Cine / Héroe
/ Épica / Hollwyood - Ensayo y Análisis

La épica Hollywoodense: Comparaciones
entre los décadas de 1950 y 2000
por Jimena
C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
“(…) el cine es lo que una sociedad,
en un determinado
período histórico, en una determinada coyuntura político
cultural o en un cierto grupo social, se decide que sea.”
Antonio Costa, 1988, p. 30
En la década de 1950 hasta mediados
de los 60’, más precisamente entre los años
1953 y 1961, Estados Unidos de la mano de Eisenhower se encuentra
en plena Guerra Fría con la unión Soviética.
En el transitar de estas fechas, la censura al cine, la persecución
de comunistas y las listas negras, son moneda corriente. Si bien
algunos sostienen que el macartismo duró hasta el año
1954, otros consideran que las censuras y las listas se extendieron
hasta el fin de la Guerra Fría. Se puede observar dentro
de la filmografía Hollywoodense de aquella época,
una importante producción de films de género épico(1)
que retoman hechos basados en la historia de los grandes imperios
o en los más conocidos poemas épicos como los poemas
homéricos “Ilíada” y “Odisea”
o “El Cid” por ejemplo. Entre ellos se encuentran films
como: “Quo Vadis” (1951), “Julio Cesar”
(1953), “Demetrio el Gladiador” (1954), “Ulises”
(1954), “Helena de Troya” (1955), “Alejandro Magno”
(1955), “Hércules” (1957), “Ben Hur”
(1959), “Espartaco” (1960), “El Cid” (1961),
“Rey de reyes” (1961), “Los 300 Espartanos”
(1962) y “La caída del Imperio Romano” (1963);
con más o menos hibridación. Luego de un gran salto
temporal, y con una situación social, también de guerra
y además sangrienta, el cine épico vuelve a resurgir
en el año 2000, con films como “Gladiador” (2000),
“Troya” (2004), “Alexander” (2006) y “300”
(2007).
Lo que resulta llamativo de la breve mención
filmográfica anterior, es que las temáticas han sido
repetidas en las épocas, ambas reflotan la historia de Alejandro
Magno, retoman la “Ilíada” y se empeñan
en mostrar las luchas de los gladiadores en las arenas. Sin embargo,
los héroes cambian según las reinterpretaciones. Para
estudiarlos se propondrán tres analogías: “Troya”
y “Helena de Troya”, “Gladiador” y “Demetrio
el Gladiador”; y, “Alexander” y “Alejandro
Magno”. Cabría destacar que en los seis films mencionados,
se retoma la conquista, la lucha por el poder y el heroísmo.
Pero es llamativo como las tres temáticas, son propuestas
con distintos sentidos, aunque con no tan distinto fin. No siempre
el héroe estará del lado del invasor, muchas veces
se encuentra en el lado de la resistencia. Pero curiosamente la
resistencia en muchos casos, es el intento por recuperar el poder
perdido, no desde una óptica revolucionaria, sino más
bien, desde la continuación del sistema preestablecido. Con
esto no se quiere decir tampoco que quien detenta el poder sea un
revolucionario, muy por el contrario se suelen basar en villanos
estereotipados, tiranos, que promueven sus propios caprichos.
La visión del héroe
Parafraseando a Hugo Bauzá el modelo
o arquetipo del héroe cumple con una serie de características,
que no necesariamente se encuentran en los films. Estas son: ser
hijo de una deidad y de un ser mortal, provocar celos con su nacimiento,
cometer involuntariamente algún crimen, cumplir por esa falta
determinados castigos (el exilio, los combates sobrehumanos en los
que vence, etc.), la recompensa (que es el casamiento con alguna
princesa) y una muerte singular que corrobora su naturaleza suprahumana,
apoteosis, transfiguración e ingreso al olimpo (en el caso
de Heracles). Pero a diferencia de los héroes clásicos
que cumplen con un marcado destino, los héroes modernos,
quedan librados al azar. Además, sostiene Kierkegaard, que
el dolor de los héroes modernos es dicho en reiteradas ocasiones,
no así el héroe trágico que podría ser
feliz si no fuera por su destino. El héroe moderno se compone
desde su ser psicológico, no sólo desde sus acciones,
el héroe moderno cuestiona sus actos. El héroe clásico
acciona, a pesar de sus posibles dificultades.
