Cine / Drama
- Crítica

“Hierro 3”: Silencioso lirismo
Carla
Masmun daysleepercm@yahoo.com.ar
("Bin-jip"/"3-Iron",
Corea del Sur-Japón/2004). Guión, edición,
producción y dirección: Kim Ki-duk. Fotografía:
Jang Seong-back. Música: Slvian. Diseño
de producción: Chungsol Art. Elenco:
Jae Hee, Lee Seung-yeon, Kwon Hyuk-ho y Ju Jin-mo. Duración:
88 minutos.
El estreno de “Hierro 3”
de Kim Ki-duk, de quien hace tiempo se estrenó “Primavera,
verano, otoño, invierno y otra vez primavera”, brinda
la posibilidad de conocer otra obra del interesante director surcoreano.
Por esta película, exhibida en el BAFICI 2005 (donde también
se presentó “Samaritan Girl”, película
filmada el mismo año), Kim Ki-duk recibió el premio
al mejor director en el Festival de Venecia 2004.
“Hierro 3” se centra
en la relación que se establece entre Tae-suk (Jae Hee),
un joven que recorre la ciudad en su moto y pasa las noches en
casas vacías, y Sun-hwa (Lee Seung-yeon), una ex-modelo
casada con un hombre que la maltrata, a quien el protagonista
descubre en una de sus visitas.
Ambos personajes están
aislados, y hacen de la soledad su modo de vida. Sun-hwa se oculta
en la oscuridad, evitando tener contacto con su marido. Tae-suk
vive en casas de otras personas, ocupando sus lugares por periodos
breves. Su parasitaria existencia se ve modificada cuando conoce
a Sun-hwa y se responsabiliza por ella, intentando “repararla”
tal como hacía con los objetos rotos. La relación
que se establece entre ambos rompe ese aislamiento y la incomunicación
en que viven gracias al amor.
Tae-suk interviene el espacio
de los otros, convirtiéndose en un intruso dentro del espacio
ajeno. Su paso por allí, deja una marca visible en el lugar,
ya sea por el desorden/orden o bien por su afición a arreglar
objetos que no funcionan.
Avanzado el film, Kim Ki-duk
elige un tono más cercano a lo fantástico o al realismo
mágico, particularmente a partir del encierro del joven.
Lo central para quien escribe esta reseña es la originalidad
de la historia de amor, así como la sutileza con que Kim
Ki Duk desarrolla la historia con diálogos mínimos
y la maestría con que filma en espacios cerrados.
Con este film, Kim Ki-duk construye
una obra de gran densidad poética, combinando un cuidado
desarrollo de la historia con una interesante puesta en escena
que privilegia los espacios cerrados, sin dejar de lado las excelentes
actuaciones de Jae Hee y Lee Seung-yeon que prestan sus cuerpos
a la pareja protagónica.