Cine / Terror
- Crítica

"El juego del miedo 2": Sangre
a gusto, con inteligencia
por Jorge de Elizalde
jorgedeelizaldecine@yahoo.com.ar
(“Saw II”, 2005) Dirección:
Darren Lynn Bousman.Guión: Darren Lynn Bousman
y Leigh Whannell. Producción: Mark Burg,
Gregg Hoffman y Oren Koules. Música: Charlie
Clouser. Fotografía: David Armstrong. Montaje:
Kevin Greutert. Diseño de producción:
David Hackl. Dirección artística:
Michele Brady. Vestuario: Alex Kavanaugh. Elenco:
Donnie Wahlberg (Eric Matthews), Shawnee Smith (Amanda), Tobin Bell
(Asesino del puzzle), Franky G (Xavier), Glenn Plummer (Jonas),
Dina Meyer (Kerry), Emmanuelle Vaugier (Addison), Beverley Mitchell
(Laura), Erik Knudsen (Daniel). Duración:
91 min.
En “El juego del miedo 2”, Jigsaw
(tal el apodo del asesino serial que lleva adelante el plan macabro)
vuelve a colocar las fichas en el tablero y no va dejar títere
con cabeza. Este personaje, en esta segunda parte atormentado por
una enfermedad terminal, se dedica a exponer a personas a situaciones
límite para que “aprendan” a valorar la vida.
Es así como encierra a ocho personas en una casa abandonada,
quienes van a tener que encontrar la salida antes de que el gas
letal que están respirando les quite la vida. Por supuesto
que la casa está repleta de trampas mortales y la salida
no va a ser tan fácil de hallar.
Hay una serie de películas que vienen
teniendo mucho éxito y que tienen un nudo argumental que
ronda sobre una situación muy similar: un grupo de personas
se ven azarosamente (sólo en apariencia) implicadas en un
“juego” mortal. Todos estos films tienen finales trágicos,
muy lejos de ser felices. Eso y las muertes metódicas de
sus personajes, cada vez más sanguinarias, más morbosas
y más grotescas, son el hilo que une a estas películas.
Tal es el caso de “Cube” (1997), “Final destination”
(2000) y “Saw” (2004). Todas con sus respectivas secuelas.
Si bien “Cube” no alcanzó el grado de popularidad
de la otras dos, ya cuenta con 2 secuelas “Cube²: Hypercube”
(2002) y “Cube Ø” (2004). “Final Destination”
tendrá su tercera entrega este 2006 y “Saw” ya
tiene en producción su tercera parte, también para
este 2006.
La muerte premeditada, minuciosamente elaborada,
destinada a aquellos que dan un paso hacia delante así como
a aquellos que no se atreven a dar paso alguno, es la metáfora
sencilla de que el que no arriesga no gana, pero el que arriesga,
más vale que lo piense dos veces, por que en esa decisión
se le puede ir la vida. El otro dilema que abordan los films es
¿qué está uno dispuesto a hacer para salvarse?.
Es interesante que los films no den respuestas a estas preguntas,
sino simplemente vayan colocando a sus personajes en situaciones
cada vez más extremas hasta llegar al punto de quebrarlos.
Si bien en “Final destination” la muerte no es producto
de los desvaríos de una mente enferma que todo lo observa
(y hay que ver qué nos queda a nosotros que somos los observadores
por excelencia), ya que es directamente la misma muerte como personaje
la que acosa a las víctimas, sí presenta la consigna
de recurrir a la deducción para anticipar el posible hecho
mortal y poder saltearlo. Lo inevitable se presenta de manera aterradora
y juguetona y obliga a sus personajes a tomar decisiones, incluso
a costa de matar o morir. Tanto “Saw” (un detalle: la
traducción al castellano es “sierra”, y también
el pasado del verbo “ver”, así como la abreviatura
coloquial de “Jigsaw”, “rompecabezas”) como
las otras películas se presentan sin mayores pretensiones
artísticas y devienen en films de culto. Estas películas
son ante todo efectivas. No hay sutilezas, pero tampoco hay torpezas
que bloqueen el disfrute de lo que se está viendo (en ese
sentido “Cube” y sus secuelas son las más débiles).
Desde ya que son películas de un género muy específico,
para un público dispuesto a tragar litros de sangre cinéfila,
pero ante todo son films para voyeuristas con un especial sentido
del humor. Todos hacen referencia de una u otra manera al “gran
hermano”, a ese ser omnisciente que goza desde un lugar privilegiado,
y fácilmente nos acomodan en ese sitio: espectadores privilegiados
de una gran matanza sanguinaria.
Esta segunda entrega de “Saw”
supera a su antecesora. El ritmo no da respiro y está muy
bien llevado, hasta el punto de que uno deje pasar por alto ciertos
baches a nivel guión. “Saw II” es otra buena
película de terror y suspenso psicológico, sadismo
al por mayor y un ritmo vertiginoso en una secuela que echa mano
a cuanta fórmula efectista existe, sin preocuparse por ello,
lo cual se agradece. Puro entretenimiento, mucha sangre, mucho morbo
y mucho flashback (mucho).
www.imaginacionatrapada.com.ar
9/12/2005 |