Cine / Géneros
del Cine Japonés - Dossier

Géneros cinematográficos:
Visita a Japón
Carla
Masmun daysleepercm@yahoo.com.ar
En un momento en el que asistimos
a lo que parece ser un nuevo boom del cine japonés, nos
parece interesante retomar algunas definiciones sobre los géneros
más conocidos de esta cinematografía. Como ocurre
en nuestro cine o en los de otras latitudes, cada creador acentuará
distintos aspectos del género en el que trabaje (1), aportando
los elementos propios de su poética. De esta manera, se
produce un enriquecimiento del modelo genérico.
Para estudiar los géneros
cinematográficos japoneses debemos establecer una primera
distinción entre el llamado Drama histórico (o “Period
Drama”) y el Drama moderno. Ambos grupos reúnen distintos
géneros.
Asimismo es necesario destacar
que desde la década de 1920 las grandes compañías
se especializan según los géneros: en Shochiku y
Nikkatsu destacaron en los films históricos; en Toho los
films modernos, vodeviles y novelas rosa; desde los ’60,
Toei ha creado numerosas series de films de superhéroes.
El Drama histórico
Dentro del Drama histórico
encontramos dos géneros muy populares, el Jidai
– geki y el Chambara. El Jidai
– geki se caracteriza temáticamente por la aparición
de intrigas políticas y conflictos románticos, así
como por las breves escenas de lucha. Son historias construidas
en base a los personajes, donde las peleas de espadas quedan en
un segundo plano. Este género apareció hacia la
década de 1910 como heredero de la tradición del
teatro Kabuki y del Shinkokugeki (drama popular de época
que incluía duelos de espadas), adoptando historias y personajes
de obras teatrales. Sus historias se desarrollan durante el período
Edo (1600-1868) y el conflicto central se articula alrededor de
la oposición entre giri (el deber, la obligación
hacia su señor) y ninjo (la humanidad, la conciencia del
guerrero).
Los directores más
representativos del Jidai – geki son Hiroshi Inagaki, Daisuke
Ito y Masahiro Makino.
Por su contenido político
y su fuerte nexo con la tradición, el género fue
censurado durante la posguerra por el gobierno de ocupación
a cargo de Estados Unidos alegando que sostenían valores
feudalistas como el culto a la lealtad y a la venganza. A comienzos
de los años sesenta la popularidad del género decae,
en favor de films de Yakuza (2) modernos.
En la actualidad el Jidai
– geki ha vuelto a ser un género popular en Japón,
como lo demuestran las recientes “Gojoe” (Sogo Ishii,
2000) y “Twilight Samurai” (“Tasogare Seibei”,
Yoji Yamada, 2004)
El Chambara es una variante
del Drama histórico que comparte con el Jidai – geki
el contexto en el que se desarrollan las historias, pero se diferencia
en que se apoya en las acciones físicas de las luchas de
espadas y no en las historias de los personajes. Su nombre deriva
de “chanchan barabara”, onomatopeya que describe el
sonido de dos espadas al chocar y de la carne al ser mutilada.
Este género aparece durante el cine silente y encuentra
su apogeo en la década de 1950, con el levantamiento de
la censura, en la obra de directores como Daisuke Ito, Hiroshi
Inagaki y Tomu Uchida. Kenji Misumi, otro creador vinculado al
género, dirigió lo que para muchos críticos
son las mejores películas de las series de “Zatoichi”
(a partir de la cual Takeshi Kitano ha creado su último
film estrenado en 2005 en Argentina) y de “Lone Wolf”.
Gendai – geki
o Drama moderno:
El Drama moderno aparece durante
la década de 1920 y se construye en base a historias que
se desarrollan en el Japón moderno. Las primeras películas
de este género adaptaron temas y canciones populares. El
Drama moderno reúne géneros muy disímiles
en cuanto a los modos de representar y a las historias que narran.
