Cine / Festival
Internacional de Cine Indpendiente de Buenos Aires / Morten Kaplers
/ AFR - Entrevista

Entrevista a Morten Kaplers: Realidad
intervenida
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
English
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“AFR” retrata
el asesinato ficticio del Primer Ministro de Dinamarca, Anders Fogh
Rasumussen (de ahí las iniciales del título del film).
El subgénero del mockumentary no es nuevo, pero ha disfrutando
una suerte de renacimiento en los últimos años, especialmente
con la exitosa y polémica “Borat”, de Sacha Baron
Cohen. “AFR” ganó recientemente en Rótterdam,
donde otro mockumentary también estaba presente y con un
tema similar: “Death of a president”. El hecho de que
Morten Kaplers haya escogido a Rasmussen como su objetivo le permite
al film provocar un debate por haber elegido a tan importante figura
nacional y continental pero, al mismo tiempo, porque Rasmussen no
es tan conocido por las audiencias no europeas, el film se vuelve
más escurridizo y es más difícil identificar
qué es real y qué pura ficción. “AFR”
construye un universo propio en ese sentido, trabajando tanto a
manera de thriller político como una extraña historia
de amor.
Pude hablar con Kaplers (quien está
ya trabajando sobre su próximo proyecto), durante el reciente
9º BAFICI, donde “AFR” fue parte de la competencia
oficial. Ah, por las dudas les aclaramos, Rasmussen está
vivito y coleando.
- ¿Por qué hacer películas?
Pregunta básica y general…
Bueno, hay dos respuestas para eso: La razón
por la que empecé a hacer películas fue porque estaba
enamorado de una chica.
- Es una buena razón
Sí, y la historia es que ella era mi
novia, pero corté con ella, y entonces ella se fue a una
escuela de cine en otra parte del país, y ahí la quise
recuperar. Así que hice un film para ella, para que volviera
conmigo. Tengo que decir que no tuve éxito. Pero, entonces,
envié la película a un Concurso Nacional de Cine y
gané. Y, ahí, medio que empezó todo. Por supuesto,
yo tenía la idea de que quería hacer películas,
pero fue la coincidencia lo que lo inició. Y la razón
por la que hago películas es porque pienso que son un medio
muy eficaz para desafiar las ideas de la sociedad y para mostrar
las consecuencias de las actuales ideas, reglas y leyes y, quizás,
inspirar algunas nuevas. Y no es solamente en política, sino
también en la manera en que convivimos. Pero, la diferencia
entre escribir un artículo en un diario o ser político
y hacer arte, films, es que tenés una audiencia potencial
que es enorme, miles de personas, incluso millones. Y el trayecto
es corto entre tener la idea y presentar la idea. Eso es por qué
hago películas.
- ¿Por qué elegir el
género documental?
Bueno, mi film es un mockumentary. En realidad,
es ficción. Y elegí este camino para cuestionar varias
cosas. Estoy tratando de cuestionar si podemos creer en un documental,
si podemos creer en los medios, y estoy intentando mostrar cuán
fácil es para los periodistas o políticos el relato
de una historia; cómo los periodistas pueden manipular a
los políticos, pero, también, cómo políticos
y periodistas pueden manipular a la población. Por ejemplo,
mi país, Dinamarca, está en una guerra junto a Estados
Unidos y Gran Bretaña, en Irak, y la manera en que el gobierno
convenció a la población de entrar en la guerra fue
diciéndoles que Saddam Hussein tenía armas nucleares.
- Podrías haber elegido a cualquiera,
¿por qué elegir una figura tan importante, teniendo
en cuenta las posibles consecuencias legales que esa elección
podría traer?
Si
hubiera hecho el film con una perspectiva internacional, podría
haber elegido a alguien como Putin o Bush o Tony Blair, pero estaba
haciendo una película con perspectiva nacional. En teatro
o cine, el drama tiene que ver con grandes sentimientos, es acerca
de Odio y Amor, de Risa, Ira y Tristeza. Y, por eso, pienso que
tenía que elegir a la persona más importante de mi
país, o a la más poderosa. Podría haber elegido
al alcalde de algún pueblo pequeño, pero no hubiera
sido tan interesante, así que tenía que elegir al
Primer Ministro.
- ¿Tuviste alguna respuesta
de tu gobierno?
La oficina del Primer Ministro, hasta ahora,
sólo ha dicho que no hacen comentarios sobre ficción,
y que no van a hablar sobre el film porque todavía no lo
vieron. Pero todo el Parlamento, (los representantes) del gobierno
han estado comentando. Hoy, por ejemplo, en Dinamarca, la líder
de la oposición, una mujer que en mi film dice que el Primer
Ministro es gay, está aparece en todas las portadas de los
diarios haciendo fuertes críticas.
- ¿Cómo trabajaste el
material para obtener el efecto deseado? ¿Cómo fue
el proceso que dio nacimiento a “AFR”?
Para
esta película, no podía hacerlo de la manera ordinaria.
