Cine / Comedia Romántica - Crítica

“Suspiros del corazón”: Que la inocencia te valga
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(España y Argentina, 2006) Dirección: Enrique Gabriel Lipschutz. Elenco: Roger Coma (Fernando Valbuena de Montijos), María Dupláa (Fraty), Alejandro Awada (escritor), Osvaldo Bonet (Manolo), Henny Trayles (Sarita), Roberto Enríquez (Perico Pacheco), Gianni Fiori (El Tano), Eduardo Wigutow (tío Sammy), Salvador Sanz (Retortillo), Ana María Castel (Chela). Guión: Lucie Lipschutz y Enrique Gabriel Lipschutz. Producción: Enrique Gabriel Lipschutz y Fernando Sokolowicz. Música: Osvaldo Montes. Fotografía: Raúl Pérez Ureta. Montaje: Antonio Gómez-Escalonilla y Alejo Hoijman. Dirección artística: Mercedes Uría y Pepe Uría. Vestuario: Mercedes Uría y Edna Fernández. Duración: 92 min.
Decir que “Suspiros del corazón” es inocente, ingenua, e incluso anacrónica no sólo no es original, sino que tampoco dice demasiado. El film de Enrique Gabriel está hecho así “a propósito”.
Un exitoso empresario español (la película es una coproducción y, como tal, hace encajar los varios elementos inversores dentro de la trama – como, por ejemplo, que gran parte de la acción tenga lugar en San Luis, provincia también involucrada), un nuevo “niño de oro”, tiene su negocio más exitoso y llamativo hasta el momento cuando un día suyo coincide exactamente con lo que había dictaminado el horóscopo de una revista llamada, precisamente “Suspiros del corazón”. Obsesionado con el tema, el protagonista rastrea la revista hasta San Luis, donde se edita. Este yuppie español se encuentra con la revista se centra alrededor de una fotonovela, la cual realizan y publican mensualmente.
Ironías del destino. Lo único que Fernando Valbuena quiere es conocer a quien hace los horóscopos en vista de un negocio todavía mayor que se aproxima. Pero, cuando pone pie en la modesta editorial, Valbuena es confundido con el actor de la próxima fotonovela. Cuando está por aclarar el asunto, queda fascinado con la que habrá de ser su coprotagonista, por lo cual decide esperar un poco para explicitar el motivo de su presencia. Esta suma de decisiones lleva a la trama por el camino de la comedia romántica de buenas intenciones y moralejas.
En resumen, el yuppie materialista habrá de descubrir el amor cuando conozca a Fraty, realizando nada menos que una de las formas narrativas locales más anacrónicas, como lo es la fotonovela. A todo esto, un escritor, con todas las características estereotipadas de “un escritor”, va poniendo sobre el papel los relatos de Fernando sobre sus andanzas.
Toda la acción, los diálogos, hasta las actuaciones (con alguna perlita, como cuando dos personajes entrados en años, uno italiano y otro español, discuten sobre que gobierno fascista fue peor, para terminar impulsando, en ese afán competitivo, las figuras de Franco y Mussolini), corresponden a una forma del género que es de otra época, y es rosa por donde se lo mire. Pero es precisamente esta característica lo que hace que “Suspiros del corazón” tenga “ángel”.
Entre la nostalgia por formas pasadas, también lo hay por una ingenuidad sencilla, simple, consciente de sí misma. Lo moralino, en general, se mantiene en ese mismo tono, salvo cuando algún personaje salta con un sermón, que rompe el ritmo. Fuera de eso, todo lo estereotipado (hasta la paleta cromática resultante aparece como gastada) confabula para que el film sea como un agradable quiebre en el tiempo, que sabe que lo es.
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21/01/2008 |