Cine / Drama / Trilogía / Lars Von Trier - Crítica

Manderlay - Lars Von Trier

“Manderlay”: La perversa Ley del Hombre

por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

(Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Francia, Alemania y Holanda, 2005)  Dirección y guión: Lars von Trier. Elenco: Bryce Dallas Howard (Grace), Isaach De Bankolé (Timothy), Danny Glover (Wilhelm), Willem Dafoe (Padre de Grace), Michäel Abiteboul (Thomas), Lauren Bacall (Mam), Jean-Marc Barr (Sr. Robinson), Geoffrey Bateman (Bertie), Virgile Bramly (Edward), Dona Croll (Venus), Jeremy Davies (Niels), Udo Kier (Sr. Kirspe), Chloë Sevigny (Philomena). Producción: Vibeke Windeløv. Fotografía: Anthony Dod Mantle. Montaje: Molly Malene Stensgaard. Dirección artística: Peter Grant. Vestuario: Manon Rasmussen. Duración: 139 min.

En “Dogville”, Grace caía en un pequeño pueblo que había sabido vivir de la mina hasta que fue cerrada. El legendario “small town America” era en “Dogville” un lugar de envidia, mediocridad y resentimiento que parecía el paradigma de la frase “pueblo chico, infierno grande”. En una explicitación de cómo ve Von Trier al cine y a sus actores y personajes, había depositado a todos ellos en un espacio ficcional que funcionaba como laboratorio. Sin paredes, con espacios limitados por demarcaciones con tiza, con una escenografía esencialmente inexistente, en un estilo que recordaba claramente a las técnicas escénicas teatrales brechtianas. De hecho, Von Trier no conoce realmente Estados Unidos (tiene fobia a volar), y es posible interpretar que, cínicamente, eligió ubicar su experimento sobre las miserias humanas ahí como forma de distanciamiento (otra vez, Brecht). A partir de lo puntual, Von Trier estaría hurgando dentro de la historia de un país que probablemente le interese, pero también apuntando a una generalidad presente en otras geografías.

Grace es para su creador un personaje peculiar y contradictorio. Hija de un mafioso, intenta diferenciarse de él. Es la Hija de la Oscuridad que busca demostrarle y demostrarse que en el mundo puede haber Luz. Pero en la visión negativa de Von Trier, el nuestro es un mundo indefectiblemente caído, y no hay nada que hacer. En la primer entrega, Grace (que en inglés significa Gracia) era bien recibida por ese pueblo pequeño, hasta que la envidia por su belleza y su creciente ascendencia sobre los demás hacían que se la convirtiera en el chivo expiatorio de todos los fracasos de ese lugar olvidado. Aquella Grace era interpretada por Nicole Kidman, otorgándole un aspecto y características indefinidas. Kidman interpretaba a una joven, pero lo hacía desde un lugar de mujer, dejándola en un lugar intermedio, indefinido, ideal para las intenciones experimentales de Von Trier. En los otros personajes se intuía la negatividad, con lo cual era difícil “quererlos”. Si bien el desenlace podía resultar sorpresivo desde la trama, era absolutamente coherente desde la intención del Autor, quien oficiaba de científico social: el experimento no sirve, se tira.

En “Manderlay”, Grace y su padre se ven forzados a emigrar, hasta que caen por casualidad en una vieja plantación de Alabama. Es el año 1933 (año en que Adolf Hitler asume en Alemania… ¿mera coincidencia?), ya hace setenta años que la esclavitud se ha abolido, pero Grace encuentra que en Manderlay las cosas todavía no han cambiado lo suficiente. En el momento en que ella llega al lugar, ocurre en su presencia la muerte de su dueña, a quien todos conocen como Mam (fonética de “mum”, que significa “mamá”, y similar a “man”, “hombre”).

Ante semejante situación de injusticia, Grace decide quedarse para asegurarse de que las cosas cambien como deben. Otra vez el proyecto, y otra vez el padre que presagia el fracaso.

Así como en “Dogville”, Von Trier se inspiró en “Ópera de Tres Centavos”, de Brecht, en “Manderlay” la inspiración provino de un viejo relato en el cual unos esclavos liberados, ante el temor por la incertidumbre de la libertad, forzaron a su “dueño”, a mantener el sistema recientemente caducado.

