Cine / Thriller
- Crítica

"El Lobo": Thriller político
inconsistente
por Jorge de Elizalde
jorgedeelizaldecine@yahoo.com.ar
(2004) Dirección:
Miguel Courtois. Guión: Antonio Onetti.
Producción ejecutiva: Melchor Miralles y
Julio Fernández. Música: Francesc
Gener. Fotografía: Néstor Calvo.
Montaje: Guillermo S. Maldonado. Diseño
de producción: Pedro Moreno. Dirección
artística: Luis Vallés "Koldo".
Vestuario: Pedro Moreno y Victoria Velázquez.
Elenco: Eduardo Noriega (Txema, El Lobo), José
Coronado (Ricardo), Mélanie Doutey (Amaia), Silvia Abascal
(Begoña), Santiago Ramos (Pantxo), Patrick Bruel (Nelson),
Jorge Sanz (Asier), Manuel Zarzo (Matías), Fernando Cayo
(Txino), Juan Fernández (Comandante Palacios). Duración:
122 min.
“El Lobo” narra la historia de
Chema, un hombre común, que es infiltrado en la ETA por los
servicios secretos españoles bajo el alias de El Lobo, con
el fin de desmantelar la organización. Pero, por supuesto,
las cosas no resultan tan sencillas como parecían.
“El Lobo” es un ejemplo de película
apoyada sobre la capacidad actoral de su protagonista. En este caso
es el trabajo realizado por Eduardo Noriega, que viene haciendo
carrera en el cine industrial español y va en ascenso. Noriega
trabajó con Amenabar en “Tesis” (1996) y “Abre
los ojos” (1997). También actuó en “Plata
Quemada” (2000 – Marcelo Piñeyro) y “El
espinazo del diablo” (2001 – Guillermo del Toro).
Más allá de tratar el tema vasco,
la ETA, la dictadura franquista y la falsa democracia, “El
Lobo” aborda, sin ahondar demasiado (y a partir de una elaboración
romántica del personaje principal, en el estilo del héroe
que va contra la corriente), el conflicto de la toma de decisiones
personales siendo parte integral de un determinado grupo. En “El
Lobo”, la institución (ya sea el gobierno de turno,
ETA, la policía o los militares) es lo que está mal,
es la estructura entera la que es corrupta, y son sólo algunos
individuos los que intentan hacer las cosas bien.
Noriega lleva su desempeño a un nivel
que no alcanza el resto del elenco, pero en parte porque, con la
excepción de Chema/Lobo, los demás personajes están
delineados sin ambigüedades ni matices que los doten del interés
necesario para que sus gestos y motivaciones nos resulten pertinentes.
La relación del Lobo con sus cómplices y enemigos
se torna abúlica, sin dirección y pierde efectividad,
extendiéndose a otros aspectos del film.
El director a cargo de este proyecto es el
francés Miguel Courtois, y si bien por momentos “El
Lobo” adquiere cierto aire cool de los policiales
franceses (como en la secuencia inicial, con música de Deep
Purple a todo lo que da, o en una escena de sexo), esto tampoco
llega a definirse del todo. Sin una pauta clara en su resolución
y esquemático en su estructura, el relato queda a la deriva,
por momentos estancándose, sobre todo al promediar el film.
Inconsistente y esquemática, “El
Lobo” logra mantener el interés apoyándose en
la actuación de su protagonista y en los rubros técnicos
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9/12/2005 |