Cine / Thriller
- Crítica

"Oldboy, cinco días para vengarse":
El olvido trágico
Carla
Masmun daysleepercm@yahoo.com.ar
("Oldboy", Corea
del Sur/2003). Dirección: Park Chan-wook.
Guión: Hwang Jo-yun, Lim Chun-hyeong y
Park Chan-wook. Fotografía: Jeong Jeong-hun.
Música: Jo Yeong-wook. Edición:
Kim Sang-beom. Dirección de arte: Ryu
Seong-hie. Elenco: Choi Min-sik, Yu Ji-tae, Kang
Hye-jeong, Ji Dae-han y Oh Dal-su. Duración:
120 minutos.
Con “Oldboy” (2003),
el director surcoreano Park Chan-wook dio el segundo paso en su
trilogía de la venganza: el primer film fue “Sympathy
for Mr. Vengeance” de 2002 y el último “Sympathy
for Lady Vengeance”, estrenado este año.
Basado en un comic japonés,
el film recibió el Gran Premio del Jurado en el Festival
de Cannes en 2004 y en su recorrido por numerosos festivales,
fue exhibida en el marco del Festival de Mar del Plata 2005 y
del BAFICI del mismo año. La legitimación de su
director, incluido en la categoría de “autor”
por la crítica cinematográfica, y el éxito
alcanzado por el film ha resultado en el proyecto de una remake
norteamericana, e incluso Bollywood, terreno más que prolífico
para las remakes, ha realizado su propia versión titulada
“Zinda” (2005) y dirigida por Sanjai Gupta.
La historia recuerda a clásicos
como “El Conde de Montecristo” (referencia explícita)
de Alejandro Dumas, o “La vida es sueño” de
Pedro Calderón de la Barca, y narra la historia de Oh Dae-su,
un hombre que es encerrado en aislamiento durante quince años,
y una vez liberado emprende la búsqueda de su captor para
concretar la venganza. Poco más puede adelantarse de una
trama que se apoya en el suspenso y crece con él.
El relato adopta una temporalidad
no lineal, recurriendo a alteraciones del orden de los acontecimientos
del relato (flashbacks y flashforwards), a un afinado uso del
montaje alterno para mostrar sucesos que ocurren al mismo tiempo
en lugares diferentes, y a la construcción de la historia
de acuerdo con tres tiempos básicos: la espera, tiempo
que se desarrolla durante el encierro de Dae-su, la búsqueda
de su enemigo, con una marcada aceleración de las acciones,
y por último, el tiempo del recuerdo y del reconocimiento
a partir de las revelaciones finales. La última secuencia,
que actúa como coda de la obra, propone un fin y un comienzo.
La tematización del
tiempo es evidenciada en los títulos iniciales y en la
puesta en escena, con la constante mostración de relojes
y las noticias en el televisor que une a Dae-su con el mundo exterior,
donde las elecciones, la muerte de Lady Di o el atentado a las
Torres Gemelas se suceden a modo de sumario que resume los años
de aislamiento.
Park Chan-wook acude a la suma
de intertextos, a las citas y a la mezcla de géneros (desde
el cine de acción y el suspenso hasta la tragedia), llevando
al film a un nivel de gran complejidad.
En el plano de la imagen, la
puesta en escena y la fotografía de Jeong Jeong-hun se
refuerzan mutuamente para construir una atmósfera oscura
que aplasta a sus personajes, en espacios cerrados con escasa
iluminación y decorados recargados. Estos espacios que
oprimen a Oh Dae-su y el vestuario del personaje femenino juegan
con el color rojo y el verde. Rojo y verde, colores complementarios
que establecen un nexo con la relación entre Dae-su y su
desconocido oponente: la palabra de uno desata una tragedia, la
de otro devuelve la acción.
Dentro del registro trágico,
la falta de Oh Dae-su que precede al inicio del relato es el olvido.
La búsqueda que emprende al ser liberado reconstituye el
lugar de la memoria, por aquello que olvidó y aquello que
le fue ocultado. El reconocimiento (la anagnorisis griega) lo
obliga a pagar un precio. Sin embargo, Park Chan-wook utiliza
en la coda el procedimiento de la inversión para deconstruir
el género trágico, posibilitando en cierta medida
la redención del héroe. Choi Min-sik, encargado
del personaje principal, ofrece una excelente actuación,
abarcando innumerables matices con cambios expresivos acordes
al desarrollo de la historia.
“Oldboy” es un
film de gran complejidad que permite acercamientos de todo tipo,
desde la teoría cinematográfica, la psicología,
la narratología o la ética, y que requiere un espectador
atento que no quede preso de la historia.