Cine / Comedia
- Crítica

"Más extraño que la
ficción": Imitación de la vida
por Marina Locatelli
marinal@imaginacionatrapada.com.ar
(“Stranger than fiction”, EEUU,
2006) Dirección: Marc Forster. Elenco:
Will Ferrell (Harold Crick), Maggie Gyllenhaal (Ana), Dustin Hoffman
(Jules Hilbert), Queen Latifah (Penny Escher), Emma Thompson (Karen
Eiffel). Guión: Zach Helm. Producción:
Lindsay Doran. Música: Britt Daniel y Brian
Reitzell. Fotografía: Roberto Schaefer.
Montaje: Matt Chessé. Diseño
de producción: Kevin Thompson. Vestuario:
Frank Fleming. Duración: 113 min.
Muchas veces hemos
escuchado decir que “la realidad supera la ficción”
o que “la vida imita el arte”. Ciertamente hay toda
una corriente de la teoría literaria, con Oscar Wilde a la
cabeza, que reflexiona sobre esto. Bajo estas premisas se desarrolla
“Más extraño que la ficción”, una
poco típica comedia romántica hollywoodense.
Harold Crick es un circunspecto inspector
impositivo, del cual decir que tiene una vida es ser muy generoso
con él. Todo su día está cronometrado. Su reloj
pulsera posee para él una relevancia única, casi se
podría asegurar que es su único amigo. Harold cuenta
las cepilladas que da a sus dientes, cuenta las cuadras que unen
su departamento con la parada del colectivo que lo lleva a su trabajo,
cuenta los minutos que le dedica a su almuerzo; cuenta, cuenta y
cuenta. Es básicamente un hombre muy solo. Nadie comparte
su existencia en su moderno, frío y rectilíneo hogar
hasta que un día comienza a escuchar una voz: la voz de una
mujer que va narrando todo aquello que él siente y hace.
Harold Crick, en ese momento, pasa de ser un ignoto taxman a ser
el personaje principal de la trama de su propia vida. El problema
reside en que su destino, que incluye su inminente muerte, está
prefijado por esa voz. Ha sido despojado de su libre albedrío
y es Karen Eiffel, una renombrada escritora, esa voz que Harold
escucha en su cabeza, quien finalmente decidirá si vive o
muere.
Tratando de evitar su trágico sino,
Harold pedirá ayuda a un profesor de literatura, se enamorará
y hará aquellas cosas para las cuales nunca tuvo tiempo.
Todo en un intento desesperado de hacer su vida más valiosa
de ser vivida. Su imagen de “hombre de traje gris” va
ir descomponiéndose en la medida que sus pensamientos se
vuelven cada vez más caóticos.
Si bien la película parte de un lugar
arriesgado, con un guión retorcido y metadiscursivo, muy
al estilo de “¿Quieres ser John Malkovich?” (Spike
Jonze, 1999) -aunque ésta es por lejos mucho mejor-, va ganando
en convencionalismos a medida que nos acercamos al final. Empieza
muy arriba, con una dosis grande de disparate, con mucha comicidad
pero va perdiendo todos estos atributos y los va reemplazando con
un sentimentalismo rayano en lo pacato. Sin embargo, que el protagonista
del film sea Will Ferrell (excelente comediante surgido de Saturday
Night Live) le aporta dinamismo y frescura. El actor saca el máximo
provecho de las situaciones graciosas y es muy efectivo en los momentos
más cómicos; el personaje de Harold Crick está
hecho a su medida.
La historia de amor entre los personajes
que interpretan Will Ferrell y la siempre correcta Maggie Gyllenhaal
es quizás la subtrama menos interesante aunque con algunos
momentos desopilantes. En el papel de la escritora angustiada por
no saber cómo matar a su protagonista está Emma Thompson,
quien no pierde oportunidad para sobreactuar un poco, y Dustin Hoffman,
en un papel que ya lo hemos visto hacer en alguna otra oportunidad,
interpreta al heterodoxo profesor de literatura, único capaz
de ayudar a Harold.
Desde el guión, “Más
extraño que la ficción” apunta hacia un concepto
más moderno de cine, pero desde la forma se inscribe dentro
de cierto tipo de clasicismo. El relato es lineal, sencillo y sin
ningún tipo complicación a pesar del poco común
argumento de la película. De todas formas, es una película
inusual para la oferta que llega desde Hollywood y tiene algunas
de las escenas más hilarantes que hemos visto en lo que va
del año.
www.imaginacionatrapada.com.ar
16/3/2006 |