Cine / Policial / Thriller / Batman - Crítica

The Dark Knight - Christopher Nolan

“The Dark Knight”: Lo único que queda es la locura

por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

(EEUU, 2008) Dirección: Christopher Nolan. Elenco: Christian Bale (Bruce Wayne), Michael Caine (Alfred), Heath Ledger (Joker), Gary Oldman (Gordon), Aaron Eckhart (Harvey Dent), Maggie Gyllenhaal (Rachel Dawes), Morgan Freeman (Lucius Fox), Monique Gabriela Curnen (Ramirez), Ron Dean (Wuertz), Cillian Murphy (Scarecrow), Eric Roberts (Maroni), Chin Han (Lau). Guión: Jonathan Nolan y Christopher Nolan; basado en un argumento de Christopher Nolan y David S. Goyer; sobre los personajes creados por Bob Kane. Producción: Charles Roven, Emma Thomas y Christopher Nolan. Música: Hans Zimmer y James Newton Howard. Fotografía: Wally Pfister. Montaje: Lee Smith. Diseño de producción: Nathan Crowley. Vestuario: Lindy Hemming. Duración: 152 min.

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--- “Batman Inicia”: El nacimiento del hombre murciélago - por Diego Braude

Dentro del panteón de superhéroes, es Batman el que, por un motivo u otro, suele tener, desde la hipérbole y la máscara, una ligazón más fuerte con el mundo fuera de su universo ficcional. Lo que empuja al Hombre Murciélago a la acción es la venganza. Batman existe porque en él entra en crisis la idea de justicia, que es uno de los pilares del sistema actual. Dentro de la idea de Contrato Social (tomada de Jean Jacques Rousseau), que, con distintos nombres, fueron desarrollando diferentes pensadores a lo largo de dos siglos, es la de justicia un punto de partida imprescindible; sin ella, la estructura se resquebraja. Es el mito fundacional de Batman, entonces: el quiebre social. Difícilmente otro héroe tiene un nacimiento tan trágico, y es por eso que el personaje suele aparecer como aquel que mira al abismo permanentemente. De hecho, es el propio concepto de heroísmo que se pone en tela de juicio, sobre todo en esta última entrega – que retoma el espíritu del Batman borderline fascista que construyera Frank Miller en los ´80 -, otra vez a cargo de Christopher Nolan.

Ciudad Gótica disfruta de un peculiar pero frágil estado de estabilidad. La sola idea de Batman aterra a la mafia, al tiempo que el nuevo fiscal Harvey Dent y el todavía Teniente Gordon atacan por frentes más públicos y menos míticos. Ahí es cuando aparece lo inesperado: el Guasón.

Se dice que un film puede ser definido por sus primeros quince minutos. A estas alturas ya no es una regla de oro, pero en ciertos filmes de género todavía se aplica. Este “Dark Knight” está trabajado como tal, en este caso un policial negro con cruza de thriller, y la primer secuencia muestra la síntesis del conflicto que se aproxima. En una veloz secuencia de un robo al banco, el Guasón elabora una estrategia donde consigue que cada uno de los criminales acabe con el otro. Acto seguido, en un fugaz intercambio ilegal nocturno, Batman detiene nuevamente al Espantapájaros, no sin antes toparse con imitadores, que tratan de replicar al vigilante nocturno.

En esa introducción, se transita por aquello que habrá de evolucionar en las próximas más de dos horas. El Guasón, el Joker, es el vacío de reglas, el Caos, la Locura. Batman, en lugar de inspirar, percibe que se transforma en una suerte de ídolo a imitar o un tapón que cubre aquello que los demás ciudadanos no pueden asumir.

Ya en “Batman Begins”, Nolan jugaba con la idea de los mitos fundacionales. El espectador observa como Bruce Wayne se construye a sí mismo como Batman, pero el resto de la sociedad en el film se encuentra con el encapotado como un ser surgido de la noche, mezcla de demonio y salvador. En “Dark Knight”, se da la simetría con respecto a la aparición en escena del Joker. Cada vez que éste comete un asesinato a sangre fría, cuenta su historia, y cada vez que lo hace, cuenta una distinta. Todas pueden ser verdad, y ninguna importa. Batman es la sublimación de su deseo de venganza a través de la persecución obsesiva del concepto de justicia, aunque ello implica que se plantee a sí mismo desde un margen, ya que se mueve al costado y por encima de la ley, convirtiéndose en la Ley. Por eso castiga también a aquellas réplicas que encuentra: él no es una figura a imitar, ya que ocupa un espacio que la sociedad no puede llenar. El Joker, por su parte, es la ausencia de sublimación, de límite, es puro fluir, puro goce. Ambos nacen al mundo gestados por la propia sociedad.