En este sentido, los héroes de los
films a trabajar, son modernos por exacerbar su dolor hasta volverlo
humano, dejan, a pesar de los augurios o consejos, su vida al azar.
Las situaciones son narradas desde la casualidad, más que
desde la aceptación de los oráculos. Los oráculos,
no son casi tenidos en cuenta en los films que desarrollan historias
épicas, por ejemplo en “Helena de Troya”, Casandra
llega a desdecir su profecía, y si bien luego se cumple,
por la importancia de su papel, casi no es tenida en cuenta.
Entonces, por un lado, los héroes de
estos films, no serían héroes clásicos, sino
héroes modernos, que encarnan epopeyas clásicas pero
las despojan de la presencia del relato, o, mejor dicho, el relato
simula determinada transparencia que facilita la identificación
del espectador para con el héroe. Y por el otro es notorio
como Hollywood ha retomado el género épico, para proponer
un tipo de héroe necesario para el contexto histórico
que transita la institución en cuestión. Los Estados
Unidos, necesita un hombre que sea capaz de pelear con cinco leones,
como lo hace Demetrio en “Demetrio el Gladiador” o Maximus
en “Gladiador”. Necesita del género melodramático
para generar la identificación del espectador con el protagonista.
Necesita del género histórico para dar veracidad.
Y necesita de las transposiciones literarias para generar posibilidad
y verosimilitud.
Las Troyas
“Helena
de Troya” de Robert Wise, es uno de los tantos ejemplos del
cine que retoma la épica pero que hibrida este género
con el melodrama. El film se empeña en relatar la guerra
de Troya tomando a Helena como motivo y no como excusa. Todas las
ambiciones de Menelao -el Rey de Esparta-, es recuperar a Helena,
las ambiciones de Agamenón casi no son tenidas en cuenta
en el film, y en cantidad de acciones, son más notorias las
escenas de amor y seducción entre Paris y Helena, que las
escenas de batallas o los diálogos de estrategia militar.
Por esta razón, es que no se puede decir que la película
contenga grandes rasgos del género bélico.
Desde la formalidad, es un film clásico, que busca la transparencia
y que si construye un héroe, pero a diferencia del héroe
de “Troya”, este es un héroe impulsado por un
deseo claro, ser esposo de Helena. Por lo que la simpatía
del espectador con Paris, conlleva una identificación a nivel
emotivo, más que a nivel político, aunque también
aparece, desde el pedido de paz que lo lleva hasta Esparta. Al revisar
el contexto histórico, Estados Unidos lleva diez años
de posguerra, por lo que la búsqueda ideológica en
este film, es más bien una problemática de género
que una problemática de guerra, aunque no es totalmente relegada.
Los movimientos feministas comienzan a gestarse, y quienes accedieron
a los trabajos, impulsadas por la misma propaganda del estado, ahora
deben ser restituidas al orden patriarcal. Helena es devuelta a
su patria, vuelve con su marido a ejercer su viejo papel.
Pero la duda sobre el tipo heroísmo
en este film persiste, porque Helena salva a Paris reiteradas veces.
Durante todo el film, parecería que ella desafía el
poder patriarcal Espartano. ¿Pero entonces, el punto de vista
es desde una mirada femenina? No. El punto de vista, pasará
desde Menelao a Helena y desde ella, funcionando casi como puente,
hacia Paris. Ahora bien, hay que tener en cuenta que el traslado
hacia Paris es concedido pasivamente por Helena. Una vez muerto
Paris, el punto de vista vuelve a Helena, pero el personaje ha cambiado
se ha reacomodado en el orden patriarcal, y Menelao recobra el poder.
Helena adopta una posición pasiva ante los hechos.