Durante el período de
la depresión económica a fines de la década
del ’20, apareció el Sarariman,
nombre derivado del vocablo inglés “Salaryman”
(asalariado), variante del Drama moderno basado en historias de
héroes que se enfrentan al sistema social y económico.
El
Shomin – geki o Drama cotidiano encuentra
en cineastas como Mikio Naruse y Yasujirô Ozu el punto de
mayor desarrollo, en los films realizados durante la década
del cincuenta como “Comienzo del verano” (“Bakusha”,
Yasujirô Ozu, 1951), “El relámpago” (“Inazuma”,
Mikio Naruse, 1952) o “Historia en Tokio” (“Tokyo
monogatari”, Yasujirô Ozu, 1953). Las historias del
Shomin – geki están centradas sobre los conflictos
familiares de la clase media y proletaria. Este género
aparece a fines de la década del ’20 y en su origen
mezclaba elementos del melodrama con otros de la comedia ligera.
La década de 1960, con
la llegada de la televisión y la crisis económica
del sistema industrial cinematográfico, supone la bancarrota
de algunos estudios y el cierre de la mitad de los cines del país.
Estos cambios repercuten sobre los films que se producen.
Con el film “El teatro
de la vida – Hishakaku” (“Jinsei Gekijo –
Hishakaku”, de Tadashi Sawashima) el año 1963 marca
el florecimiento del Yakuza – eiga, género
deudor del Drama histórico que relata historias de gangsters
en el Japón moderno. La Yakuza sigue el estricto código
Jingi, un sistema de valores que rige las relaciones entre los
hombres. Este código, como ocurría con el par giri
– ninjo en el Drama histórico, establece una relación
entre la justicia y la humanidad, pero se diferencian en que el
Jingi sólo se aplica a aquellos que están fuera
de la ley.
El éxito del film de
1963 desata la producción masiva de films de este género
por parte de los grandes estudios. Toei ocupa el primer lugar
en calidad, cantidad de estrellas y recaudación, llegando
a producir 37 Yakuza – eiga de 55 films en 1967.
Entre
los directores se destacan Kinji Fukasaku, que dirige la serie
de cinco títulos de “Lucha sin honor ni humanidad”
(“Jingi Naki Tatakai”), Seijun Suzuki, Teruo Ishii
y Tai Kato.
Cineastas como Kioshi Kurosawa
(“Eyes of Spider”, 1997), Takeshi Kitano (“Brother”,
2000) o Takashi Miike (“Full Metal Gokudo”, 1997)
han revitalizado el género, y le han otorgado una mayor
relevancia en el plano internacional. El caso de Kitano difiere
de los de Kioshi Kurosawa y Takashi Miike, ya que mientras el
primero goza de cierta autonomía desde su segunda película
(“Boiling Point” o “3-4x jugatsu”, 1990,
donde además de dirigir, actuó y escribió
el guión), Kurosawa y Miike han filmado películas
de Yakuza dentro de la serie de cine B, es decir, con bajos presupuestos,
actores impuestos y corto tiempo de rodaje, en films lanzados
directo al video.
El Pinku – eiga
es el llamado Cine rosa o cine erótico, que surge entre
1962 y 1964 con films como “Mercado de carne” (“Nikutai
No Ichiba” de Satoru Kobayashi, 1962) y “Soñando
despierto” (“Hakujitsumu” de Junichiro Tanizaki,
1964). A pesar de la crisis de producción dentro de los
estudios, el Pinku – eiga, como ocurrió con el Yakuza
– eiga, comienza a producirse masivamente, consiguiendo
enormes ganancias gracias a la popularidad que ganó en
esos años. Según las normas de este género
está prohibido mostrar los genitales y el vello púbico,
y cada film debe incluir cuatro o cinco escenas eróticas.
El Pinku – eiga es otro
de los géneros en los que comienzan a experimentar los
jóvenes cineastas, como fue el caso de Hideo Nakata o Kioshi
Kurosawa. Lo hacen siguiendo las normas del cine de serie B, con
bajos presupuestos y la obligación de un rápido
proceso de filmación y post-producción.
