Cine / Thriller
Psicológico - Crítica

“La Búsqueda": Entre
el cine y el camino iniciático
por Rosario Lix Klett rlix@fibertel.com.ar
("Don´t come knocking", EEUU/Alemania,
2005) Dirección: Wim Wenders. Elenco:
Sam Shepard (Howard Spence), Jessica Lange (Doreen), Tim Roth (Sutter),
Sarah Polley (Sky), Gabriel Mann (Earl), Eva Marie Saint (Madre
de Howard), Fairuza Balk (Amber), James Gammon, Marley Shelton (Starlet),
George Kennedy (Director), Tom F. Farrell (Cliff Ormsby). Guión:
Sam Shepard; basado en un argumento de Sam Shepard y Wim Wenders.
Producción: Peter Schwartzkopff, Karsten
Brünig e In-Ah Lee. Música: T. Bone
Burnett. Fotografía: Franz Lustig. Montaje:
Peter Przygodda y Oli Weiss. Diseño de producción:
Nathan Amondson. Vestuario: Caroline Eselin-Schaeffer.
Duración: 122 min.
Desde las primeras
imágenes de “La Búsqueda”, la última
película de Win Wenders, el director nos recalca que estamos
mirando una película, no cualquiera, si no una de su autoría.
Situación que se hará más fuerte a través
de toda la película, acentuando así su postura sobre
el cine y sobre lo que el cine debe desarrollar; el cine debe referirse
a si mismo.
Somos introducidos al film a través
de una pantalla negra con dos agujeros en forma de ojo y repentinamente
encontrarnos dentro del set de filmación de un Western en
medio del desierto. Podríamos pensar que todo esto sucede
antes de que comience el relato y que este primer momento es fundamental
para el cine, ya que nos muestra las dos cosas que se necesitan
para realizarlo: alguien dispuesto a mirar y un grupo de gente dispuesto
a realizarlo. De esta forma combinará una gran cantidad de
pequeños elementos que nos introducirán de lleno en
la película, pero no en la historia sino en la situación
que se produce alrededor de esta. Claro que en el caso particular
de “La Búsqueda” es tanto de la película
en sí misma, como en la que esta realizando en la ficción,
de esta forma entramos y salimos de esta ultima para poder mantenernos
en la primera.
La historia en “La Búsqueda”
es una critica a la sociedad americana, y a pesar de entrar en un
tema común del cine en los últimos tiempos (el de
la industria cinematográfica), no lo hace desde el lugar
cliché, sino desde un lateral. Howard Spence es un viejo
actor de Westerns con su carrera prácticamente acabada y
un historial de drogas, mujeres y alcohol. Prácticamente
en ningún momento lo veremos, perdido en las drogas o en
las mujeres, sino que nos enfrentaremos con su deseo de terminar
con esta vida y las consecuencias internas que esto tiene él.
De hecho las primeras palabras que escuchamos de él son enigmáticas
en la construcción del personaje: “No estoy muerto”.
Caracteriza así la búsqueda que realizará el
personaje: completamente existencial.
La elección de Sam Shepard para representar
a Howard Spence no es para nada inocente y nos marca una vez más
la relación entre la película y sus autores. Recordemos
que el guión de “La búsqueda” fue escrito
por el mismo Shepard, quien es actor y dramaturgo y que trabaja
sobre temáticas similares a las de Wenders, donde el Oeste
(la idea de extensión) y las consecuencias demoledoras de
las relaciones familiares son una constante. De esta forma, una
vez más un personaje de Wenders sale al camino, en soledad,
a buscarse a él mismo; es una búsqueda de autorrealización,
de autoconocimiento. Nosotros seremos partícipes de ese viaje,
en donde Howard Spence no nota que es de él mismo de quien
huye, de lo que construyó y de lo que dejó de lado,
situaciones de las que no podrá escapar, a las que está
atado, o mejor dicho esposado. Es su madre quien le dará
la primera clave de su insatisfacción; le deja un álbum
de fotos, lugar característico para atesorar recuerdos familiares,
y donde ella atesoró la historia de los últimos años
de su hijo. A partir de ese momento, la película realizará
un giro junto con Spence, en donde se da cuenta que no tiene que
buscar en su interior, sino en su familia, sólo que nota
que no la tiene, que la dejó escapar y comienza así
una nueva búsqueda.
Pero Wenders no sólo arma a sus
personajes, construye también la idea de un espectador atento,
cinéfilo, que se haga cargo de estar en esa butaca, y que
pueda seguir y disfrutar cada uno de los elementos que introduce.
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9/6/2006 |