Con la ficción, siempre estás en control; tenés
un guón, hacés la preproducción, rodás
y, entonces, cuando editás, podés llegar a encontrar
que tenés que rehacer una o dos escenas de nuevo. Acá
yo tenía un guión, un guión enorme, desde el
comienzo, pero desde que empecé tuve que comenzar a editar
y editar hasta el final, porque tenía que mantener el guión
abierto, porque nunca sabía cómo se iban a desarrollar
las entrevistas que había pautado con políticos reales.
Así que podrías comparar como trabajé acá
a cuando pintás un cuadro. Cada día, cada mañana,
te levantás, mirás la pintura, por ahí borrás
algo y lo cambiás. Y, así, tuve que atravesar todo
el proceso durante tres años y medio. Estuve filmando desde
el primer día hasta el último, y editando al mismo
tiempo. Terminé con alrededor de 125 horas de material. Me
filmé a mí mismo y eso me tomó siete meses.
Tuvimos que reunir y estructurar 250 horas de material de archivo,
y a eso agregar las fotografías. Esto, más o menos,
explica el trayecto… Además, la realidad cambiaba todo
el tiempo mientras estaba haciendo la película, así
que mi trabajo tenía que adaptarse a eso para que no quedara
desactualizado.
- ¿Y cómo trabajaste
la parte más ficcional de la película (lo que tiene
que ver con el personaje de Emil), también lo actualizabas
constantemente?
Por supuesto. Tenía que ajustarlo permanentemente.
El personaje de Emil… tenía varias posibilidad para
cambiar o ajustar su personalidad en diferentes direcciones
- ¿Te gustaba trabajar más
esta parte más ficticia porque podías controlarla
más?
Yo veo todo el film como una ficción,
pero te puedo decir una cosa: Nunca más vuelvo a hacer un
mockumentary
- En tu carpeta para la prensa hablás
de defender la libertad de expresión, ¿cómo
pueden las películas ayudar en ese sentido?
Bueno, primero que nada, hoy en día
es muy fácil hacer una película. Necesitas una cámara,
un programa barato para editar el film; en mayor o menor medida,
todo el mundo puede hacer esto. Y, cuando hacés un fil, escribís
un libro o un poema, pintás un cuadro o escribís un
artículo para el diario, estás realizando tu propia
pintura de lo que la realidad es. Y esto es de lo que se trata la
sociedad, y esto es de lo que se trata el debate; estamos discutiendo
diferentes pinturas de la realidad. La situación que tenemos
hoy en día es que cualquiera puede hacer su propio cuadro
de la realidad y distribuirlo a otra gente. Y las películas
son un medio más libre, más difícil de controlar
para los gobiernos o los gigantes mediáticos como Ruppert
Murdock. Y las películas también son arte, y. como
son arte, exceden los límites del debate normal, porque el
arte aparece en el mundo para desafiar ideas.
- ¿Cómo fue para vos
estar frente a y detrás de la cámara?
Realmente odiaba la idea de estar delante
de la cámara y detrás de la cámara. No fue
fácil, pienso que es muy difícil dirigirte a vos mismo,
y es muy difícil encontrar asistentes que te puedan dirigir
de la manera que vos querer y que decidan el encuadre y cosas por
el estilo. Así que estaba bastante en contra de la idea,
pero, al mismo tiempo, había muchas cosas apuntando a que
debería hacerlo, como, por ejemplo, no tener el dinero para
pagar a un actor para que estuviera durante tres años y medio.
Otra razón fue que tenía un montón de material
de archivo mío que sabía que era interesante incluirlo
y que podía ayudar a la película. Y tercero, que tener
otro actor haciendo mi rol, ese actor tendría que participar
de marchas donde había posibilidad de disturbios, y no podía
tomar esa responsabilidad; lo tenía que hacer yo mismo. Quizás,
el argumento más importante para que yo actuara era que si
le hacía esto al Primer Ministro de Dinamarca, la persona,
tendría que hacérmelo a mí también.
- Hacer un mockumentary es en sí
mismo tomar una posición… La idea tradicional de documental
apuntaba a la idea de capturar una realidad cautiva ahí afuera.
¿Pensas que hay un mundo a ser capturado por la cámara?
¿O simplemente son diferentes historias acerca del mundo
que necesitan, de alguna manera, coexistir?
Esto es siempre la discusión.
Pienso que en alguns sectores de la industria del cine están
muy obsesionados con la idea de que un documental capture la realidad,
pero, en cuanto vos entrás en un espacio donde haya gente,
y lo empezás a filmar, estás interviniendo la realidad
y ya se convierte en una ficción. Pero, por supuesto, no
lo es. Yo no pondría límites tan estrictos como ponen
algunos realizadores. Para mí es difícil decir cuándo
algo es una ilusión y cuando es real. Sé que en Indonesia,
donde el gobierno asesinó a la mitad de la población,
algunas organizaciones les dieron cámaras a la gente, así
pueden filmar lo que pasa y los muertos. Por supuesto, para nosotros
es como realidad virtual, si sabés a qué me refiero,
pero es una pintura de la realidad, su pintura. Quizás, si
vamos y filmamos al gobierno, ellos digan una cosa completamente
diferente. Ellos quizás hablen de terroristas.
www.imaginacionatrapada.com.ar
20/4/2007
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