Cine / Terror / George Romero - Crítica

“El diario de los Muertos”: La muerte es no haber sido grabado
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
("Diary of the Dead", EEUU, 2007) Dirección y guión: George A. Romero. Elenco: Michelle Morgan, Joshua Close, Shawn Roberts, Amy Lalonde, Joe Dinicol, Scott Wentworth. Producción: Peter Grunwald, Art Spigel, Sam Englebardt y Ara Katz. Música: Norman Orenstein. Fotografía: Adam Swica. Montaje: Michael Doherty. Diseño de producción: Rupert Lazarus. Duración: 95 min.
Unas imágenes muestran el comienzo de todo, mientras una voz femenina anuncia, precisamente, que ahí es donde se inicio la catástrofe. Un video que circuló por Internet, distribución viral, Youtube! a le enésima potencia. Fue el momento en que los zombies aparecieron en televisión, el instante en que la peste, oficialmente, se hizo presente. ¿Qué peste? La peste que Jason Reed, en su documental (dentro del film) tituló “La muerte de la Muerte”.
George Romero toma a sus zombies de siempre para realizar una suerte de precuela, que se acerca más a “Exterminio” que a su “La noche de los muertos vivos”. El protagonista acá es el video, la necesidad morbosa de mirar y transmitir.
Jason es un estudiante de cine a punto de terminar sus estudios cuando todo empieza a derrumbarse. Irónicamente, pese a sus deseos de convertirse en documentalista, lo que está rodando es un film de terror sobre La Momia. El rodaje se vuelve demasiado conflictivo, a lo que se suma la noticia de esta nueva, veloz y terrible epidemia que está azolando al país. La producción, de más está decir, se termina cuando Jason recuerda que su novia está sola en el campus universitario.
Lo curioso, para retomar con el inicio, es que, una vez que Jason constata que su chica está en perfectas condiciones, su prioridad pasa a ser registrar el momento y retransmitirlo periódicamente. De hecho, el film pasa a una permanente subjetiva.
El relato sigue siempre lo que vea alguna lente. Si no es la cámara de Jason, es una segunda cámara que se agrega luego, cuando no es una cámara de vigilancia. “El diario…” hace referencia a estos seres todavía vivos, pero que ya están muertos, y a su registro documental como puro régimen escópico para el espectador. La narración es puro encuadre, más cerrado o abierto, pero del cual no se puede escapar.
Un aspecto trágico de la historia, al menos experimentado así por el protagonista, es la sensación de que, si algo no es filmado, editado y mostrado, simplemente no existe. El choque que, frente a la hecatombe en que se ven inmersos, produce entre Jason y sus compañeros, su novia incluida, está relacionado con este aspecto. A ellos les preocupa el presente; para Jason, en cambio, el presente ya ha muerto y, a lo sumo, lo que puede dejar es una huella para el pasado, una marca de que lo que ocurrió pero, también, que ellos estuvieron ahí.
El terror está generado no sólo por saber de dónde habrán de salir estos nuevos muertos vivos, con los usuales planos genéricos y la banda de sonido donde se espera que algo ocurra, sino por el límite de visualizar a través de una cámara que es parte de la diégesis, que no gira, necesariamente, cuando tiene que girar, y no ve todo lo que tiene que ver. Como una suerte de trampa, cada tanto, el director elige alguna cámara de seguridad, una mirada superior, un monitoreo. El relato visual se vuelve inestable, claustrofóbico. Además, en definitiva, ¿hacia dónde van? ¿hacia dónde se dirigen los protagonistas?
El mundo ha cambiado, los códigos se han roto, así que, como en películas anteriores, los personajes van adentrándose en esta nueva oscuridad como se entra en una pesadilla, sin saber bien cómo, ni cuestionando demasiado sus reglas. La diferencia es que, acá, no pueden despertar.
El mundo, para Romero, hoy pasa por la pantalla. En este caso, que hace referencia a la distribución viral, es una referencia por elevación a Youtube! Es un régimen escópico más democrático, porque cada usuario se transforma, potencialmente, en un autor. El film de terror de los primeros minutos, el que se ve suspendido por la epidemia, queda anacrónico frente a la potencia del reality, del documental. La propia película que lo envuelve todo, la dirigida por Romero, adquiere una nueva dinámica por ese mismo motivo.
Por eso, no es casualidad que, hacia el final, uno de los personajes diga “Ahora, finalmente, entiendo la intención de Jason”.
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18/3/2008 |