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“Moliere”: Moliere apasionado
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(Francia, 2007) Dirección:
Laurent Tirard. Elenco: Romain Duris (Molière),
Fabrice Luchini (Jourdain), Laura Morante (Elmire), Edouard Baer
(Dorante), Ludivine Sagnier (Célimène), Fanny Valette
(Henriette), Gonzague Requillart (Valère), Philippe du Janerand
(Sr. Bonnefoy), Gilian Petrovski (Thomas), Sophie-Charlotte Husson
(Madeleine Béjart). Guión: Laurent
Tirard y Grégoire Vigneron. Producción:
Olivier Delbosc y Marc Missonnier. Música:
Frédéric Talgorn. Fotografía:
Gilles Henry. Montaje: Valérie Deseine.
Diseño de producción: Françoise
Dupertuis. Vestuario: Pierre-Jean Larroque. Duración:
120 min.
Hubo una época en que
no se supo qué fue de la vida de Jean Baptiste Poquelin,
más conocido como Moliere. Trágico frustrado, endeudado
hasta el cuello, se hizo humo. Aspirante a gran actor en el molde
de la declamación, pasará a la historia, como Aristófanes,
como autor de comedias.
En el relato de (director), Moliere es contratado
por un burgués que pretende conquistar a una joven hermosa
y arrogante. Ella se organiza salones en los que se vanagloria de
su propio ingenio, como era acostumbrado en la Francia post-Barroca.
No sólo se vanagloria, sino que humilla a sus pretendientes.
Esta es, además de ser una norma para el burgués que
quería ascender socialmente, por la cual el acaudalado empleador
de Moliere busca ser educado en todas las artes posibles, de la
cual la que le falta es la actuación. Cabe aclarar, además,
que este buen hombre no es soltero, sino casado y con dos hijas.
Entonces, comienza la comedia...
El film utiliza, para llenar los huecos de
ese espacio de tiempo en el que Moliere sufre su transformación
de trágico en cómico con fragmentos de todas las obras
que habría de producir a posteriori. “Tartufo”,
“Médico a palos”, “Las preciosas ridículas”,
“El Burgués gentilhombre”, “El Misántropo”,
etc. La propuesta es sencilla: que las vivencias de Moliere en esta
etapa influenciaron sus futuras obras, y, entonces, el ingenio pasa
por cómo enhebrar estos detalles de forma entretenida.
En el medio, este Moliere medio reo se enamora
de la mujer del señor Jourdain, que, oh casualidad, se llama
Elmira (al protagonista lo presentan como Tartufo para que pueda
permanecer en la casa, un devoto que habrá de estar encargado
de la educación espiritual de la hija menor de Jourdain –
la esposa de Orgón en la obra se llama también Elmira).
Esta mujer es la contraparte de la señorita objeto de los
amores de Jourdain. Su inteligencia no necesita de arrogancias,
y sus sentimientos son los de una mujer, no los de una niña
caprichosa y engreída. En una conversación nocturna,
Moliere y Elmira discuten sobre qué es el teatro, con él
diciendo que no puede ser la comedia, porque ese género sólo
se ocupa de la burla y de lo bajo y no es capaz de sondear lo humano,
que “no existen comedias así”, “Entonces,
invéntalas”.
Amores, desengaños, grandes verdades,
redención.
Es lógico, por todo esto, que el film
recuerde y se parezca en muchos aspectos a una versión francesa
de “Shakespeare apasionado”, reemplazando al legendario
dramaturgo inglés por su contemporáneo francés,
con las diferencias particulares aplicables a cada caso biográfico
y ciertos códigos particulares que hacen a cada filmografía.
El director Laurent Tirard opta por un formato
tradicional para presentar su película, en lo que se refiere
a la dirección de arte, fotografía y producción,
conforme a la marca registrada de los films de época del
cine francés. Lo mismo con respecto al montaje bien transparente,
con lo cual todo recae en la capacidad del elenco y del guión
para generar situaciones. En este sentido, el relato se extiende
un poco llegando a los tres cuartos cuando elige detenerse en gags
que necesitan un tiempo aparte de la trama para desarrollarse, ralentando
el ritmo, pero luego retoma de nuevo hacia el final.
www.imaginacionatrapada.com.ar
17/8/2007
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