Cine / Género
Acción-Aventuras-Catástrofe/ Remake - Crítica

“Poseidon”: Envuelta para
regalo, el contenido descansa en paz
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(EEUU, 2006) Dirección:
Wolfgang Petersen.Elenco: Kurt Russell (Robert
Ramsey), Josh Lucas (Dylan Johns), Richard Dreyfuss (Richard Nelson),
Jacinda Barrett (Maggie James), Emmy Rossum (Jennifer Ramsey), Mike
Vogel (Christian), Mia Maestro (Elena), Jimmy Bennett (Conor James),
Andre Braugher (Capitán Bradford), Freddy Rodríguez
(Valentin), Kevin Dillon (Lucky Larry), Stacy Ferguson (Gloria).
Guión: Mark Protosevich; basado en la novela
de Paul Gallico. Producción: Wolfgang Petersen,
Duncan Henderson, Mike Fleiss y Akiva Goldsman. Música:
Klaus Badelt. Fotografía: John Seale. Montaje:
Peter Honess. Diseño de producción:
William Sandell. Vestuario: Erica Edell Phillips.
Duración: 99 minutos
Wolfgang Petersen, así como su
compatriota Roland Emmerich, son los dos especialistas en cine catástrofe
y superproducción en quienes confía la industria de
Hollywood. Obviamente, no son los únicos que se encargan
de dichos proyectos, pero si miramos brevemente su currículum,
podremos observar a qué se han dedicado los últimos
15 años cuando menos. Son especialistas en lo que se suele
llamar el cine “pochoclero”.
La estructura suele ser la misma: un principio
de idea, luego rellenado y ampliado a través de innumerables
secuencias de acción. El género de acción y
aventuras, en sus diferentes variantes y profundidades, ha sido
consumido desde siempre, desde los comienzos del cine y desde los
comienzos del relato popular mismo. De hecho, con libertades, por
supuesto, en Occidente los más famosos relatos de aventuras
son la Odisea y la Illíada (curiosamente, transformados en
una versión “pochoclera”, “Troya”,
por el propio Petersen). Los mecanismos que se activan en el espectador
frente a este tipo de narrativos son varios, desde la búsqueda
de identificación con el héroe hasta una posible catarsis
frente a la tragedia. Durante lo que dura el film, el género
promete la descarga emocional superficial para distraer al espectador
y llevarlo temporalmente a otro mundo posible sin demasiado peligro
(de conciencia, de sentimientos, etc). Lógicamente, como
en todo, este procedimiento puede llevarse a cabo “mejor”
o “peor”, amparado, en el caso del cine, en un brutal
aparato de marketing o en sus propias virtudes.
“Poseidón” es la remake
de un film de los años ´70, “La aventura del
Poseidón”, de la cual en realidad se tomo sólo
la idea base. El desarrollo en sí, por cuestiones de anacronismo,
fue separado de su original. En la noche de Año Nuevo, el
crucero de lujo “Poseidón” es atacado por una
ola salvaje de treinta metros (fenómeno real y hasta el día
de hoy aun inexplicable), que lo deja dado vuelta y esperando su
final hundimiento. Lo que era un viaje de placer para sus pasajeros,
se transforma súbitamente en una tragedia. De todo este grupo,
algunos sobrevivientes (nuestros héroes) intentan una desesperada
huída hacia la superficie debido al temor de quedar atrapados
en lo que ahora promete ser su tumba marina.
Al viejo estilo griego, los pasajeros de este
crucero, que se ha bautizado a sí mismo Poseidón,
parecen ser metafóricamente castigados por el dios del mar
del mismo nombre. Su hasta cierto punto grosero lujo y suntuosidad,
su hubris (orgullo arrogante en la tradición griega) es castigada
y su humanidad puesta a prueba.
Los cinco héroes deberán sortear
toda una serie de obstáculos (humanos y del propio barco
que se va destruyendo), para llegar a su objetivo. Ese pequeño
gran viaje que hacen del fondo a la superficie los modificará
en mayor o gran medida. Es el hombre frente a la adversidad y la
forma en que reacciona, elementos comunes a todas las narrativas,
pero particularmente afines a la mitología cinematográfica
estadounidense.
Como en el viejo sistema de estudios
de mediados del siglo XX, el cine actual ha recuperado a sus “especialistas”.
Un film de tal o cual director genera de por sí una expectativa
determinada. En el caso de Petersen es el de grandes producciones
de relatos en mayor o menor medida épicos, con un nivel de
contenido bajo; el entretenimiento, por encima de todo. Y es eso
lo que Petersen entrega: un film técnicamente sin fisuras,
con un gran y metódico trabajo de escenarios y escenas de
peligro, con personajes bosquejados en sus aspectos más evidentes
sin demasiadas vueltas de tuerca. Al espectador se le ofrece lo
que sabe que debería esperar: una descarga de adrenalina,
para salir un poco más liviano del cine.
www.imaginacionatrapada.com.ar
16/6/2006 |