Cine / Festival
Internacional de Cine Indpendiente de Buenos Aires - Crítica

8º BAFICI - “Los próximos
pasados”: Lo que el viento se llevó, lo que se llevará
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Argentina, 2006 Dirección y
guión: Lorena Muñoz Fotografía:
Iván Gierasinchuk Edición: Benjamín
Ávila, Alejandra Almirón Producción
Ejecutiva: Maxi Dubois Filme documental Duración:
85' / 35 mm / Color. Funciones BAFICI: Martes 18,
20hs, Hoyts 9 - Jueves 20, 20hs, Atlas Santa Fé 2, Viernes
21, 14:15hs, Hoyts 6
¿Qué queda de la obra una vez
muerto el artista? ¿Qué es el arte, en referencia
sobre todo a la tradicional "obra de arte"? Los sueños
de los vanguardistas de principios del siglo XX y aquellos que volvieron
a levantar el estandarte en los ´60, imaginaban un arte que
influyera sobre el espacio público, que afectara al espectador.
Hoy en día, muchas veces la "obra de arte" no pasa
de la galería, donde un número limitado de espectadores
se acercan. Otras, con suerte, logra una exhibición un poco
más masiva en un museo (entidad que aun intenta definir su
nueva identidad en el siglo XXI). Para el artista, sobrevivir es
ser subsidiado o vender su obra. La segunda opción implica,
muchas veces, que la pieza en cuestión no vuelva a ver la
luz del día. Entonces, en ese caso, muerto el artista, muerta
la obra, construida para la permanencia, transformada arbitrariamente
en tiempo pasado.
David Siqueiros, muralista mexicano, en 1933 pintó un mural
en el sótano de la quinta de Natalio Botana (aquel mítico
director del también legendario diario Crítica) en
Don Torcuato. Pese a impulsar el mural compulsivo en las calles
como arte público, Siqueiros aceptó, misteriosamente,
realizar este mural en el subsuelo de la casa de Botana. Hecho casi
a manera de instalación (el mural ocupa todo el espacio -
techo, suelo, paredes -, trabajando como espacio inmersivo), el
Ejercicio Plástico es setenta años después,
casi un mito atrapado en su tumba: un container que el paso de los
días, los meses, los años, la lluvia, el frío
y el calor, van corroyendo hasta reducir su contenido a la nada.
Lorena Muñoz indaga en la historia del mural. El documental
es una suma de testimonios y material de archivo. Dicho así,
podría suponerse que "Los próximos pasados"
no supera la anécdota, a lo sumo la crítica moralista
desde lo artístico por la muerte de una obra que muchos consideran
clave del arte latinoamericano. La película, sin embaro,
excede esto por un simple y significativo detalle: su mirada.
Las imágenes de archivo se entrelazan con testimonios del
presente, el pasado es el presente, pero el pasado no es más
(los rostros no son los mismos, el paisaje tampoco). La música
melancólica acompaña el recorrido; lo que fue no puede
volver a ser. La obra de Siqueiros permanece sólo en los
relatos, sólo puede intuirse, porque Muñoz decide
deliberadamente no mostrarla. Algunas fotos lo muestran, pero es
parcial y en blanco y negro; el mural era en color. Cuando finalmente
el film "lo encuentra", está encerrado, sepultado,
prohibida la entrada; o, como contraste, es reconstruido en una
maqueta que lo reproduce (más allá del hercúleo
esfuerzo, sigue siendo una reproducción que está en
el lugar faltante del original). Paralelamente ocurre una reconstrucción,
una recuperación casi arqueológica de un pasado reciente.
Las imágenes se desvían por momentos de lo estrictamente
documental, narran por sí mismas, miran, ven. Es imposible
reproducir lo que ya no es; tan necesario como recordar (el mural
es quizás también una metáfora sobre lo caprichoso
del olvido), lo es el poder crear hacia adelante. La imaginería
de "Los próximos pasados", en su búsqueda
por recuperar, construye lo que no existía antes. El proceso
de revelado y develado de la obra es el propio proceso de la película,
del cine, que habrá de convertirse con el tiempo, también
ella, en pasado.
www.imaginacionatrapada.com.ar
18/4/2006
|