Cine / Terror
/ Secuela / Ju-On - Crítica

“El Grito 2”: Terror de supermercado
por Alex Loust
("The Grudge 2", EEUU, 2006) Dirección:
Takashi Shimizu. Elenco: Amber Tamblyn (Aubrey
Davis), Arielle Keebel (Allison), Jennifer Beals (Trish), Edison
Chen (Eason), Sarah Roemer (Lacey), Sarah Michelle Gellar (Karen
Davis), Teresa Palmer (Vanessa), Jenna Dewan (Sally), Matthew Knight
(Jake), Takako Fuji (Kayako), Ryo Ishibashi (detective Nakagawa),
Ohga Tanaka (Toshio). Guión: Stephen Susco.
Producción: Sam Raimi, Rob Tapert y Taka
Ichise. Música: Christopher Young. Fotografía:
Katsumi Yanagijima. Montaje: Jeff Betancourt. Diseño
de producción: Iwao Saito. Duración:
95 min.
Desde hace ya varios años, se ha puesto
de moda hacer remakes de éxitos japoneses del terror. El
último en estrenarse en nuestras salas es “El Grito
2”, en este caso dirigido por el realizador responsable de
la inicial “Ju-On”, Takashi Shimizu.
Siguiendo la línea argumental dejada
por la primera entrega estadounidense, “El Grito 2”,
retoma en el comienzo del final, donde la protagonista de la primera
parte, quien piensa haber acabado con la maldición de la
“casa embrujada”, es atacada nuevamente por aquellos
espíritus enloquecidos.
Originalmente sacada para el mercado de video
japonés, “Ju-On” (que literalmente significaría
algo así como “la maldición del rencor”,
y que tiene que ver con el estado alterado en que mueren las víctimas
y regresan para perseguir a los vivos como venganza), se volvió
tan popular que eventualmente tuvo sus versiones cinematográficas.
Luego, como era de esperar, vino su cruce a Estados Unidos.
En las remakes estadounidenses, la historia
original se respeta y expande. Una mujer de características
misteriosas es asesinada junto a su hijo por su marido. Habiendo
muerto en circunstancias tan terribles, sus espíritus están
condenados a convertirse en demonios y continuar habitando el espacio
hasta saciar su sed de venganza. Todo aquel que entra a la casa,
pasa a ser afectado por la maldición, que, como ocurría
en la ya mítica “Ringu”, termina con su deceso
y su paso, a veces, a engrosar las filas de los demonios.
La “Ju-On” carecía de un
protagonista tradicional y poseía una estructura episódica
de temporalidad fragmentada. La principal crítica era que,
con el avance de la película, el film se convertía
en una seguidilla de momentos aterradores, pero carentes de una
estructura narrativa real que los transportara. Tanto “El
Grito”, como “El Grito 2”, adoptan figuras protagonistas
más definidas, y prolijan la temporalidad en un juego cronológico
más “ordenado”, pero, esencialmente, siguen moviéndose
como un encadenamiento de sobresaltos basados ya no en el suspenso,
sino, principalmente en la sorpresa (¿por dónde van
a aparecer esta vez?)
En “El Grito 2” (grudge es, más
que un grito, un gruñido, que es la marca sonora de uno de
los espíritus malignos que pueblan el film), como en sus
versiones japoneses, se juega permanentemente con los planos cerrados
que dejan espacios vacíos donde se percibe aparecerá
el fantasma, pero agregándole todo un trabajo de FX y dirección
de arte que potencian la sensación de incomodidad y temor.
El acento no está puesto en el relato, débil como
en sus predecesoras, sino en la habilidad de la fotografía,
el montaje, la dirección de arte y los efectos visuales,
así como en el trabajo sonoro (casi una marca registrada
de los films de terror japoneses).
En la primera, Emma (Sarah Michelle Gellar)
había quemado la casa, pensando que, de esa manera, acabaría
con la maldición, pero, como es de imaginar, semejante oprobio
no ha hecho otra cosa que enojar al espíritu. Con referencias
no explícitas a films como “Ringu”, “The
Ring”, “Amityville”, “Poltergeist”,
así como con un viraje de lo maldito místico a un
equivalente biológico (la maldición se esparce como
si fuera un virus que contagia a todos), en esta entrega, la maldición
se vuelve eterna e inextinguible, con lo cual la cuestión
es sentarse y dejarse asustar un rato.
www.imaginacionatrapada.com.ar
19/1/2006 |