Cine / Drama - Crítica

"Tropa de Elite": Sin salida
por Sol Santoro
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(“Tropa de Elite”, Brasil, 2007). Dirección: José Padilha. Elenco: Wagner Moura (Capitão Nascimento), Caio Junqueira (Neto), André Ramiro (André Matias)Milhem Cortaz (Capitão Fábio), Fernanda de Freitas (Roberta), Fernanda Machado (Maria), Thelmo Fernandes (Sargento Alves), Maria Ribeiro (Rosane), Emerson Gomes (Xaveco), Fábio Lago (Baiano), Paulo Vilela (Edu), André Mauro (Rodrigues), Marcelo Valle (Capitão Oliveira), Erick Oliveira (Marcinho), Ricardo Sodré (Cabo Bocão),
André Santinho (Tenente Renan), Luiz Gonzaga de Almeida, Bruno Delia (Capitão Azevedo), Alexandre Mofatti (Sub-Comandante Carvalho), Daniel Lentini. Género: Drama. Guión: Braulio Mantovani. Fotografía: Lula Carvalho. Música: Pedro Bromfman. Montaje: Daniel Rezende Duración: 115 minutos
En “Tropa de Elite” asistimos al enfrentamiento de tres fuerzas diferentes. Por un lado, en las favelas, los grupos de narcotraficantes que bien pudimos ver otrora en filmes como “Ciudad de Dios”; en segundo lugar, la policía, los que cobran su coima y callan, con temor; y por último la BOPE (batallón de operaciones policiales especiales), fracción de la fuerza policial conformada por aquellos miembros selectos que aborrecen tanto al primer bando como al segundo.
A partir de esta conformación tripartita, la violencia más explícita, la ruptura de códigos, de una lado y de otro.
La particularidad del filme es que aquí, uno no parece poder hallar buenos y malos, no hay una clasificación taxonómica, es una realidad que simplemente es así.
Ante un hecho social en el cual se advierten problemas de semejante profundidad, hay en el espectador una necesidad de encontrar una suerte de identificación con algún personaje de la película que esta mirando. De buscar el grupo que representa los buenos valores, las buenas acciones. Intentar hallar una salida, para irse de cine sintiendo que en el fondo hay una solución.
Pero, ¿Qué pasa con ésta obra de José Padilha?, lo que sucede es que el sector de la policía que, en principio, se presenta como aquel que tiene la finalidad de ajusticiar los delitos de lo que sería una dupla de complicidad entre narcos y policías corruptos, termina conformando la tercer arista de un triangulo de violencia irrefrenable.
Los métodos, las formas de accionar, los personajes mismos de la tropa de elite arrasan con la moralidad que ellos mismos proponen. Hay en ellos un hondo sentimiento de superioridad. El capitán Nascimiento no vacilará ni un segundo en aplicar tremendas torturas físicas y psicológicas a cualquiera que pueda servirle para llevar a cabo su misión.
Aquí es donde desde la butaca no hay escapatoria, es ardua la tarea de hacerse cargo intelectualmente de la situación, y las formas de abordar alguna solución a la problemática que presenta el filme son, por lo menos, incomodas. ¿Y de donde parte esa incomodidad? Probablemente sea justamente de hallarse frente a una situación que parece no tener salida.
Lo que hay allí son diversos sectores operando sobre las diferentes consecuencias de una falencia social ya establecida. El filme presenta una red de narcotráfico que va, desde las clases socio-económicas más bajas, representadas por la población de las favelas, a aquellas clases un poco más acomodadas que cierran el círculo comprando y consumiendo drogas. Y atravesando ese círculo un sector policial que aprovecha esto para su propia recaudación, haciendo la vista gorda y recibiendo su paga.
Ahora bien, ¿la BOPE hace algo muy distinto? La realidad es que este grupo también opera sobre el conflicto, arranca sobre la urgencia de un caos establecido; y más allá del cómo los determina el dónde. Lo cierto es que no hay grupo alguno que pueda sustraerse del conflicto y acceder al trabajo sobre las causas, las causalidades sociales, económicas o políticas que son contextuales y que conforman y perpetúan ese circulo cerrado. ¿Cómo es que una sociedad llega a semejante alienación?
Wagner Moura esta lejos de representar a un típico héroe, de hecho ni siquiera puede cumplir con su rol de marido y padre. No es alguien con quien uno quisiera identificarse, es la figura a través de la cual vemos una realidad.
Y esa realidad está irresuelta, más allá de la postura que pueda entenderse que tome o no el filme, no presenta otra alternativa, quedara ello en el análisis que pueda hacer cada espectador acerca de la obra. Y en cada cual estará la manera de buscar solucionar esa incomodidad que queda a la salida del cine.
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8/04/2008 |