Cine / Suspenso
/ Claude Chabrol - Crítica

"La dama de honor": Suspenso
sin consistencia
Carla
Masmun daysleepercm@yahoo.com.ar
("La demoiselle d´honneur",
Francia-Alemania/2004) Dirección: Claude
Chabrol. Guión: Pierre Leccia y Claude
Chabrol, sobre "The Bridesmaid", de Ruth Rendell. Fotografía:
Eduardo Serra. Música: Matthieu Chabrol.
Edición: Monique Fardoulis. Intérpretes:
Benoît Magimel, Laura Smet, Aurore Clément, Bernard
Le Coq, Solene Bouton, Michel Duchaussoy, Suzanne Flon. Duración:
110 minutos.
Sin lugar a dudas, Claude Chabrol
es el creador de un estilo propio que ha delineado a lo largo
de más de cincuenta films. Sus historias obedecen las normas
del suspenso, pero incluyen también cierto tono irónico,
que permite tomar distancia de la historia.
En sus films, la familia burguesa
es el centro del estudio de caracteres. En ella, Chabrol devela
las grietas que emergen en el sistema y se detiene en los sujetos
que no pueden adaptarse. En “La dama de honor”, las
primeras escenas entre madre e hijo, filmadas al modo de las escenas
de amor, señalan al personaje de Philippe estancado en
la fase de Edipo.
A pesar de que los elementos
que cimentaron su poética aparecen en la película,
la falta de consistencia de la historia, así como la escasa
atención que despierta la suerte de los personajes, terminan
aburriendo al espectador. El suspenso se escapa, y poco importa
si hay asesinatos o no, por qué o quienes son los culpables.
Y la ironía, sumada a algún pequeño gag (como
el de los recién casados) poco aportan.
“La dama de honor”
intenta recuperar además la figura de la femme fatale en
la piel de Senta (Laura Smet). Sin embargo, aquí aparece
una de las mayores fallas del film: si en el comienzo Senta y
el misterio que la rodea, parecen ubicarse en esa categoría
de mujeres que envuelven a los hombres para realizar su ambición
(económica o amorosa), el personaje vira directamente hacia
la locura por medio de trazos gruesos que lo hacen perder fuerza
a lo largo del film.
En esta descripción,
el personaje de Philippe es el más logrado, gracias a la
precisión del guión para describir los sutiles cambios
que se operan en el joven, arrastrado por la relación que
establece con la dama de honor, y en especial, gracias a la actuación
de Benoît Magimel, que encuentra el tono justo para su personaje.
Philippe combina la relación edípica, con la extraña
adoración a una estatua del jardín y la co-dependencia
en su unión con Senta.
“La dama de honor”
es una obra que menor dentro de la filmografía de Chabrol,
que con una trama poco consistente, no logra mantener el interés
del espectador. Sólo las buenas actuaciones de Magimel,
Laura Smet y Aurore Clément (la madre) aportan algo a un
film desparejo y poco interesante.