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V de Venganza - James McTeigue

“V de Venganza”: Entre la advertencia orwelliana y el entretenimiento

por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

("V for Vendetta", Reino Unido y Alemania, 2005) Dirección: James McTeigue. Guión: Los Hermanos Wachowski; basado en la novela gráfica creada por Alan Moore y David Lloyd. Elenco: Natalie Portman (Evey), Hugo Weaving (V), Stephen Rea (Finch), Stephen Fry (Deitrich), John Hurt (Adam Sutler), Tim Pigott-Smith (Creedy), Rupert Graves (Dominic), Roger Allam (Lewis Prothero), Ben Miles (Dascomb), Valerie Berry (Bane), Sinead Cusack (Delia Surridge), Nathasha Wightman (Valerie), John Standing (Lilliman). Producción: Joel Silver, Grant Hill, Andy Wachowski y Larry Wachowski. Música: Dario Marianelli. Fotografía: Adrian Biddle. Montaje: Martin Walsh. Diseño de producción: Owen Paterson. Dirección artística: Marco Bittner Rosser, Sarah Horton y Sebastian T. Krawinkel. Vestuario: Sammy Sheldon. Duración: 132 minutos

Retrato anónimo de Guy FawkesAllá por el 1500, Enrique VIII creó la Iglesia Anglicana, separándose de la Iglesia Católica por un conflicto de intereses. Si bien la relación con los católicos en Inglaterra se volvió tirante, mientras Enrique vivó el balance aparentemente se mantuvo. A su muerte, de sus potenciales sucesoras, María Estuardo (apodada “Bloody” Mary, por sus persecuciones hacia los protestantes en su intento por regresar Inglaterra a la Iglesia Católica) es la primera en acceder al poder. A su muerte, la despreciada Isabel se convierte en Isabel I, sube al trono, y revierte el camino emprendido por su media hermana. Ahora los perseguidos son los católicos. Cabe recordar que entre el siglo XVI y el XVII tuvieron lugar en toda Europa conflictos entre las distintas facciones protestantes y las católicas, conflictos en los que abundan la sangre y las intrigas políticas. Los católicos en Inglaterra buscan hacia fines del S. XVI el apoyo de la España católica, la representante más fuerte de la Iglesia en Europa. Sin embargo, los diversos frentes de batalla y las enormes deudas de España (en su mayoría contraídas casualmente con Inglaterra), hacen que esto no pueda suceder. Al morir Isabel en 1603, su sucesor, Jacobo I (James I), se suponía que calmaría las aguas o, cuando menos, volvería a revertir el rumbo elegido por la reina. Sin embargo, al contrario, este eligió continuarlo. En 1605, tomó lugar la infructuosa Conspiración de la Pólvora (the Gunpowder Plot), en la cual un grupo de católicos intentó volar el parlamento inglés (con todos sus representantes adentro, incluido el rey). Guy Fawkes, en particular, por su experiencia en explosivos, era el encargado de iniciar literalmente el estallido. Todos fueron capturados, torturados y ejecutados.

Guy Fawkes fue recuperado posteriormente en el folklore popular y por grupos anarquistas del siglo XIX como figura paradigmática de quien se enfrenta a un régimen opresivo (Fawkes fue apresado en parte, según el relato, por de alguna forma intenta hasta el último momento de llevar adelante su tarea).

V for Vendetta, la novela gráfica de Alan Moore y David LloydEn 1981, Allan Moore y David Lloyd crearon “V for Vendetta”, un cómic que luego DC transformó en novela gráfica. V, el protagonista en cuestión, es un individuo que, tras una máscara de Guy Fawkes busca venganza y justicia dentro de una hipotética Inglaterra totalitaria del futuro (originalmente situada en 1997, en un mundo plagado de cámaras de vigilancia con ciudadanos que han cedido sus libertades a cambio de seguridad – sic -). Moore y Lloyd, utilizando la ciencia ficción y el amplio espectro creativo que les permitía el cómic, hablaban indirectamente del gobierno de Margaret Thatcher y de hacia donde se dirigía.

En 2006, Warner trae “V for Vendetta” en su versión fílmica. Cabe aclarar que Moore pidió ser expresamente removido de los créditos por no estar de acuerdo con la adaptación (lo mismo ocurrió en “From Hell”, film de los hermanos Hughes basado en su novela gráfica sobre los crímenes de Jack, el Destripador, y en “League of Extraordinary Gentlemen”, adaptación poco agraciada del cómic del mismo nombre).