En 1971, las compañías
Toei y Nikkatsu crean dos variantes que identificarán a
cada una: Pinky Violence (Toei) y Roman
Porno (Nikkatsu). El Pinky Violence tiene sus años
de apogeo durante la década del ’70 para luego entrar
en un profundo declive, y se basaba en historias de sexo y violencia.
Con la serie de ocho capítulos “Mujeres del período
Tokugawa castigadas a muerte” (“Tokugawa onna keibatsushi”,
1968-1973) Teruo Ishii creó la obra más conocida
internacionalmente de este género, aunque algunos la ubican
como expresión del Ero – guru (3)
en cine.
El Roman Porno corrió
mejor suerte que el Pinky Violence, ya que Nikkatsu continuó
filmando películas de este género hasta 1988, llegando
a la cifra de 1.100 films desde 1971. “Apartamento de una
esposa: una aventura amorosa por la tarde” (Danchizuma Hirusagari
no Joji”) de Shogoro Nishimura fue la primera película
de Roman Porno. Otros directores que han destacado en el género
son Chusei Sone, Masaru Konuma y Noboru Tanaka.
En la actualidad, el cine
porno es producido por compañías independientes
en el AV o Adult Video, que
apareció hacia 1983 y aún sostiene algunos de las
normas del Pinku –eiga.
El Tokusatku
es uno de los géneros más complejos de la cinematografía
japonesa, teniendo en cuenta el gran número de subgéneros
y su desconocimiento en Argentina. Este género mezcla elementos
que podemos identificar con el cine de ciencia ficción
y el cine de superhéroes. Compañías como
Daiei y Toho son asociadas a la producción de Kaiju
– eiga, films de monstruos realizados durante los
años cincuenta y sesenta. Dentro de estos films, “Godzilla”
(Inoshiro Honda, 1954) es una de las fuentes de las cuales surge
el Tokusatku.
En 1966, Eiji Tsuburaya crea “Ultraman” para la televisión,
un nuevo tipo de héroe que luego tendrá una serie
de films. “Ultraman”, el héroe de 40 metros
de altura, iniciará el subgénero de Kyodai
Heroes o Héroes gigantes.
En
la década de 1970 la compañía Toei inaugura
otros subgéneros a partir de la creación de nuevos
superhéroes, “Kamen Rider” de Shotaro Ishinomori
abrirá el subgénero de los Henshin Heroes
(héroes que se transforman), y “Go Ranger”
de Shotaro Ishinomori (al modo de los más conocidos Power
Rangers, cinco héroes que visten uniformes de distintos
colores y poseen poderes diferentes) abrirá los subgéneros
Sentai y Súper Sentai.
En los años ochenta Toei encuentra en la serie de “Gavan
policía del espacio” (“Uchu Keiji Gavan”,
Saburo Hatte, 1982) una ayuda para pasar la crisis de producción,
creando otro subgénero, el de los Metal Heroes.
Hasta la actualidad, Toei ha creado al menos veinte nuevas series
y otros tantos nuevos subgéneros.
Pero el género que ha
tenido mayor trascendencia a nivel internacional en los últimos
años ha sido el Yurei, en películas
como “Juon” (2002) y Juon 2 (2003) ambas de Takashi
Shimizu, o “Ringu” (1997) y “Dark Water”
(2002) de Hideo Nakata. El Yurei es un tipo especial de films
de terror, basado en creencias antiguas.