Además de la pérdida del punto
de vista de Helena, que perfectamente se podría entender
como pérdida del poder, en el film hay algunos discursos
que marcan la línea de conquista y la línea heroica
de un modo más específico. Por ejemplo dice Menelao,
luego de que Paris llega a Esparta pidiendo la paz: “Cuando
un Rey toma algo, no lo roba. Cuando mata no comete asesinato. Está
haciendo justicia” De todos modos, habría que destacar
que la visión de Menelao es cuestionada por Paris, en ese
sentido no se legitima, pero la noción de conquista se instaura
desde los manejos melodramáticos. Paris conquista a Helena,
le quita a Menelao parte de sus pertenencias, de este modo Menelao
puede justificar su accionar sobre Troya. Pero no es sólo
Menelao el que promueve discursos políticos, también
se encarnan en un personaje secundario, como lo es Eneas, héroe
que pertenece a Troya. Él calma a los troyanos, que se encuentran
disconformes con la estadía de Helena en su patria, diciéndoles:
- ¡Mis bravos
troyanos, ustedes demuestran tanto espíritu en contra del
ejército espartano como las mujeres! ¿No pueden
estar solos, cada uno en batalla? ¿O necesitan la cobardía
de agruparse para ser bravos? Vayan a casa y busquen en sus corazones
troyanos. Para todo esto habrá una respuesta pronto.
Esta escena resulta importante para el análisis,
no sólo por lo que Eneas dice, si no porque el relato se
ocupa de enaltecer sus palabras. Eneas dice su discurso desde un
balcón hacia abajo, dónde se encuentra el pueblo troyano,
que irá cambiando de parecer a lo largo de la escena. El
plano contraplano del cine clásico marcará, -ayudado
por el racord de mirada en picado de Eneas, frente al racord de
mirada en contrapicado del pueblo-, los lugares jerárquicos
que deben ser respetados. Desde este discurso si se justifica la
conformación de un héroe.
El
punto de vista cambia profundamente en “Troya” de Petersen
Wolfgang, quien elige trasladarlo hacia Aquiles. Esto se nota particularmente
en la muerte del mismo (Brad Pitt), y se muestra a partir de un
traveling picado que se irá alejando lentamente. El director
crea un héroe y lo enaltece como a un Dios, le perdona que
haya arrastrado a Héctor con el carro, y se lo perdona al
quitarle dramatismo en un plano general, que es justificado desde
la mirada de Príamo. Por lo tanto, no incluye las consecuencias,
se construye la muerte de Aquiles como un premio, y el dramatismo
de la última escena termina siendo un elemento que logra
la identificación del espectador con el personaje. Al incluir
en la película el mito de cómo muere Aquiles a manos
de Paris, se le quita importancia al final que Homero en su “Ilíada”
propone, que es el funeral de Héctor.
Entonces, como primera medida se debe comprender que cuando el espectador
se identifica (hablando desde una visión Freudiana), toma
para construir el propio yo, al otro como modelo. Pero el modelo,
no sólo se arma a partir del sentido simbólico, sino
también se compone del tercer sentido, el sentido que Barthes
denomina ‘obtuso’. El plano final de “Troya”,
con Aquiles muerto, no sólo dice que ha muerto un héroe,
sino que más bien, entre los elementos de iluminación,
la posición, movimiento y angulación de la cámara,
logra la tensión suficiente para que la escena además,
diga, se ha muerto ‘El’ héroe.
En este caso, se utiliza el género
épico con el fin de realizar un distanciamiento falso. Brecht
utiliza -en uno de los aspectos del concepto distanciamiento- el
extrañamiento suficiente con el fin de no producir la identificación
del personaje con el espectador, para estimular la reflexión.
Uno de los modos es trabajar con la épica. Ahora bien, la
toma del género épico en Hollywood propone el alejamiento
de la historia en referencia a la historia contemporánea,
pero no lo anuncia, sólo distancia en época, por lo
que, el didactismo es acomodado a la ideología, promoviendo
la identificación desde el relato y el star system.
Si se comparan ambos films, es importante
destacar como en el primero, “Helena de Troya”, Paris
es el héroe y Aquiles es un simple guerrero que servirá
para heroificar aún más al protagonista, ya que el
film narra el mito donde Paris mata a Aquiles con un flechazo en
el talón, desde el punto de vista de Paris. Además,
es narrada la historia desde su aspecto melodramático y no
desde su aspecto bélico. “Troya”, si bien tiene
un aspecto melodramático (Casandra, abraza a Aquiles muerto
en el final) posee, por ser su héroe Aquiles, mayor peso
bélico. Las escenas de estrategia militar no faltan, y la
cólera de Aquiles se vuelve de un grado primordial para el
proceso de la trama. En ese sentido, si se asimila más a
la “Ilíada” de Homero, que “Helena de Troya”.
Asimismo ambos films tienen una ideología que es clarificada.