Dentro de la anécdota, también está la historia de Harvey Dent, quien luego se convertirá en Dos Caras. Pero los protagonistas, como siempre, son Batman y Joker, que es quien mejor lo entiende: “Para los demás eres un fenómeno, como yo”. Ninguno puede matar al otro, como si ambos estuvieran hechos de la misma esencia.

En los films anteriores, es la ambición de poder versus el deseo de justicia. Dentro de todo, hay una lógica que se impone. En “Dark Knight”, esta desaparece. Todo está imbuido del espíritu demencial del Joker, resumido en una de sus frases: “Introduce un poco de anarquía… haz temblar el orden establecido… y todo el mundo perderá la cabeza”.

Todos son potenciales víctimas y potenciales victimarios. El hombre como lobo del hombre, idea que plasmara Thomas Hobbes en su “Leviatán”. La bestialidad y la animalidad como estados naturales del hombre, donde el cráneo de otro no importa cuántas veces se rompa, ni cuán fácil pueda desgarrarse la piel. La única solución a ese estado monstruoso que es la esencia del hombre, sólo queda como respuesta un Estado Absoluto. Ante la histeria máxima, el límite último. El hombre cede, voluntariamente, se somete voluntariamente al Estado, porque este puede cuidarlo de una manera que él mismo es incapaz. Teniendo en cuenta la fuerte pregnancia sémica que produce la palabra, la utilización del término “terrorista” no parece inocente en el film. Menos aun cuando Batman y Guasón resultan dos caras de una misma moneda, donde el film lógicamente construye una imagen más positiva del primero, pero que no oculta la ambigüedad que se está transitando.

Es que es la propia irrupción de Batman la que habilita la del Joker. Batman es el primero en romper las reglas; la reacción es aquel que ya ni siquiera funciona con reglas. No es casualidad que algunos autores hayan planteado su figura, la del Caballero Oscuro (que acá juega, durante gran parte de la película, como reverso del Caballero Blanco, el dinámico fiscal de distrito que es Harvey Dent) como la de una expresión totalitaria, donde existe un Bien y un Mal y un tercero que juzga, todopoderoso. En su búsqueda de justicia prácticamente a cualquier costo, el Hombre Murciélago cataliza a una figura que, como reacción, está dispuesto a lo que sea por hacer tambalear el bote.

Es la crisis del héroe moderno en su expresión metafórica. Batman, como hombre, se dispone a cambiar la sociedad. Al hacerlo a la fuerza, la reacción física opuesta es el Joker. La Voluntad de Batman es la que crea a su Némesis, y es por eso mismo que queda enredado en la encrucijada. Ya no hay vuelta atrás, y el Encapotado debe aceptar su rol, que es ser ángel y demonio a un tiempo.

“Dark Knight” es una espiral desesperanzada, es puro conflicto sin resolución. La reacción al límite violento que impone Batman es, precisamente, la anarquía, en la que vale todo y nada vale. Como nunca en otro episodio de la saga, las muertes abundan. Pese a la inicial sensación de seguridad, el alma de la ciudad sigue siendo una delicada esfera de cristal siempre al borde del estallido.

En un intercambio con Alfred, Wayne arguye que, para atrapar al Joker, a este Guasón oscuro y maniático, sólo es cuestión de descubrir sus motivos. El mayordomo deja picando una duda: ¿Qué ocurriría si no hubiera motivo? ¿Cómo combatir aquel a quien las reglas no le importan? ¿Dónde se detiene todo entonces?

Batman aparece, de esta manera, como una encrucijada: por él es que existe el Joker, y, como una suerte de reversión de la trama, por esa misma razón Batman no puede dejar de existir. Por eso Batman tampoco puede ser, como Wayne expresa en sus deseos, una inspiración, porque él mismo es una anomalía, es una metáfora más, condensada, de aquello que está mal en la sociedad que lo rodea. Y su espejo deformante no es otro que el Joker.

Recursos web:

http://thedarkknight.warnerbros.com/ - Sitio oficial de "The Dark Knight"

http://www.laeditorialvirtual.com.ar/ - El Contrato Social, obra de Jean Jacques Rousseau

http://www.cibernous.com/ - Breve biografía de Jean Jacques Rousseau

http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Hobbes - Thomas Hobbes en Wikipedia

http://derecho.itam.mx/f - Fragmentos de "Leviatán", la obra de Thomas Hobbes

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18/7/2008

     
     

 

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