Las
historias del Yurei toman como base la idea de que cada persona
tiene un alma, a la que llaman reiko. Cuando
esa persona muere, el reiko abandona el cuerpo para reunirse con
sus antepasados. Pero si la muerte de la persona fue súbita
o fue consecuencia de alguna acción violenta, o bien si
no ha sido objeto del rito funerario, el reiko se convierte en
un yurei, un fantasma que permanece entre los vivos. La mayoría
de estos yurei son mujeres que sufrieron alguna decepción
sentimental y que se consagran a la venganza. Como el personaje
de Sadako en la serie “Ringu” creada por Hideo Nakata,
los yurei aparecen con largos vestidos blancos (color con el que
se viste a los muertos en el funeral) que permiten no mostrar
los pies y con el cabello cubriéndole el rostro para ocultar
su desfiguramiento.
De la mano de Roy Lee, productor
de la serie “Ringu”, el Yurei ha comenzado a producirse
en Hollywood con las remakes de esta serie (“The Ring”
de Gore Verbinski y “The Ring 2“de Hideo Nakata) y
de la serie “Juon” de Takashi Shimizu (“The
Grudge” de Takashi Shimizu). La explicación, según
Gang Gary Xu (“Remaking East Asia Outsourcing Hollywood”
en Senses of Cinema) (4) es económica: DreamWorks compró
los derechos de “Ringu” por 1.200.000 dólares.
La remake del primer film costó a la compañía
40 millones de doláres, mientras que para crear un blockbuster,
Hollywood invierte entre 100 y 250 millones. El film logró
una recaudación de 360 millones de dólares en todo
el mundo.
Este buen negocio ha hecho
que Hollywood adquiera los derechos de otras películas
como “Chaos” (1999) y “Dark Water” (2002),
ambas de Hideo Nakata; “Cure” (Kioshi Kurosawa, 1997)
y “Pulse” (“Kairo”, Kioshi Kurosawa, 2001),
entres otras. El fenómeno se ha extendido a películas
de Corea, China, Hong Kong, Taiwán y Tailandia. El riesgo
que esto implica es que, como ocurre en Estados Unidos, la posibilidad
de acceder a estas cinematografías se vea coartada por
los intereses económicos de la industria de Hollywood.
Y esto, inevitablemente, trae consecuencias en el plano ideológico.
Para evitarlo, sólo quedan las pocas salas de cine especializadas,
alguna distribuidora amable y arriesgada y los festivales internacionales
de cine.
Notas
(1) A modo de ejemplo, dentro
del Yakuza – eiga los films de Kinji Fukasaku son diferentes
de los de Seijun Suzuki y sus detalles experimentales, o bien
de la parodia posmoderna de Takashi Miike en “Full Metal
Gokudo”. El Shomin – geki de Mikio Naruse acentúa
el rol de la mujer y le otorga un papel fundamental, mientras
que en Ozu los cambios generacionales y los conflictos de género
(entendido como gender, géneros sexuales) no son trascendentes.
(2) El término Yakuza
alude a un tipo de organización que se dedicaba a proteger
a las autoridades. Esto se mantuvo hasta la entrada de Japón
en la modernidad. A partir de entonces actúan al margen
de la ley. Yakuza designa también un juego que como explica
Kitano: “significa ‘8-9-3’, una combinación
de dados en las apuestas que se suma al cero, de modo que ‘ya-ku-za’
es la combinación perdedora en la apuesta. Al elegirla
como sobrenombre, los gángsters del período Edo
reconocían que eran ya inútiles”.
(3) El Ero – guru, mezcla
de erotismo, grotesco y sin sentido, proviene de la obra de escritores
y pintores del período Edo, y fue una forma muy popular
entre los movimientos artísticos de 1920 y 1930.
(4) En Senses of Cinema, www.sensesofcinema.com/contents/05/34/remaking_east_asia.html
Bibliografía
Sato, Tadao, “Developments
in Period Drama Films”, en Currents in Japanese Cinema,
s/l, Kodansh International Ltd., 1982.
Schader, Paul, “Ozu”
en El estilo trascendental en el cine: Ozu, Bresson, Dreyer, s/l,
Ediciones JC, 1999.
Websites
www.midnighteye.com
www.sensesofcinema.com