En el primer caso, por medio de personajes secundarios y sin demasiado
encubrimiento del discurso y en el segundo caso por medio del relato.
A su vez, este relato justifica los defectos del héroe, enalteciendo
su muerte.
Ahora, ¿cuál es el motivo por
el que se cambia el punto de vista, porqué el héroe
en estos films, pasa de Paris a Aquiles? ¿Porqué los
invasores son los protagonistas en el caso de “Troya”?
Y en el caso de “Helena de Troya”, ¿Porqué
la invasión se justifica por el rescate de una conquista
previa? Porque los films se encuentran en dos contextos históricos
diferentes, porque es más importante en los años cincuenta
reinstaurar un imaginario que reclama a la mujer en su casa que
justificar una invasión. Porque es más importante
en el siglo XXI un hombre que prefiera una vida corta con gloria
a un hombre que intente luchar por amor.
Los Alejandros
“Alejandro
Magno” de Robert Rossen comienza con el siguiente discurso:
“Hombres que soportan peligros son quienes logran gloriosas
hazañas, es hermoso vivir con coraje y morir dejando atrás
un eterno renombre” Desde que la voz en off comienza a hablar,
se ve en la pantalla una moneda de oro de fondo, mientras lo créditos
pasan y la música de batalla impone presencia.
En el comienzo del film, el narrador Aeschenes habla del Rey Felipe
(padre de Alejandro) y sus dominios. Ya en la escena cuando Alejandro
ha sido dado a luz, Parmenio le aconseja al Rey, matar a su hijo
y a su esposa por miedo a que éste pueda destronarlo. Previamente,
Alejandro ha sido llamado por su padre, león y por su madre
Dios. Esta pequeña síntesis del comienzo de la trama,
es con el fin de hacer notar como se construye el estatuto del personaje.
Los héroes clásicos, como ya
antes habíamos mencionado, eran semidioses, la construcción
de Alejandro, desde el discurso de su madre, coincide con estas
características. Pero la diferencia se encuentra en que Alejandro,
no fue un semidiós, aunque haya sido tratado como tal. Y
la película no se encarga en separar lo que puede interpretarse
como una leyenda, de lo que si fue “real”, ya su madre
en la cuna le dice “Aquiles nació de un Dios y predijeron
que sería más grande que su padre y lo fue”
Otra clara muestra del tipo de construcción de héroe
que se propone el film se da en la escena dónde Alejandro
habla con Aristóteles, este semidiós se encarga de
aclarar que él, elije una vida corta como Aquiles.
Pero además de esta construcción
del héroe, (en este caso si se podría decir que cumple
con casi todas las características) el film se apoya en un
personaje histórico como lo es Aristóteles que dice
lo siguiente: “Nosotros los griegos somos los elegidos, nuestra
cultura es la mejor, nuestra civilización y hombres son los
mejores. Los demás son bárbaros y es nuestro deber
moral conquistarlos, esclavizarlos y si es necesario destruirlos”
Al margen de las pequeñas diferencias que se pueden tomar,
entre lo que el film le hace decir a Aristóteles y su filosofía
(que en muchos sentidos coincide), el hecho de que se tome, ese
discurso bajo un primer plano, como sabias palabras, arman un sostén
ideológico, que por más que sea mantenido por la historia
que se cuenta, la enunciación con pretensión de objetividad,
no se distancia.
El modo de filmar las batallas y el desarrollo
melodramático en la relación entre Alejandro y su
esposa Roxana, hace que éste transite el descenso de su poder.
Pero así como un héroe clásico y esto también
lo deja plasmado la película en la escena final, su muerte
resulta apoteótica. Pero esta muerte apoteótica, planteada
por el film, que también se verá en “Alexander”
de Oliver Stone, es sólo un detalle más para la identificación
del espectador, para con Alejandro Magno. Una de las escenas que
también se repiten en el film de Stone, y que provoca una
gran empatía, se da en el momento dónde Alejandro
llega a Babilonia y respeta la jerarquía de la mujer de Darío,
el antiguo Rey.
