Cine / Drama - Crítica

"La mujer rota": Quiebre
por Jimena
C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
(Argentina/2007). Dirección y guión: Sebastián Faena. Elenco: Dolores Fonzi, Pablo Rago, Juan De Benedictis y otros. Fotografía: Paola Rizzi. Música: Guillermo Guareschi. Montaje: Agustín Rolandelli y Jazmín López Dirección de arte: Florencia Fernández Feijóo Maquillaje: Carla Fasanelli Vestuario: Sofía Achaval y Candelaria Gil. Presentada por Primer Plano Group. Duración: 73 minutos.
“La mujer rota” (título de una novela de Simone de Beauvoir de la década del ´60), dirigida por Sebastián Faena, es la historia de una mujer que vuelve de París para reencontrarse con un padre que no vemos en todo el film, y sobre todo para amar a un hombre que sólo la humilla o trata con indiferencia. Se podría decir que es una historia de desamor, con algunos planteos que Camila (Dolores Fonzi) realiza sobre su situación, preguntas que no responde nunca y que la perpetúan en su angustia.
Esta mujer rota refleja la soledad en todos los aspectos del film, desde el discurso, desde la despojada escenografía, desde la fragmentación temporal. Quisiera remarcar una escena, la primera. En esta, Camila acaba de llegar a Buenos Aires, se encuentra en un hotel, dentro de una habitación, que combina los colores beige y marrones y habla por teléfono, ella se encuentra recién duchada, envuelta por una toalla, ya en su voz se puede percibir la angustia de no saber aún sobre Juan (el hombre al que fue a buscar). Ella es una mujer que se imagina y acciona sólo en función de quien desea. Entonces, su vestimenta y la escenografía operan desde ese punto de vista.
(Esta escenografía despojada - una cama, un teléfono, un espejo - casi la podríamos pensar como una opción de puesta en escena para la obra de Jean Cocteau, “La voz humana”, aunque muy distinta a la representación que logra Anna Magnani, en “El amor” de Roberto Rossellini, en el fragmento homónimo de la obra de Cocteau. Es inevitable no recordar la misma desesperación, el mismo desgarro, aunque por supuesto con algunas diferencias a nivel de la historia, y muchas a nivel del relato.)
“La mujer rota” no es una mujer pasiva, es una mujer que actúa en base a sus sentimientos, y nada más que en relación a ellos. Desde este lugar, el film no es filmado en un solo espacio, sino que explora todos los lugares posibles, siempre bajo el punto de vista de Fonzi. Recorremos Buenos Aires, o, más bien, recorremos el Buenos Aires que Juan (el objeto de deseo) propone, puesto que siempre la narración se encuentra en relación a y por él.
Otro elemento que le imprime ritmo al film es la fragmentación temporal de un recuerdo. Desde esa composición, el espectador termina de entender el nivel dramático que transita la protagonista. Sin embargo, resulta por momentos inverosímil el por qué Camila insiste en transitar ese lugar de la memoria. Probablemente, se deba a que, si bien Camila es un personaje más que complejo, no ha llegado al tono necesario para cada escena; por momentos, la angustia se vuelve constante, sin crecimiento, y el discurso “filosófico” cobra más vida, dando un ritmo aún más lento, que dilata el dramatismo y distancia al espectador.
“La mujer rota”, habla de la dilatación temporal propia de lo que hoy algunos llaman el Nuevo Cine Argentino. Transmitiendo al espectador no sólo la angustia existencial de un solo individuo, sino también de la apatía con la que responde el entorno. Ante esa reacción, el film finaliza del único modo posible; quizás sea la última escena la que le de el cierre a la situación, de ese modo redimiendo otras que separan de la emoción al espectador.
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10/11/2007 |