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“Honor de Cavalleria”: Quijote
místico
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(España, 2006) Dirección:
Albert Serra. Elenco: Lluís Carbó
(Don Quijote), Lluís Serrat (Sancho), Glynn Bruce, Lluís
Cardenal, Bartomeu Casellas, Jimmy Gimferrer, Xavier Gratacós,
Eliseu Huertas, Enric Juncà, Josep Pagès, Jordi Pau,
Rufino Pijoan, Eduard Sancho, Jordi Sancho, Albert Pla. Guión:
Albert Serra; basado en un argumento de Albert Serra, Jimmy Gimferrer
y Montse Triola; a partir de la novela "El ingenioso hidalgo
Don Quijote de La Mancha" de Miguel de Cervantes. Producción:
Albert Serra. Música: Ferrant Font. Fotografía:
Christophe Farnarier y Eduard Grau. Montaje: Ángel
Martín. Diseño de producción:
Jimmy Gimferrer. Duración: 110 min.
El catalán Albert Serra hace al Quijote
hablar en catalán, pero no es ese el detalle más importante
de “Honor de Cavalleria”. En lugar de intentar reproducir
la obra, Serra se apoya en los espacios entre las palabras, en los
tiempos muertos que no aparecen en la obra de Miguel de Cervantes.
Entonces, en vez del pintoresquismo del desgarbado y lúcidamente
delirante Quijote, aparece otro, que ve más nublado, más
en trance que lúcido. Y, este Sancho, es un pobre y fascinado
hombre simple que contempla y escucha las enseñanzas de su
señor.
En un paisaje indefinido, Quijote y Sancho
deambulan. Durante el día, hay un transcurrir lento, casi
sin forma, donde el tiempo se dobla como los relojes derretidos
de Dalí. Por la noche, la cámara de video de Serra
permite que sus personajes queden a oscuras, concentrándose,
sobre todo, en el cielo.
El andar del film es lento, cansino, como
el calor de ese sol que seguramente quema tras la armadura vieja
que usa este Quijote, que se corona a sí mismo con una corona
de laurel. El film se vuelve tiempo concentrado. En una sala y en
el estado de ánimo adecuado, puede ser una experiencia muy
peculiar. Hay elementos que son muy propios del film, muy difíciles
de describir, que provocan ese estado místico en el cual
el tiempo parece expandirse y ocuparlo todo. Es ese cielo que envuelve
a los personajes. Es el momento de esparcimiento en un fresco estanque
donde nadan Quijote y Sancho. La película de Serra se apoya
no sobre un accionar (que empuje la trama hacia delante), sino en
buscar transmitir o generar un estar, funcionando por momentos casi
a manera documental (documental de la road movie que es el viaje
del Quijote).
Los encuadres, la extensión de
los planos, tienden a la apertura sin medidas. Por eso, es sutilmente
fuerte el efecto final de confinamiento, cuando la travesía
del Quijote acaba forzosamente.
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9/4/2007 |