Si se toma en cuenta el film de Oliver Stone,
“Alexander”, también se puede observar hasta
la misma temática de narración, dónde hay un
comienzo narrado por uno de los que fue compañero de Alexander,
y dónde los posteriores relatos remiten a las mismas anécdotas,
tanto en “Alejandro Magno” como en “Alexander”,
está el episodio dónde mata a uno de sus amigos, están
las batallas ganadas, está el asesinato del padre, y está
en mayor o menor medida la disputa de su esposa, para que deje de
conquistar. En ambas, el melodrama familiar juega un gran rol, y
en ambas se muestra el complejo de Edipo. Pero es sobre todo en
“Alexander”, donde lo sexual se exacerba, algo que vuelve
aún más humano al héroe y hasta más
indefenso, su idea de ser un semidios, es tomada como una locura,
se muestra su bisexualidad, y la enferma relación con su
madre. En ese sentido, “Alexander” genera un efecto
de identificación aún mayor, desplazándose
de la épica.
Luego del panorama realizado anteriormente,
se retomarán en detalle ciertos momentos claves para la comprensión
de la construcción de un personaje histórico como
lo es Alejandro Magno. En “Alexander”, se encuentra
el discurso ideológico propio del imaginario social, promovido
por el cine Hollywoodense. Si se observa el discurso de un personaje
como Ptolomeo, encarnado por Anthony Hopkins, es fácilmente
perceptible la línea por la cual merodea el film: “Él
era un Dios, Cadmos, o lo más parecido que yo jamás
he visto. ¡Tirano! Gritan con tanta facilidad. Yo me río.
Ningún tirano había dado tanto a los demás.
¿Qué saben del mundo estos niños? Se necesita
ser fuerte para gobernar. Alejandro era más, era Prometeo,
un amigo del hombre. El cambió el mundo. Antes de él
había tribus, y después de él todo era posible.
Surgió la sensación de que el mundo podía ser
gobernado por un solo rey. Y ser mejor para todos.” Este ensalzamiento
del héroe por parte de uno de los compañeros de vida
de Alejandro, busca no crear una leyenda sino más bien brindarle
veracidad a la misma. Pero si el discurso y la grandeza que se crea
quedaran en el personaje, el resultado no sería tan intenso,
puesto que la música junto a los primeros planos de Ptolomeo
reflexionando sobre Alejandro acompañan el punto de vista
del mismo.
Cuando el primer flashback sucede, la voz de Ptolomeo queda fuera
del campo y lentamente el punto de vista va a ser depositado en
Alejandro, para desarrollar su grandeza desde pequeño, en
la defensa de su madre frente a un padre violento, en la reconciliación
con su padre mediante haber logrado dominar un caballo salvaje,
en sus reflexiones ante el maestro Aristóteles. Pero los
momentos más significativos, son las escenas previas a que
se desate la batalla de Gaugamela. El director alterna planos de
la arenga de Alejandro, frente a la arenga inentendible del líder
árabe. Una vez más, se propone un Otro sin forma,
sin lenguaje, esta vez si tiene rostro pero es un rostro estereotipado.
Entonces, el espectador se enfrenta a un “mientras tanto”
desequilibrado. Por un lado, escucha las palabras de Alejandro diciendo
por ejemplo frases como Venzan su miedo y vencerán la muerte,
o frases como las que le recomienda a los soldados que digan: Yo
estuve aquí en Gaugamela por la libertad y la gloria de Grecia.
Entonces, en este tipo de construcción
del Otro y de construcción de un nosotros casi mesiánico,
es que el ingreso de Alejandro a otros pueblo, son justificados,
se propone la conquista como una acción beneficiosa en el
bien común, en el Uno y en el Otro a quien nadie le preguntó,
pero por ser superiores lo pueden instaurar legítimamente.
Y se legitima no sólo en escenas de batallas, por medio de
arengas, también se encarna en la escena dónde se
insinúa la relación amorosa entre Hefestion y Alejandro:
Hefestion: Los generales cuestionan
tu obsesión con Darío, dicen que tu destino no era
ser rey de Asia.
Alejandro: Naturalmente, sólo quieren
regresar a sus hogares cargados de oro. Pero yo he visto el futuro.
Lo he visto mil veces en mil caras. Este pueblo desea, necesita
un cambio.
Luego de cuestionar las costumbres del pueblo
que lo necesita, agrega:
Bajo mi mando pueden ir a donde nunca les pareció
posible. Pueden ser soldados, trabajar en las ciudades (…)
Podemos conectar estas tierras Hefestion y a la gente.
