Cine / Thriller
- Crítica

"El jardinero fiel": El amor
es más fuerte
Por Ana Ianowski
("The Constant Gardener", Gran
Bretaña-Alemania/2005, color; hablada en inglés).
Dirección: Fernando Meirelles. Guión:
Jeffrey Caine, sobre la novela de John Le Carré. Fotografía:
César Charlone. Música: Alberto Iglesias.
Edición: Claire Simpson. Elenco:
Ralph Fiennes, Rachel Weisz, Danny Huston, Bill Nighy, Pete Postlethwaite,
Hubert Koundé. Duración: 126 minutos.
Si me preguntan a mí... qué puedo decir... que salí
del cine “encantada”, Ralph Fiennes me sonreía
a mí, me pude sentir en la piel de Rachel Weisz.
Pero luego ya con los pies mas sobre la tierra
empecé a calcular las posibilidades que había de encontrarme
con Fiennes y sí se enamoraría de mi y si él
sería el que descubriera esa gran mujer que se esconde tras
esta apariencia ordinaria. Entonces, recordé que me comprometí
a escribir algo, que había alguien esperando. Sí,
así de cuajo el encanto se rompió. Ahora era tonta,
simplista, qué más decir para describir mi desencanto...
que ya Fiennes no me miraba igual.
El film transcurre en Kenya. La acción
comienza con la muerte de la esposa de un diplomático inglés.
Tessa (Rachel Weisz) es asesinada por investigar cómo laboratorios
farmacológicos usan a pobres africanos como conejillos de
Indias para fabricar sus productos y cómo en esta alianza
están comprometidos diplomáticos ingleses. Tessa intentaba
denunciar esta situación cuando muere. Justin (Ralph Fiennes
en la piel del marido) comienza a enterarse de todo cuando, a partir
de la muerte de su amada, investiga y asume el rol de terminar lo
que su mujer había empezado. La historia a partir de ahí
se va recostruyendo con flashbacks y confesiones.
Él recatado y ella impusiva y apasionada.
Marido y mujer, dos personalidades opuestas pero que se aman tal
cual son. Fieles, ella lo mantuvo fuera de todo el asunto para protegerlo;
ahora, él completará lo que ella empezo en honor a
su memoria. “Mi hogar es Tessa”, dice él. El
trasfondo de corrupción se nos va develando junto con Justin
y su investigación, al mismo tiempo que la intensidad de
este amor inmortal. El afiche ya nos anuncia esta dicotomia. Una
gran foto de la pareja y el texto ”la conspiración
es global”.
En su segundo largo (el primero fue “Ciudad
de dios”, por la cual fue nominado al Oscar en 2003), Meirelles
trabaja con un producto que deja en evidencia su formación
dentro de la publicidad, por su esteticismo y la decisión
de no profundizar al acercarse a un tema como la injusticia social
y de un estado asesino instituido.
Lo intolerable puede ser asimilado en un producto
asimilable, como en un mágico movimiento de alquimia (parafraseando
a Tessa cuando define como alquimista a un empresario, por convertir
la ayuda a los pobres en limosinas). El afiche anticipa “La
conspiración es global”, y la conspiración que
denuncia es la del poder del mal, de hombres corruptos. Pero no
estamos ante un film de denuncia, sino ante uno que, en base a un
tema polémico, busca ser políticamente correcto con
la sensibilidad del espectador y al mismo tiempo entretener; por
ende el Bien debe triunfar sobre el Mal.
¿Qué pone en crisis este film?
Lógicamente, nada. El ciudadano medio (o "consumidor",
parafraseando al sociólogo Nestor García Canclini
en su texto "Consumidores y ciudadanos") sale satisfecho
con el menú. “El jardinero fiel” podría
ser como los menús nuevos de McDonald´s: los platos
del chef son la intención de la empresa de ofrecer un servicio
más serio y nutritivo, pero en el fondo sabemos que sigue
siendo McDonald´s.
¿Cómo está armado este
combo?
Se inicia por los paisajes naturales bellos
(que al señor de la butaca de atrás lo lleva a exclamar
“Qué lindos paisajes”) combinados con postales
de una Kenya bastante estilizada para Hollywood.
Luego aparece esta mujer blanca, idealista,
al estilo de un Che Guevara femenino, comparación válida
si se tiene en cuenta la creciente popularidad del revolucionario
argentino (el reciente film “Diarios de motocicleta”
y otro film en pre-producción para el cual el actor Benicio
del Toro estuvo recientemente en Buenos Aires dan muestra del interés
de Hollywood en su persona). Y, así como el Che, y como muchos
otros en films similares del pasado, Tessa pasa a ser un héroe
idealista y mártir. El sacrificio del cordero se realiza
en nombre de todos aquellos que no somos como ella en la realidad,
pero que la acompañamos y queremos sentirnos identificados
o contenidos en el film.
Justin (Fiennes) es el héroe del relato
en presente, el que sufre la transformación de ser pasivo
a activo desde el momento en que es movilizado por el amor hacia
su esposa asesinada. Un elemento publicitario, el slogan fácil
y pegadizo “help right here, right now” será
repetido varias veces, como un leit-motif y aparecerá en
la forma de una creciente sensibilidad en Justin, que al querer
salvar a una niña, dice: “Esta niña es una que
yo puedo ayudar” (dice Fiennes) como contestación al
“para que ayudar si igual son millones”.
Hay un manejo maniqueísta de los personajes
por parte de Meirelles. La trama es simple y polarizada: los hombres
malos son corruptos y corrompen. Ellos son la encarnación
del Mal. Una vez destruidos, el Bien es reestablecido.
Bertolt Brecht utilizaba carteles para romper
la ilusión teatral y apelar al espectador. No son esos ni
las intenciones ni los efectos del “help right here, right
now”. Rachel Weisz con un grupo de niños africanos
y una imagen aérea de cuando tiran bolsas de ayuda, que luego
volveremos a ver en el film: la dupla protagónica nos permite
a los hombres y mujeres bien pensantes salir “ilesos”.
El final es el círculo completo del
film en el que, como es debido, triunfa el amor. Entonces ya se
aguó la fiesta, Ralph Fiennes ya no me sonríe de la
misma manera, porque detrás de lo políticamente correcto
(un film “responsable” en un momento álgido como
el actual), no puedo evitar ver simultáneamente la anestesia.
Pero bueno, después de todo quién no se come un Big
Mac con lo fácil e inofensivo que parece.
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25/11/2005 |