watson (Victoria Everglot), Tracey Ullman
(Nell Van Dort/Hildegarde), Paul Whitehouse (William Van Dort/Mayhew/Paul
el maitre), Joanna Lumley (Maudeline Everglot), Albert Finney (Finis
Everglot), Richard E. Grant (Barkis Bittern), Christopher Lee (Pastor
Galswells), Michael Gough (Elder Gutknecht). Producción:
Tim Burton y Allison Abbate. Música: Danny
Elfman. Fotografía: Pete Kozachik. Montaje:
Jonathan Lucas y Chris Lebenzon. Diseño de producción:
Alex McDowell. Dirección artística:
Nelson Lowry. Duración: 76 min. Web:
http://wwws.la.warnerbros.com/corpsebride/?fromtout=homepage_b2
Habiendo estrenado más temprano en
el año “Charlie y la fábrica de chocolates”,
Tim Burton estrena ahora “Corpse Bride” (si bien el
título en castellano es “El cadáver de la novia”,
más correcto sería “Novia Cadáver”,
en alusión al personaje al que se refiere el título
original en inglés). La relación de Burton con el
stop-motion viene de larga data, retrotrayéndonos a su fundacional
“Vincent”, pasando por alguna utilización en
“Beetlejuice”, y los largometrajes “El extraño
mundo de Jack” (“The nightmare before Christmas”),
y “James y el durazno gigante” (“James and the
Giant Peach”). En este último ocupo el rol sólo
de productor, y si bien en “El extraño mundo...”
el director fue Henry Selick (quien también dirigió
“James...” y suele colaborar con Burton), Burton fue
el productor, el guionista, y es reconocido que su mano creativa
fue omnipresente al punto de ser considerado un film totalmente
de su autoría.
“Coprse Bride” está basada
en un cuento tradicional ruso de una novia que es sorprendida y
asesinada camino a su casamiento. Burton nos presenta a Victor (hijo
de los dueños de una pescadería, nuevos ricos en busca
de status social) y a Victoria (hija de aristócratas, viejos
ricos que se han quedado sin una moneda, con sólo su status
como valor de cambio para ofrecer), los protagonistas de un casorio
por conveniencia. No se conocen hasta el día del ensayo de
la boda, donde efectivamente se enamoran. Pero los nervios de Victor
lo llevan a tartamudear y arruinar el ensayo, haciendo dudar a los
padres de la novia sobre su atractivo como candidato matrimonial.
Cuando Victor se aleja del pueblo para poder tranquilizarse, termina
por error involucrándose con la Novia Cadáver del
título, que a su vez carga con su propia historia pasada.
El timorato novio deberá superarse a sí mismo para
poder devolver todo a su correspondiente orden (o, mejor dicho,
al que debería tener).
“Corpse Bride”, en el mejor estilo
Burton, es un pastiche de géneros. Ambientado por un lado
en paisajes reminiscentes de la vieja Europa del Este del cuento
original, remite simultáneamente a la época y valores
victorianos. Victor es el héroe que recorre este camino bizarro
y fantástico para dejar de ser un niño y convertirse
en hombre. Los personajes femeninos están polarizados. Victoria,
la hija sumisa, que encuentra en Victor la posibilidad del amor
y, paradójicamente para un casamiento arreglado, la ruptura
con el yugo familiar. La Novia Cadáver está cargada
de sensualidad y posee una mente independiente, pero al mismo tiempo
busca desesperadamente el amor perdido que la complete (elementos
del romanticismo, no tanto de la época victoriana), y Victor
será quien la ayude a resolver su conflicto. Al cuento tradicional
ruso y la fábula burtonesca (sus protagonistas no son héroes
sino antihéroes, personajes por un motivo u otro aislados
de los demás), se les une el musical (que Burton ya incluyera
en “El extraño mundo...”) como elemento de color.
El mundo de stop-motion propuesto por Burton
y su equipo se mueve en sí mismo como elemento narrativo
del film, trabajando a manera de espejo deformante la polaridad
del mundo de los vivos y el de los muertos. El primero está
trabajado sobre variantes que aparecen como monocromáticas,
con colores apagados y predominancia de grises y ocres opacos. Es
un mundo muerto, cuyos valores han perecido aunque sus habitantes
no se hayan dado cuenta, que busca aplastar en sus anchas paredes,
sus altos techos, sus tradiciones, a quienes buscan liberarse de
ellas o que simplemente no encajan en el esquema. Por contraposición,
el inframundo está colmado de colores salvajes, con perspectivas
enrarecidas y personajes, bueno, raros. Al pasar a ese lado de la
barrera, los personajes se ven liberados de aquellos valores que
en vida los habían separado (franceses y alemanes brindando,
ricos y pobres, sin distinción). Muerte y vida juegan, al
margen de su lugar real en la trama, como lugares metafóricos.
Burton ha sido siempre el chico raro, siempre ese “Vincent”
de 1982, el diferente, y su filmografía ha sido desde siempre
la reinvindicación de esa diferencia, de la libertad de poder
escoger estar al costado. Y siempre ha elegido los cuentos fantásticos,
las fábulas, para hablar de ello. “Corpse Bride”
no es la excepción.
Los personajes, incluso, aparecen afectados
de esta manera. En los vivos, sus rostros aparecen tirados hacia
abajo (sea por el rictus reprimido de la aristocracia que se seca
o por la vida sin placeres de los padres de Victor, desesperados
por unir su apellido a los otros – o el del rígido
religioso elegido para casar a los novios), sus cuerpos encerrados
en el corset de su vestuario; son la máscara. Los muertos
(carnavalescos), en cambio, tienen un cuerpo abierto (literal y
metafóricamente), cuerpo que aparece como subversión
del que supuestamente debería estar vivo.
La fábula, el cuento maravilloso, el
mundo inventado, la estética propia mezclada con influencias
expresionistas, románticas y góticas, las bandas de
sonido originales de Danny Elfman, son parte de los elementos que
ya son parte del horizonte de expectativas que conforman un film
de Tim Burton. Pero, por sobre todas las cosas, es su mirada infantil
sobre el mundo, la que permite trastocarlo, jugar con él,
crear uno alternativo, darle vida, donde es posible imaginar historias
antes y después de aquellas que él nos muestra. “Corpse
Bride”, siguiendo la tradición burtoniana, nos permite
suspender el tiempo y sentirnos niños de nuevo (en el mejor
sentido posible).
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14/10/2005 |