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En una Inglaterra futurista, un gobierno conservador y autoritario es el dueño del poder. Se gobierna a través del miedo, la paranoia y el ofrecer seguridad ante la posibilidad de violencia. El mundo en que se mueven los personajes recuerda un poco a “1984” (libro de George Orwell llevado a la pantalla por Michael Radford y que tuvo a John Hurt como protagonista, quien acá interpreta al líder y malvado de turno, el Primer Ministro ultraderechista Adam Sutler), novela de la cual hay más de una referencia en el film, así como conexiones con elementos de la historia del siglo XX (de campos de concentración a recientes atentados terroristas). Es un mundo, esencialmente, regido por el miedo y el adormecimiento de los sentidos, proceso producto de la opresión pero también de su aceptación voluntaria.

V de Venganza - James McTeigueV es la venganza, la idea de justicia a través de un hombre. Jamás se quita la máscara, privándolo de un rostro humano, mostrándolo como puro símbolo. Los hechos simbólicos, el poder de los símbolos (desde edificios hasta las tipografías y colores elegidos, que remiten al anarquismo en un lado, al fascismo en otro), son una referencia constante tanto en el guión como en el contenido visual. V es una mezcla del Zorro, de la Máscara (no la de Jim Carrey, precisamente), mezclado y batido con una suerte de anarcoterrorista.

Evey Hammond es una chica con un trasfondo de familia militante asesinada, reeducada y reinsertada en la sociedad, que repentinamente se ve envuelta con V. Un por momentos brutal camino hacia el despertar de la conciencia la transforman en un peculiar discípulo de lo que V tiene para decir.

En el medio, se sucede la investigación y la persecución de ambos.

La versión fílmica de “V de Venganza” busca combinar el entretenimiento de un film de acción y aventuras con elementos conceptuales y referenciales más complejos que puedan dotar al film de diferentes capas para diferentes espectadores.

Una dirección de arte cuidada, buenos y malos, algunas secuencias de acción con el sello Wachowsky, crean un film que responde a la categoría de entretenimiento. Con esto, el film busca captar al público de acción y aventuras que pueda sentir dudas frente a una historia de una densidad mayor de la normal.

La necesidad de mantener cierto ritmo lleva a esquematizar un poco la trama y algunos personajes, que pierden riqueza en pos de lograr la síntesis complejidad-entretenimiento.

V de Venganza - James McTeigue“V…” posee una densidad y oscuridad que recuerdan, en un tono más pesimista con respecto a la realidad, el espíritu de la primera “The Matrix”. El mundo construido en el film prácticamente carece de interiores, y en todos los casos los colores que predominan son apagados, con una fuerte presencia de las tonalidades de gris. La iluminación trabaja en cada escena buscando generar un clima para cada ambiente, complementando de esta manera el aporte de la dirección de arte. Por momentos los contrastes lumínicos suben; el bien y el mal.

Los diálogos son por momentos ingeniosos, por momentos recargados en explicaciones del mundo en que viven los personajes. Quizás se pueda argumentar que frente a la potencia de las imágenes, este recurso es innecesario, como una necesidad más bien hollywoodense de no dejar dudas en algunos puntos (como guiando al espectador para evitar a toda costa “que se pierda”). Entre los soliloquios, se destacan los de V (Hugo Weaving, Smith en la saga “Matrix” y Elrond en “El Señor de los Anillos”) y los de Dietrich (Stephen Fry, quien, entre otros, hiciera de Oscar Wilde en la película del mismo nombre – “Wilde”), ricos por su mayor vuelo literario y por la capacidad de matices de los actores que los interpretan.

V es el resultado condensado de la violencia del gobierno autoritario. Su deseo de venganza, que encuentra a su vez su alterego en su admiración por Edmond Dantes (el nombre del personaje de “El Conde de Montecristo”, de Alejandro Dumas – la historia de un ser condenado injustamente a la Isla del Diablo, la mítica prisión francesa y que planea y lleva metódicamente su venganza a cabo en lo que le queda de vida), es lo que lo impulsa a seguir adelante. En este sentido, empujado por este deseo de revancha, V es capaz de ser igual de cruel que aquellos a quienes persigue. El conflicto de V es que es precisamente a través de esta violencia como el imparte o busca justicia y liberación de los opresores. Cada acción tiene su reacción; un Estado monstruoso ha creado un monstruo, y V es consciente de esta contradicción.