Hefestion: Algunos dicen que las Alejandrías
se han vuelto extensiones de ti mismo. Atraen gente a las ciudades
para esclavizarlas
Alejandro: ¡Pero los libramos de Persia
donde todos vivían como esclavos! Liberar a la gente del
mundo, eso hasta superaría la gloria de Aquiles, de Heracles.
Una hazaña como la de Prometeo, un gran amigo del hombre.
Hefestion: Recuerda los destinos de esos héroes,
sufrieron enormemente
Alejandro: Todos sufrimos. Tu padre, el mío.
Todos llegaron al fin de su tiempo. Y cuando todo termina sólo
importa lo que hiciste.
Por último, se puede desatacar, como
la legitimidad de este discurso en el diálogo, se conforma
por medio de respuestas guiadas. Hefestion no cuestiona la conquista
como esencia, no cuestiona la esclavitud como esencia, muestra algunos
contraargumentos, pero no los extiende, se conforma con las respuestas
de Alejandro, ese es el objetivo del film.
Los gladiadores
“Demetrio
el gladiador” de Delmer Daves, retoma algunas de las características
del héroe clásico, pero deja otras muchas de lado.
El camino del héroe que se ve en el film no toma la prehistoria
de Demetrio. Demetrio se convierte en héroe al volverse gladiador,
pero la construcción de su personaje se basa en ideales cristianos
que lo alejan de la cultura romana. Según los ideales cristianos
del protagonista, no puede matar. Demetrio lucha con uno de sus
compañeros y le pide a Calígula (el emperador), no
matarlo, éste se lo concede pero lo hace pelear con los leones.
Demetrio sale victorioso luego de matar a cinco. En este sentido,
la grandeza del héroe clásico es puesta en escena,
y casualmente el héroe griego que es prototípico en
ese aspecto, es Aquiles, quien arriesga su vida en combate convirtiéndolo
en una actividad esencial de su existencia.
Una escena a destacar, que se puede observar
como el héroe no sólo actúa como gladiador,
si no que además se cosifica, se convierte en máquina
de matar, es aquella donde -luego de no haber podido defender a
la mujer que ama y de haber implorado a dios-, entra en las arenas
y lucha, matando a todos los gladiadores. Allí es dónde
la lucha para él se convierte en esencia.
Ahora bien, hay una diferencia muy importante
a destacar. El hecho de que la trama del film se entronque en el
deseo de Calígula por poseer la túnica de Jesús,
creyendo en sus poderes, convierte al film, en género bíblico
más que en género épico, pero la épica
se relaciona en el modo de relatar, el film tiene un objetivo didáctico
cristiano, y constituye héroes que realizan hazañas.
Pero a diferencia de la épica los sucesos ocurren, no por
un destino, ocurren desde las elecciones de cada personaje. En ese
sentido el héroe es moderno. Quizás sea el caso más
notorio de los seis films trabajados, dónde la ideología
se expresa más libremente y dónde la hibridación
de géneros sea más fructífera para comunicar
el mensaje que promueve el film.
El género melodramático, nuevamente
se vuelve funcional. Mesolina, la mujer de Claudio, la mano derecha
del emperador, seduce constantemente a Demetrio al sentirse atraída
por las ideas del gladiador. Demetrio al fin accede a los deseos
de Mesolina, pero lo que se podría interpretar como el premio
que los dioses le ofrecen al héroe, se frustra ante el posterior
reingreso de Demetrio a su religión. Allí es cuando
juega un papel importante la restitución del patriarcado,
ya que la Emperatriz es devuelta a Claudio, cuando este asume al
trono.
Entonces “Demetrio el Gladiador”,
hará interactuar elementos del género épico
con elementos del género bíblico, el melodrama y lo
bélico. Quizás el fin sea, volver funcional el mensaje
absolutamente claro: un mundo cristiano y patriarcal feliz, según
éste film, sería posible.
“Gladiador”,
de Ridley Scott, conlleva ciertas similitudes con “Demetrio
el gladiador”, Máximo, debe huir herido perseguido
por la guardia pretoriana hacia España, dónde se encuentra
su familia. En ese entonces, Commodo ha tomado el poder luego de
haber matado a su padre por celos hacia Máximo. Cuando Máximo
llega a España, encuentra a su familia asesinada, con el
poco de fuerza que le queda los entierra y cae vencido sobre sus
tumbas. Allí es encontrado por comerciantes de esclavos y
es vendido como uno.
