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“Iluminados por el fuego”:
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por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(2005) Dirección:
Tristán Bauer. Guión: Tristán
Bauer, Edgardo Esteban, Gustavo Romero Borri y Miguel Bonasso; basado
en el libro de Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri. Elenco:
Gastón Pauls (Esteban Leguizamón), Virginia Innocenti,
Pablo Ribba, César Albarracín, Víctor Hugo
Carrizo, Arturo Bonín, Juan Leyrado, Marcelo Chaparro, Tony
Lestingi. Producción: Carlos Ruta. Música:
León Gieco y Federico Bonasso. Fotografía:
Javier Juliá. Montaje: Alejandro Brodersohn.
Dirección artística: Graciela Fraguglia.
Vestuario: Julio Suárez. Duración:
100 min. Web: http://www.iluminadosporelfuego.com/iluminados_flash.php?lang=ca
Cuando era chico, todo el tema de la Guerra
de Malvinas era para mí una suerte de ficción. En
el jardín y en mi primer año de primaria, recuerdo
que aprendíamos a repetir que las Malvinas eran argentinas.
Tengo un primo, en aquel momento haciendo el servicio militar (la
colimba), que estuvo a punto de ser embarcado, pero antes se acabó
el conflicto. Cantimploras, chalecos, fotos de aviones vendidas
en el puerto y leyendas de pilotos heróicos que hicieron
mucho con poco. Si bien ha habido films sobre el tema (“Los
chicos de la guerra”, “Hundan el Belgrano”), esencialmente
la Guerra de Malvinas permanece como tabú. Hay un feriado
alegórico y, cada tanto, nos cruzamos con veteranos que han
quedado lisiados, que están desocupados, que reclaman que
la sociedad los niega. Al margen de tener una posición personal
con respecto a la guerra (en contra de esta en particular, en contra
de cualquiera en general), me pregunto el motivo de esta situación.
La Guerra aparece como deshumanizada, convertida en evento histórico,
como si le hubiera pasado a otro; las palabras de Galtieri, la gente
vitoreando para semanas después estar reclamando el fin...
“Iluminados por el fuego” es precisamente
un intento de darle rostros humanos a esa guerra. El guión
está escrito por Miguel Bonasso, Edgardo Esteban y Gustavo
Romero Borri, inspirados en el libro de Esteban y Romero Borri sobre
los recuerdos del primero cuando a los 18 años fue enviado
a Malvinas. Al estar enunciada como recuerdo, “Iluminados...”
se vuelve más personal, más humana, con menos pretención
“científica” de reconstrucción. La subjetividad,
es decir, la experiencia vivida por una persona de carne y hueso,
impide poner demasiada distancia con el tema (posteriomente a la
función se escuchan entre el público referencias a
familiares, amigos, que estuvieron ahí – el tema se
vuelve historia, se recupera como diálogo).
Esteban (el personaje) es periodista, y al
enterarse que su compañero de trinchera Vargas ha intentado
suicidarse, los fantasmas regresan sin piedad, atormertándolo
de día y de noche con los recuerdos clausurados durante veinte
años.
Si bien el film empieza en presente, con Esteban
cubriendo una movilización, “Illuminados...”
es casi en su totalidad un flashback (con inclusión de material
de archivo como contextualizador), el regreso virtual a Malvinas
(que reclama el regreso real en el presente para exorcizar los demonios).
En ese regreso, aparecen los oficiales inoperantes y crueles, todavía
trabajando bajo la égida del Proceso (como lo evidencia una
línea de diálogo en la que Esteban es objeto de la
violencia de su sargento), la vida terrible en el campo de batalla
(pese a que Esteban pasa la mayor parte del tiempo en la retaguardia,
hasta que es enviado al frente como una forma de castigo), el crisol
social de la colimba multiplicado en la situación de guerra,
donde diversas clases de otra manera sin contacto terminaban compartiendo
el mismo espacio.
Durante el film, aparece en boca de los oficiales
el luchar por la defensa de la Patria, pero los colimbas que viven
en el frío, con hambre, incomunicados (ya es conocido que
no les llegó nada de lo enviado por sus familiares ni de
la ayuda recaudada), luchan más bien por sobrevivir, por
no perderse en un conflicto que nunca parecen terminar de entender;
están ahí, y hasta nuevo aviso no podrán volver.
Las escenas de batalla muestran la confusión de la guerra,
su irrealidad, donde lo humano desaparece, los contornos se vuelven
difusos, la identidad se pierde y donde la monstruosidad de la violencia
se vuelve norma.
Una frase sobre el final de Esteban plantea
la reinvindicación del soldado de Malvinas, pero sobre todo
su humanización, su recuperación social así
como la recuperación de Malvinas, para bien o para mal, como
parte de nuestra historia. Sin embargo, el film no cierra ahí
y pocos minutos después, abre nuevamente el tema para mostrar
que es más complejo de lo que parece a simple vista. Personalmente,
lo tomo además como otra muestra de que el conflicto bélico,
al destruir los lazos sociales y dejar cicatrices que tardan décadas
o siglos en cerrar, no crea hombres, como dijo algún pensador
norteamericano, sino que los destruye.
www.imaginacionatrapada.com.ar
14/10/2005 |