Cine / Drama - Crítica

“Slumdog Millionaire”: Los caminos del destino

por Sol Santoro sols@imaginacionatrapada.com.ar

(“Slumdog millonaire”, Estados Unidos, 2008) Director: Danny Boyle, Loveleen Tandan (co-director: India) Producción: Christian Colson. Guión: Simon Beaufoy, Vikas Swarup (novela). Elenco: Dev Patel, Freida Pinto, Anil Kapoor, Irrfan Khan, Saurabh Shukla, Mahesh Manjrekar. Música: A. R. Rahman. Edición Chris Dickens. Duración: 120 min.

Jamal Malik esta siendo torturado. Un hombre, policía o algo así, lo increpa para que declare cuál ha sido su metodología, ¿cómo hizo trampa? ¿Cómo logro responder cada una de las preguntas que se le presentaron? ¿Cómo el chico del té contesta lo que no contestaron profesionales idóneos anteriormente?

Recién después de la electricidad, el agua, los azotes y los gritos, como último recurso, llega el diálogo.

Sumiso, casi sin defenderse y protagonizando estas escenas algo exhibicionistas, comienza el relato de su vida.

El protagonista está a una pregunta de hacerse millonario. Por falta de tiempo, como estrategia para ganar rating o, simplemente, para tener la posibilidad de interrogarlo, han dejado la pregunta final para el día siguiente.

El set de televisión, el cuarto donde Jamal es interrogado y los escenarios de toda su vida comienzan a entrelazarse, uno es la excusa del otro, se interrelacionan, se explican mutuamente y van pintando el recorrido del joven.

La idea de destino aparece desde el comienzo. Hasta lo más inexplicable puede ponerse bajo la lente de la noción de destino. Un objetivo o un final marcado de antemano que hace que el recorrido hacia el mismo sea soportable hasta en el peor de los casos.

Hasta muy avanzado el filme el espectador no se le muestra demasiado qué hace Jamal allí. Simplemente está, contesta, sonríe, apuesta una y otra vez sin el más mínimo de los temores de perder lo ganado hasta el momento. Permanece. Se sostiene el en aire.

Los tres personajes que atraviesan la totalidad de la historia son interpretados, cada uno, por tres actores, representando la niñez, la adolescencia y un presente en el cual Jamal tiene algo más de 20 años. Junto con él Salim, su hermano, y Latika, su amor histórico y móvil de casi todas las acciones que han ido cambiando su vida.

Cada una de las respuestas corresponde a un episodio de la vida de ellos. Salim y Jamal quedan huérfanos, ven cómo matan a la madre y, como si fuera poco, entran a una red de trabajo infantil liderado por dos o tres adultos que son capaces de las más terribles acciones con los chicos. De esta forma y, siguiendo la trama, parece que cada nuevo episodio fuese todavía más terrible que el anterior.

Los dos hermanos parecen estar escapándose todo el tiempo. Moviéndose para no quedarse atascados, buscando salidas que muchas veces no resultan.

Pero Jamal y Salim comienzan a convertirse en opuestos. A pesar de tener la misma vida, las mismas experiencias e iguales necesidades, los resultados son diferentes. Se configura una contraposición entre el bueno y honesto que, por supuesto, es el protagonista, y el malo e inescrupuloso, que se presenta como una prolongación de todas las barbaridades que sufrieron de pequeños. Ya no se comprenden ni se cuidan; vuelve a aparecer la idea de destino, cada uno sigue su camino.

De todas maneras, hay algo que los une, y es la idea de buscar una salvación. Tienen que buscar una manera de seguir viviendo, de hacerse un lugar, aunque sea a los codazos. Por diferentes lugares, bajo diversos métodos pero ambos buscan salvarse. Tener una vida diferente, acomodarse.

Por otro lado, los vínculos entre los personajes adquieren un carácter algo siniestro, en el sentido de lo familiar que se vuelve extraño. Una y otra vez, aquellos que deberían ser protectores se vuelven ajenos. En principio, no existe un amparo familiar, sino más bien todo lo contrario. Luego, los adultos que tendrían que garantizar el cuidado de los pequeños, los explotan o proponen tareas mafiosas. El pasaje de la confianza a la desconfianza se reitera, todos los personajes atraviesan situaciones similares. Salim, el hermano mayor, es quien representa de una forma terriblemente clara este concepto. No es protector sino autoritario. Le quita a su hermano lo que más desea y traiciona a Latika. Jamal está completamente solo.

Donde está lo más vulnerable, lo que tendría que ser protegido, parece descargarse toda la perversión humana, ligada a un lugar de poder miserable, encargado a la vez de gestar esa misma desprotección, vulnerabilidad y el “sálvese quien pueda”.

Los tres han sobrevivido a una realidad de lo más cruda, incómoda, desnuda, expuestos a la marginalidad, la pobreza y la prostitución.

Cuando un filme aborda este tipo de temáticas, sobre todo cuando tiene que ver con chicos sobreviene la idea de lo irrepresentable, de lo indecible, de una herida profunda que no puede ser gratuita. ¿Por qué y para qué? ¿Es una reflexión o una exhibición lacrimógena? El trabajo infantil, los asesinatos salvajes e irracionales, la pobreza y las poblaciones subalimentadas son parte de una realidad que no distingue continentes. Es claro que no hacía falta cruzar ningún océano para encontrarlo.

Sin embargo, extrapolarlo, ponerlo en otro lugar físico, pareciera que provocara en el público una sensación de extrañamiento que vuelve menos dolorosa, o por lo menos más soportable esta realidad. Tal vez sea esa la razón por la cual en India el filme haya sido repudiado y calificado de “pornografía de la pobreza” y en Hollywood haya recibido el máximo de los galardones de la academia. O quizás eso sólo genere más preguntas...

www.imaginacionatrapada.com.ar
6/3/2009

     
     

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