Ya en el comienzo de la película, el
espectador se identifica con Marco Aurelio que es construido como
un buen Cesar que sólo pretende la democracia y su fiel servidor,
Máximo, que acuerda con las ideas. En la primer batalla contra
los germanos, Marco Aurelio, mira la batalla desde su posición,
pero lejos de ser una posición expectante, mediante un plano
medio vemos el rostro del emperador, apenándose frente a
tanta destrucción, que evidentemente considera necesaria.
Allí es cuando se debe tener en cuenta que Roma está
invadiendo a Germania, con el fin de llevar a su parecer la civilización,
a aquellos Otros que por su bien deben ser colonizados.
Con la muerte del emperador, toda la narración
se depositará en las hazañas de Máximo y sus
vicisitudes, pero su figura heroica ya se prefigurará en
esa primera batalla. Máximo, arenga a sus soldados diciéndoles:
Hermanos, lo que hagamos en la vida tiene eco en la eternidad. Esta
declaración, ya marca la visión gloriosa y mística
que posee de la vida. En este sentido ya desde un comienzo se encuentran
varias de las características del héroe clásico,
aunque no la principal. Máximo no es hijo de una deidad y
un mortal pero si provoca celos en Commodo, no comete ningún
crimen pero es enviado al exilio. A su vez, su camino se da desde
un relativo nivel, él es general de las legiones Félix,
luego experimenta un ascenso o anábasis cuando el Emperador
Marco Aurelio pretende dejarle su trono, pero esto no es posible
y allí se produce su mayor descenso. Desde que termina como
esclavo, hasta el final del film, el personaje solamente ascenderá;
pasará desde esclavo a gladiador y como gladiador se convertirá
en héroe para luego lograr una muerte apoteótica que
lo reúne, no con los dioses del olimpo, pero si con su familia.
Lo que habría que tener en cuenta del
camino heroico por el que transita Maximo, es que en todo momento,
él busca venganza, sus estrategias simulan no ser políticas,
y si nos basamos exclusivamente en la personalidad del personaje,
no lo son. Él sólo quiere matar a Commodo, el asesino
de su familia y del hombre que él más respetaba, Marco
Aurelio, el ex emperador. Pero es en la “coincidencia”,
donde la política se hace si o si presente. La heroicidad
del gladiador, no se basa es su deseo de venganza, se basa en que
derroca a un tirano, en que restaura al viejo orden político,
que en este caso es respetado por casi todo el senado y por los
mismos deseos de la plebe; y es desde allí que se justifica
la actitud vengativa del protagonista. Entonces, más allá
de los deseos de Maximo, el viene a ser una especie de libertador
que le devolverá a Roma su antigua gloria. Por eso no es
de extrañar el discurso final de Lucila, la hija de Marco
Aurelio quien pregunta declamando si Roma vale la vida de un hombre
justo, ella misma se contesta deseando que Roma vuelva a tener esa
fe. No cuestiona, la muerte de Maximo, la justifica. Se justifica
la muerte del héroe. Y el relato la justifica ante el acceso
del héroe a su deseo, reunirse con su familia, la redención.
Entonces ya en esta primera visión
hay dos pautas que indican la postura del director. Desde lo enunciativo
del film, será narrado desde la identificación con
determinada ideología de conquista (no se debe olvidar que
el film comienza sin una explicación sobre la invasión,
pero si se argumenta el ataque desde la no aceptación de
los germanos) y desde la construcción de un héroe,
desde su punto de vista. Pero para fortalecer esa última
pauta, la creación de un antihéroe se vuelve fundamental.
La aparición de Commodo cobra vida en la escena posterior
a la primera hazaña de Maximo. Pero lo interesante de la
construcción de este personaje, no es sólo la importancia
de aumentar la identificación hacia Maximo por medio de la
antipatía que él provoca, sino que también,
en ciertos momentos el discurso de Commodo cuestiona a Roma como
imperio, como gloria y como grandeza, obviamente no desde una postura
crítica, sino, más bien, desde la ambición
de detentar el poder.
Máximo es construido desde lo opuesto,
el film propone un gladiador que merece el poder, pero que no lo
pretende, y por eso es digno de poseerlo y es por eso que lo posee.
