Cine / Documental
- Crítica

“La Marcha de los Pingüinos”:
La épica y poética historia del Pingüino Emperador
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(“La Marche
de l’empereur “, Francia, 2005) Guión
de Luc Jacquet y Michel Fessler, Basada en el relato de Luc Jacquet
Dirigida por Luc Jacquet Música:
Alex Wurman. Montaje: Sabine Emiliani. Fotografía:
Laurent Chalet, Jerôme Maison. Productor Ejecutivo:
Ilann Girard. Producida por Yves Darondeau, Christophe Lioud, Emmanuel
Priou – Con la participación de Buena Vista International
Film Production (Francia) y Canal + - Una co-producción con
APC en asociación con The French Polar Institute (IPEV) Duración:
85 minutos
El documental, como género, se ha vuelto
extremadamente dinámico en los últimos años,
adoptando narrativas que antes consideraba ajenas y utilizándolas
para enriquecer su lenguaje. Quizás la aceptación
de que un documental, por más objetivo que pretenda ser,
sigue perteneciendo de alguna manera a un tipo particular de ficción,
haya permitido a sus relatos otro aire.
“La marcha de los pingüinos”,
así como en su momento “Chatrán”, se centra
en un animal como protagonista de su historia. Siguiendo el proceso
de apareamiento del Pingüino Emperador, Luc Jacquet elabora
un relato poético que le permite explotar las imágenes
del paisaje helado.
La marcha del título es genérica,
y se refiere a las múltiples marchas que protagonizan estas
misteriosas aves durante todo el proceso. Este tránsito,
entonces, adquiere un sentido poético y casi romántico,
en el que el tiempo que transcurre, los hechos que suceden entre
un momento y otro del ciclo, ocupan un lugar especial.
En vez de un locutor, Jacquet opta por utilizar
tres voces (un hombre, una mujer, un niño – todas dobladas
al español en la versión que se verá en Argentina),
que entonces le otorgan otro aire didáctico al film. De todas
maneras, este tono encuentra su perfecto contraste en las muy elaboradas
imágenes, producto de una fotografía paciente y trabajosa
para poder captar el mundo de hielo antártico en que viven
los protagonistas, y a estos mismos, deteniéndose en sus
gestos, logrando una propia y sutil sensualidad.
Acompaña todo esto una banda sonora
pop cuidadosamente seleccionada (curioso que esté en inglés,
cuando la película es francesa), que no sólo ambienta,
sino que complementa las imágenes.
“La marcha de los pingüinos”
no pretende ser mucho más que lo que es, una historia épica
y poética que mantiene su relato en un tono sencillo y, sobre
todo, se apoya en su trabajo fotográfico, que al margen de
describir, narra por sí mismo.
www.imaginacionatrapada.com.ar
12/5/2006 |