Cine / Cine
de Terror - Crítica

"Creep": Terror en lo profundo,
no demasiado profundo
por Jorge de Elizalde
jorgedeelizaldecine@yahoo.com.ar
(2004) Dirección y guión:
Christopher Smith. Producción: Julie Baines
y Jason Newmark. Música: The Insects. Fotografía:
Danny Cohen. Montaje: Kate Evans. Diseño
de producción: John Frankish. Vestuario:
Phoebe de Gaye. Elenco: Franka Potente (Kate),
Sean Harris (Craig), Vas Blackwood (George), Ken Campbell (Arthur),
Jeremy Sheffield (Chico), Paul Rattray (Jimmy), Kelly Scott (Mandy),
Debora Weston (Mya), Emily Gilchrist (Karen). Duración:
82 min.
Los túneles, lo laberíntico,
lo oculto, lo que respira por debajo de la superficie es un tema
que es interesante de por sí y sus posibilidades de desarrollo
son tan abarcativas que por ese mismo motivo difícilmente
se cumpla con las expectativas generadas. Y este es el caso de “Creep”,
una película que se parece a una secuela de alguna película
norteamericana de asesino serial tipo “Martes 13” o
“Halloween”. Pero más allá de satisfacer
o no expectativas personales la película tiene una gran falla
y es que trata de durar sosteniendo lo insostenible: personajes
que sufren ataques de culpa totalmente injustificados, escenas mal
resueltas con el único fin de no matar antes de tiempo al
antagonista, etc. Pero tratándose de una película
de terror, con elementos gore y que apunta a un público acostumbrado
a dar concesiones a este tipo de baches narrativos, el saldo final
no es tan trágico como podría serlo en una película
con mayores pretensiones. En “Creep”, Kate, interpretada
por Franka Potente (“Corre Lola corre”, 1998 –
Tom Tykwer, y “The Bourne Identity”, 2002 – Doug
Liman, entre otras), pierde el último tren y queda encerrada
en los subtes de Inglaterra. Allí se va a encontrar con una
realidad desconocida para el común de los seres humanos.
Lo más destacable en “Creep”
son las imágenes perturbadoras (aunque trilladas) que logra
componer el director, sin duda un fanático del género.
Hay mucha sangre, mucho morbo, mucha mugre. Algo que le juega a
favor es la labor artesanal realizada por el departamento de arte.
La sangre, el monstruo (una especie de mutante que vivió
desde su nacimiento en los subtes con la única compañía
de las ratas con algo de Nosferatu en el diseño del personaje),
todos los aspectos que tienen que ver con el arte de la película
está tratados de manera artesanal, es decir, sin recurrir
a las CGI (imágenes generadas por computadora), que sin contar
con el presupuesto adecuado y un talento especial para su utilización
suelen dejar un saldo muy poco convincente.
Pero ante la imponente imagen, que es lo que termina de darle cierta
identidad al producto, ¿en dónde queda la situación
narrada?. Uno se queda con la impresión de que faltan personajes,
de que no se logran los climas deseados por un uso poco eficaz de
los códigos del género: el relato no profundiza (ni
en los personajes, ni en el desarrollo de las situaciones particulares),
y al quedarse sólo en la superficie, donde se busca suspenso,
sólo queda la cáscara de lo que debiera haber.
Algunas películas que se me vienen
a la cabeza, que transcurren en el mismo espacio, aunque contadas
desde géneros diferentes, son “The Warriors”
(1979 – Walter Hill) (la película no transcurre enteramente
en los subtes, pero hay un recorrido trazado a partir de la red
de trenes, y ofrece una cantidad de lecturas interesantes), “Subway”
(1985 – Luc Besson) y “Kontroll” (2003 –
Nimród Antal), esta última una película húngara
que también sucedía en la red subterránea y
que fue proyectada en la última edición del BAFICI.
“Kontroll” aborda la misma temática que “Creep”:
el monstruo que permanece oculto. Un film lleno de personajes entrañables,
con un humor y una carga trágica dosificados con maestría,
que obligan a verla dos veces.
“Creep” se muestra como
film de género que no ofrece una vuelta de tuerca al tema
que elige y poco tiene para ofrecer a aquellos que no disfruten
del sadismo sin mayores justificaciones.
www.imaginacionatrapada.com.ar
9/12/2005 |