El personaje del detective, Finch (Stephen Rea), cumple el papel de ir develando para el espectador los secretos oscuros del gobierno para el cual trabaja. Investigando a V descubre los horrores ocultos. Evey Hammond (Natalie Portman), por su parte, es el redespertar de la conciencia. Por su juventud, representa el cambio (en contraposición con un mundo adulto que ha crecido en el sometimiento o se ha transformado en algo siniestro, independientemente de si es el Poder o si es V). Su aprendizaje, sin embargo, raya en la crueldad más terrible.

La referencia a Guy Fawkes resulta cuando menos interesante (como nota de color, las numerosas citas de Macbeth que aparecen responden literariamente a la ligazón de la obra, que data de 1606, con los hechos de 1605 – de hecho se dice que la obra relata precisamente esos hechos en tono metafórico). Para la misma época que se trata de llevar a cabo la Conspiración de la Pólvora, la Santa Inquisición ya sembraba el terror. Pero en Inglaterra, los católicos eran un grupo oprimido y salvajemente perseguido. Fawkes concentra en sí mismo al oprimido que se rebela y a lo relativo de los absolutos en la historia; quien hoy es victimario, mañana puede transformarse en víctima. Desde el futuro hipotético, “V…” habla del presente, no sólo en tanto confrontar a los monstruos construidos por el modelo actual de cosas, sino también en tanto el peligro de aceptar la vigilancia y la opresión como solución al miedo. El viraje de los últimos diez años hacia la derecha tanto en Estados Unidos como en Europa (sobre todo en Alemania y en Francia, pese a las recientes manifestaciones), tienen su equivalente en nuestras sociedades cuando reemplazamos trabajo, salud e igualdad con la violencia, la represión y el mayor deseo de vigilancia. En definitiva, la dupla Sutler-V equivale a la ecuación de ceder demasiadas de nuestras libertades para lograr una supuesta seguridad. “La gente no debe temer a su gobierno. El gobierno debe temerle a la gente”.

V, enmascarado, no es el adelantado, sino una idea hecha carne. Su voz es seguida no por tener la luz de la verdad, sino que simplemente actúa como catalizador de deseos reprimidos; es un símbolo. La necesidad del cine norteamericano de marcar elegidos, sin embargo, lo transforma por momentos en “V…” en un iluminado autodesignado que despierta las conciencias del pueblo. La película corre en esos instantes a la idea para mostrar al hombre, desviándose de la complejidad propuesta en los discursos, alivianando la trama. El abuso de diálogos explicativos y esta simplificación le quitan decididamente profundidad a la narración; algunas situaciones (sobre todo ciertas situaciones de transición entre un estado y otro de conciencia en los personajes individuales y en “la masa”) parecen resolverse casi automáticamente, cuando es evidente que la cosa no es tan sencilla. En ese sentido, el film cae en su propia trampa, la del deseo de plantear una serie de conflictos complejos (planteados desde una intertextualidad que necesita de una lectura y una aproximación más detenidas) de captar al gran público (el que llena la sala).

Entonces, desde el punto estrictamente conceptual, o de desarrollo de los planteos propuestos, “V…” es un film algo contradictorio. Por momentos se detiene y deja que el conflicto surja de manera perturbadora (donde provoca y genera en vez de entregar el “alimento” digerido), en otros opta por soluciones esquemáticas. Los pequeños detalles, algunos diálogos, las atmósferas, las texturas hablan de manera más sutil.

Mirado desde el entretenimiento, “V…” es un film particular, como lo fuera “The Matrix”: mantiene el interés, sin abusar de la acción, combinando con elementos de thriller político y otros componentes filosóficos adaptados para encajar en un producto pop de estudio que de todos modos se toma libertades con respecto a otros films similares.

Recursos web:

http://en.wikipedia.org/wiki/V_for_Vendetta - Información bastante detallada del cómic (en inglés)

http://www.britannia.com/history/gunpowder1.html - Información histórica sobre la Conspiración de la Pólvora (en inglés)

http://www.almendron.com/tribuna/?p=1618 - Artículo donde se debate la veracidad de la versión oficial de La Conspiración de la Pólvora y se la relaciona con los eventos del 11-M español

www.imaginacionatrapada.com.ar
7/4/2006

     
     

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