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“Estrellas”: Portación
de cara
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(Argentina, 2006) Dirección
y Guión: Federico León, Marcos Martínez
Fotografía: Guillermo Nieto, Julián
Apezteguía Sonido: Jésica Suárez,
Rufino Basalvibaso Edición: Catalina Rincón
Música: Nicolás Varchausky, Guillermo
Guareschi Producción: Jimena Monteoliva,
Federico León CP: Tresplanos Cine Duración:
64 minutos
Una posición frente a la producción
de una obra es que lo peor que puede ocurrirle no es que se la critique,
sino que lo que genere sea olvido o indiferencia. No será,
seguramente, el caso de "Estrellas", el film de Federico
León y Marcos Martínez.
Lo que empezó como un grupo de teatro en la villa 21 de Barracas
se ha expandido en los últimos años a una productora
que trabaja en cine, publicidad y televisión ofreciendo los
recursos que posee la villa (como dice el propio protagonista del
documental, Julio Arrieta, "trabajar de pobres"). El relato
que buscan articular León y Martínez gira en torno
a Julio Arrieta y su grupo y frente a lo que ellos significan.
Arrieta es el principal protagonista, debido en gran parte a su
verborragia, a la que retorna el film una y otra vez, intercalando
con imágenes de las producciones. La intención no
es mostrar la villa en la mirada de un noticiero, sino concentrarse
sobre el evento que es la conformación y éxito de
esta productora.
Algunos pueden ver condescendencia, o una visión distorsiva
lo que es una villa, pero eso también depende del lugar desde
donde uno se ubique como espectador. Lo que puede a veces entenderse
como un tono burlón hacia el protagonista (exponiéndolo
a la risa de un público "no villero"), es también
mirar un solo costado. El protagonista (que recuerda mucho la figura
del puntero político peronista, militancia y rol que Arrieta admite
haber cumplido y conocer) explicita una y otra vez que no desconoce la situación
de la villa ("exportamos ladrones, drogadictos, futbolistas,
futbolistas dorgadictos"), pero que también desea un
cambio ("ojalá alguna vez podamos exportar un Alfredo
Alcón, una Norma Aleandro"). Arrieta es muy conciente
de que la cultura sola no cambia nada, y que la cajita de comida
que se les entrega por pobres, tampoco y, peor, alimenta el clientelismo,
el comida x votos. Arrieta dice querer juntar la cultura con el
trabajo, porque una cosa sin la otra no funciona y viceversa.
El film trata de no caer en el exotismo, pero es evidente que, más
allá de la intención, quien filma viene de afuera
(lo mismo que quienes hoy seguramente estén en la sala como
espectadores). Parte del humor viene por el choque de códigos,
pero también, hasta cierto punto, es un humor compartido
por los protagonistas. Hay demagogia y pintoresquismo, pero conviven
también con la intención de no serlo.
Subtramas más complejas son miradas o sugeridas de costado
pero no profundizadas (como también ocurría, de manera
más ostensible, en "Copacabana"), como los planteos
que la incursión de no profesionales genera, por ejemplo,
en la Asociación Argentina de Actores (donde Jean Pierre
Reguerraz se queja, como perteneciente al sindicato, de los perjuicios
que eso genera para la profesión - el problema es que la
queja profesional, en un punto, vira a una suerte de prejuicio un
poco más violento). Lo que no se menciona es en qué
condiciones negocian su participación los actores de Arrieta,
ya que, al no pertenecer a la AAA, no están amparados por
la protección del sindicato. Una cosa es un film independiente
que mueve poco dinero, otra un programa de televisión exitoso
o un comercial, donde el seleccionar un actor no profesional también,
además de por una cuestión artística, en algunos
casos puede ser por motivos de costos.
Concentrarse en esos conflictos puede considerarse, o no, desviarse
de la documentación del trabajo del grupo de la villa 21,
pero no es un aspecto menor tampoco para la intención de
Arrieta, de ser considerados trabajadores como cualquier otro, de
construir una sensación de orgullo villero (que, a su vez,
permita una reconstrucción de códigos perdidos) en
lugar de uno de verguenza y marginación.
Lo que plasma "Estrellas" no es, definitivamente, algo
terminado, sino algo que, a pesar de los años que ya lleva,
sigue en gestación como proyecto. También algo interesante
es la discusión que provoca entre los espectadores, que reciben
el film de forma muy diferente.
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11/4/2007 |