Todo esto legitima, la muerte del tirano en el final, en manos de
Máximo. Allí se aleja de “Demetrio el gladiador”.
Pero se acerca en varias actitudes, el también niega matar
a Tigres, el mejor gladiador de Roma, el también es propuesto
como el Otro. Aquí hay que hacer una aclaración, si
bien ambos personajes experimentan la Otredad, ésta es sólo
una mera justificación para reinstalar la ideología.
La Otredad en estos casos es circunstancial, no esencial. Aunque
los films busquen hacerla pasar como tal. Con esto se quiere plantear
por ejemplo que la escena donde los “bárbaros”
luchan contra el ejército romano representando la batalla
de Cartago en el Coliseo, ganan los primeros, porque los dirige
Maximo. Es por eso que se sostiene que en ese sentido, no hay una
Otredad constitutiva, no hay un cambio en el punto de vista. Por
ese motivo es que la máscara que recubre el rostro de el
gladiador, en ese caso no niega la identidad, si no que la encubre,
para luego volver más pregnante la caída de la máscara.
Entonces, si dicha máscara cae, el espectador puede seguir
identificándose con su “nosotros”, traspasando
la diferencia al tirano de turno.
Bajo el análisis de estos ejemplos
es que se sostiene que el héroe cinematográfico, producido
por la industria hollywoodense, en el género épico,
principalmente, retoma las características de personajes
épicos o históricos como Aquiles, con el objetivo
de contribuir a formar identidades mediante la reproducción
de un cierto tipo de heroísmo, que reproduce el imaginario
colectivo.
La utilización de dicho género favorece la generación
de una operación de ‘distanciamiento falso’ y
con ello incluye al lector/ espectador (concebido como pasivo) por
caminos ya trazados por la educación, imposibilitando su
posibilidad de reflexionar sobre la realidad. Las estrategias elegidas
al efecto consisten en la utilización de movimientos y de
angulaciones estrictamente cuidados y planos detalles estratégicos,
que le otorgan al film una naturaleza ‘transparente’.
Asimismo, la estandarización de particularidades
y su generalización en un tipo de héroe- máquina-
cosa, cuyo factor común es matar al enemigo para perdurar
en la historia dejando incluso el cuerpo al servicio de tal objetivo,
conforma una estructura repetitiva en la presentación de
los héroes de la industria. El héroe, es fragmentado,
destacándose las características que sirven para reforzar
la identificación en el espectador, volviéndoselas
totalidad. De este modo, se refuerza el imaginario social.
(1) Se hace la salvedad, de que el género
épico en el cine hollywoodense suele ser construido por otro
tipo de normas genéricas, como el melodrama, lo histórico,
lo bélico o lo fantástico, por ejemplo.
Bibliografía
Barthes, R. (1986), Lo obvio y lo obtuso. Imágenes,
gestos, voces, Barcelona: Paidós Comunicación
Bauzá, H. F. (1998), El mito del héroe. Morfología
y semántica de la figura heroica, Buenos Aires: F.C.E.
Brecht, B. (1976), Escritos sobre el teatro, Buenos Aires: Nueva
Visión
Costa, A. (1988), Saber ver el cine, Barcelona: Paidós
Díaz, E. (1996), La ciencia y el imaginario social, Buenos
Aires: Biblos
Eco, U. (1998), El superhombre de masas, Barcelona: Lumen
Eco, U. (1987), Lector in fabula, Barcelona: Lumen
Freud, S. (1921), Massenpsychologie und Ich- Analyse, Viena: s/e
(Tr. esp.: Psicología de las masas y análisis del
yo, Buenos Aires: Amorrortu, 1986)
freíd, S. (1953) “Tótem y Tabú”
en Obras completas, VIII, Buenos Aires: Santiago Rueda
Foucault, M. (1988), Vigilar y castigar, Cap. “Los cuerpos
dóciles”, México: Siglo XXI
Homero (2000) La Ilíada, Madrid: Gredos
Kierkegaard, S. (2005), De la tragedia, Buenos Aires: Quadrata
Weil, S. (1961), La fuente griega , “La Ilíada o el
poema de la fuerza”, Buenos Aires: Sudamericana
www.imaginacionatrapada.com.ar
24/8/2007 |