Grace inicia su nuevo camino bautizándolo con una frase que habrá de volver, “nosotros los trajimos contra su voluntad desde África, nosotros los hemos creado”. Frase de extremo didactismo, habrá de marcar el clima de por lo menos la primer mitad del film. Un didactismo que en muchos casos incluso hasta parece exageradamente ingenuo, si bien acorde con el tono de “cuento de hadas” o fábula que el director le imprime a la trilogía (una voz en off que narra de forma condescendiente las peripecias de Grace). Además, la Grace de Bryce Dallas-Howard se asemeja más a una adolescente rica y malcriada, aunque bien intencionada, que a la mujer de fuerza y oscuridad ocultas de Kidman. Esta Grace, tan blanca y sonriente, es como un inocente copo de nieve cayendo en el barro.

El trabajo escenográfico y espacial repite lo hecho en “Dogville”, aunque, en este caso, Von Trier se permite, en el aspecto fotográfico, una mayor estilización (ausente en la imagen dura y cruda de su antecesora).

En esta ocasión, sin embargo, la posición inicial de Grace cambia. En “Dogville”, no sabíamos de su poder real hasta el final, pero en “Manderlay”, ella juega el rol de “interventora”. Como las fuerzas militares estadounidenses de ocupación en Irak, Grace utiliza la fuerza con supuestas intenciones positivas.

Manderlay - Lars Von TrierA partir de este este estado de situación (esclavos liberados, un interventor a la fuerza con buenas intenciones, ideas sobre la Libertad, la Esclavitud, el Poder, la Democracia), Von Trier desarrolla su fábula, describiendo las variables, alterándolas para ver los resultados. Todo de forma muy explícita, casi inocente, pero nada es tal cosa.

Detrás del esquematismo, el director deja planteada la real gama de grises, las contradicciones inherentes, la imposibilidad de la pureza y lo inevitable de la oscuridad en el corazón humano. Las frases dogmáticas de Grace vuelven para demostrarle la paradoja que ella misma representa, y la situación que antes parecía lineal repentinamente muestra su circularidad intrínseca, su espíritu de círculo vicioso. Si la libertad se otorga, ¿es realmente libertad?. El ser humano se maneja construyendo certidumbres, ¿qué ocurre cuando esa única certidumbre es la esclavitud en sus diversas formas?

Todo aquel didactismo ingenuo va cobrando otro color, pequeñas e insignificantes frases se resignifican, así como el estado de situación en su totalidad.

Manderlay - Lars Von TrierAsí como en “Dogville”, Von Trier se apoya sobre todo en la capacidad de sus actores. Ellos habitan un espacio entre teatral y cinematográfico, que entonces queda desprendido de cualquier real, cerrado en sí mismo, como una probeta que sólo produce experimentos fallidos. Cada personaje se mueve como una variable que sólo mueve moverse en la dirección que su condición inherente le permite, y que para Von Trier siempre se dirige hacia la Oscuridad.

Así como en la entrega anterior, los créditos del final están poblados de imágenes, en este caso producto de la serie fotográfica “American Pictures”, del también danés Jacob Holdt. En esa serie, Holdt indaga sobre la historia de la esclavitud en Estados Unidos, a través de imágenes históricas de archivo (como las del Ku Klux Klan marchando por las calles de Washington con el Capitolio de fondo), como también de otras miles de producción propia. Von Trier opone su propio reducto ficcional a aquella realidad que lo desborda.

Recursos Web:

http://www.american-pictures.com/english/index.html - Sitio de Jacob Holdt, que incluye una versión online de "American Pictures", además de otros trabajos y material de este peculiar fotógrafo y viajero

www.imaginacionatrapada.com.ar
25/8/2006

     
     

¡IMPORTANTE!: Este artículo que está/s leyendo, los listados a continuación y los que se encuentran en este link, pertenecen a la sección de Cine de Imaginación Atrapada discontinuada el 15 de mayo de 2009 . Las notas publicadas luego de esa fecha se encuentran en la nueva sección. Para ir a la nueva sección, clickear aquí o en el menú superior en Cine

Artículos recientes:

“Slumdog Millionaire”: Los caminos del destino - por Sol Santoro

“Waltz with Bashir”: La representación como recuperación de la memoria... - por Diego Braude

"La Comunidad" y "El Inquilino": Paranoia y persecución - por Sol Santoro

"Fast Food Nation": Somos lo que comemos - por Sol Santoro

“Regresados”: Más acá la inundación - por Diego Braude

"La cámara oscura": Mirame de nuevo - por Sol Santoro

"Lars y una chica real": Lo otro como escudo - por Sol Santoro

“The Fall”: El relato como supervivencia - por Diego Braude

Más Cine...

 

  Buscador de Notas (no incluye productos del E-Shop):

E-Mail:

 
   
   
 
 
 

Sobre el sitio ------- ------- Contacto

© Imaginación Atrapada 2005 - Prohibida la reproducción de los contenidos sin autorización previa o cita de autor y procedencia del material