Cine / Superhéroes
/ Saga / Cómic / Marvel - Crítica

“X-Men 3: La decisión final”:
Extraña clausura
por Alex Loust
("X-Men 3: The Last Stand") Dirección:
Brett Ratner. Elenco: Hugh Jackman (Logan/Lobezno),
Halle Berry (Ororo Munroe/Tormenta), Patrick Stewart (Profesor Charles
Xavier), Ian McKellen (Eric Lensherr/Magneto), Famke Janssen (Dra.
Jean Grey/Phoenix)), Anna Paquin (Marie/Pícara), Kelsey Grammer
(Dr. McCoy/Bestia), Rebecca Romijn (Raven Darkholme/Mística),
James Marsden (Scott Summers/Cíclope), Shawn Ashmore (Bobby
Drake/Hombre de Hielo), Aaron Stanford (John Allerdyce/Pyros), Daniel
Cudmore (Piotr Rasputin/Coloso), Vinnie Jones (Cain Marko/Juggernaut),
Ben Foster (Warren Worthington III/Ángel), Ellen Page (Kitty
Pryde/Shadowcat), Dania Ramirez (Callisto), Michael Murphy (Sr.
Warren Worthington), Eric Dane (Jamie Madrox/Hombre Múltiple).
Guión: Zak Penn y Simon Kinberg. Producción:
Avi Arad, Ralph Winter y Lauren Shuler Donner. Producción
ejecutiva: John Palermo, Kevin Feige y Stan Lee. Música:
John Powell. Fotografía: Dante Spinotti.
Montaje: Mark Helfrich, Mark Goldblatt y Julia
Wong. Diseño de producción: Edward
Verreaux. Vestuario: Judianna Makovsky. Web:
http://www.x-menthelaststand.com/#
Particular carrera
la de Bryan Singer. Casi sin experiencia, logró dirigir a
un grupo de veteranos actores para su ópera prima “Los
Sospechosos de Siempre”. Esa capacidad para articular líneas
narrativas incluso cuando el relato podría convertirse en
algo inverosímil en manos equivocadas derivó en que
eventualmente fuera convocado para el primer intento de “X-Men”.
De un camino de "cine independiente" o "cine de autor",
pasó a uno de cine industrial, no obstante dentro del cual
logra dejar su marca, así como Tim Burton pudiera en Batman
o Ang Lee en "Hulk". El éxito del primer film hizo
que ya se reservaran fechas para las consiguientes secuelas.
Ajeno al mundo del cómic, según
sus propias palabras, Singer fue buscando en las dos entregas dar
algo más que simplemente películas de acción
con precisos efectos especiales. Tomó la metáfora
evidente del cómic de la Marvel y trazó simples conflictos
humanos entre las complejas historias de los protagonistas. Singer
optó por concentrarse en esos elementos, acercándose
a sus personajes, dándoles una existencia al margen de su
esquematismo inherente. A través de los textos y, sobre todo,
de pequeños momentos visuales de pausa o mayor profundidad,
les agregó capas.
Preparando la tercer entrega, Singer fue tentado
para dirigir el regreso de “Superman” a la pantalla.
Curiosamente, así como directores como Singer, Raimi o Burton
(“Batman”) lograron elevar el prestigio de los films
de superhéroes, fue precisamente “Superman”,
dirigida por Richard Donner, la considerada como el origen de este
movimiento cinematográfico de Hollywood. Singer aceptó
y dejó acéfalo el que sería el episodio más
ambicioso de la saga “X-Men”. En su lugar, fue elegido
Brett Ratner, director de films variados (de la saga “Rush
Hour”, con Jackie Chan, a “Family Man”, con Nicholas
Cage o “Red Dragon”, la precuela de “El Silencio
de los Inocentes”). Es decir, Brett Ratner es esencialmente
un director por encargo. Actualmente es el productor ejecutivo del
éxito televisivo “Prison Break” (del cual dirigió
su episodio piloto).
En “X-Men 3”, Ratner trabaja el
relato con mayor cantidad de acción de los tres episodios,
al que además se le suma la superposición de tramas
múltiples que deben coincidir en un único y decisivo
conflicto final. Un relato, en otras palabras, apoyado sobre las
cualidades del director saliente y no del entrante. El cambio de
mano es evidente, y el film hace un viraje más hacia la acción,
la espectacularidad y los diálogos trillados y esperables
de cualquier narrativa simple del género. La complejidad
es reemplazada por lo evidente y la metáfora de lo mutante
se vuelve recurso repetido, a excepción de algunos instantes
donde Ratner parece tomar prestado el estilo de Singer y logra momentos
pequeños pero significativos dentro de la historia “X”.
La sensibilidad que Singer había buscado
aportarle a sus personajes, esas capas, desaparecen, dejando cáscaras
vistosas. Ratner se atiene a las reglas del género de acción,
que dicta diálogos, ritmos, tramas y tiempos de los conflictos.
El vértigo pasa a ocupar el lugar central de la narración,
y entonces el final se vuelve predecible. La película se
propone, de esta manera, en lo que los hollywoodenses suelen llamar
un paseo de montaña rusa. El problema con ese paseo es que,
detrás de la adrenalina, no hay contenido.
Las líneas narrativas en las que Singer
se hubiera concentrado o al menos se hubiera detenido probablemente
un poco más son dejadas de lado, cortadas abruptamente sin
mayor desarrollo y retomadas casi arbitrariamente para dar cierre
a la historia de forma tal que no queden dudas.
Ratner cumple su suplencia terminando el film
y dejando un producto que desde lo estrictamente genérico
puede considerarse efectivo. Todas las dosis que utiliza de acción
y aventura son las aconsejadas. La lucha ya no es entre el Bien
y el Mal sino entre el Balance y el Extremo (todo extremo es malo,
¿se entiende?), y todos los conflictos y las batallas tienden
a desarrollar esta sensación de balance: no hay vencedores
en la victoria o la derrota, sino en la igualdad. Lo irónico,
lo complejo, quedan en un muy relegado segundo plano, a favor de
un entretenimiento vertiginoso. En definitiva, un paseo de montaña
rusa.
www.imaginacionatrapada.com.ar
2/6/2006 |