Cine / Comedia
Negra / Acción / Cine de Hong Kong - Crítica

“You Shoot”: De como ser asesino
a sueldo y cineasta y no morir en el intento
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
(“You Shoot, I Shoot”, Hong Kong,
2001) Director: Edmond Pang Ho Cheung Elenco:
Eric Kot Man Fai, Cheung Tat Ming, Audrey Fang, Miao Felin, Asuka
Higuchi, Chan Fai Hung, Chan Wai Man, Jim Chim Sui Man, Shaw Yin
Yin, Henry Fong Ping Guión: Vincent Kok,
Pang Ho Cheung Música: Peter Kam Fotografía:
O Sing Piu Director de Arte: Bill Lui Montaje:
Koi Leung (HKSE) Producción Ejecutiva: Stephen
Chu, David Chan Producción: Vincent Kok
Web: http://www.goldenharvest.com/ushootishoot/english/main_eng.html
Duración: 94 minutos
“You Shoot” fue el debut de Ho-Cheung
Pang en la dirección, y el título original es, en
realidad, más acorde al film: “You shoot, I shoot”,
que refiere al doble juego que llevan a cabo los protagonistas de
la historia (uno mata, el otro film los asesinatos). A primera vista,
dicho así, podría pensarse en algo al estilo de “8mm”,
de Brian de Palma, pero nada más lejos.
El cine de Hong Kong se hizo conocido internacionalmente
principalmente por el género gangsteril. Tramas endebles,
rellenadas con abundante acción y un grado extremo de estilización.
En este caso, Bart es un asesino a sueldo a quien la crisis económica
local deja casi sin trabajo (o con clientes que no están
en condiciones de pagarlo), y con una novia gastadora y consumista.
Tras intentar infructuosamente de reavivar viejos contactos, termina
poco menos que publicando clasificados al estilo “Asesino
a sueldo se ofrece”. Así es como termina recalando
con las esposas de los señores de las clases adineradas,
la primera de las cuales es la despótica y caprichosa Sra.
Ma. La señora en cuestión quiere asesinado a un personaje
que, tras mantener relaciones con ella (no demasiado exitosas, por
lo demás), ha distribuido el video del encuentro. El detalle
es que, como ella no estará presente, quiere que Bart no
sólo mate a la víctima, sino que además filme
el hecho.
La Sra Ma no queda conforme con los resultados
cinematográficos (“no se entiende nada”, “se
mueve mucho la cámara”, “no le veo la cara de
susto”, etc.), pero como todavía falta matar al que
comercializó la película, Bart recibe una segunda
oportunidad. Así es como da con Cheun, un joven egresado
de la escuela de cine que también anda de capa caída
en lo económico y que sólo encuentra trabajo en la
industria pornográfica.
Después de varias vueltas y negociaciones,
resulta que la sociedad es un éxito y ambos se transforman
en los asesinos de moda que todos quieren contratar.
Ho-Cheung Pang, que además escribió
el guión junto a Vincent Kok, dibuja una comedia negra que
es como mezclar a Alex de la Iglesia con Quentin Tarantino (quien
se inspirara precisamente en este cine para sus historias), algo
del humor despiadado de Seth Macfarlane (“Padre de Familia”,
“American Dad”, series que transmite la señal
Fox en Argentina), con quizás también algo de la acidez
de ciertos momentos de Monty Python. Otra forma de verlo es como
una versión gangsteril de “Delicatessen”, de
Jean Pierre Jeunet, con un guión más gracioso y menos
sólido en lo estructural. El film está lleno de situaciones
y chistes sobre el consumismo, la industria del cine de Hong Kong
(“siempre falla el guión y la preproducción,
ese es el problema del cine de Hong Kong”, dice Cheung cuando
Bart se queja sobre la obsesión del cineasta por los detalles
como locación, acciones, etc.), la moda y demás. Así
también está llena de guiños a la estética
del género de gangsters, lo que hace que la película
funcione permanentemente recurriendo a la complicidad del espectador
(es decir, si bien funciona igual, el compartir el conocimiento
de la filmografía da un plus).
No sólo el éxito de Bart y Cheung
les asegura dinero a raudales, sino que, como toda instancia de
fama, también envidia, competencia e imitadores. Ya no es
sólo acabar con los objetivos, sino mejorar el sevicio (por
ejemplo, ofreciendo descuentos por cantidad).
Cuando el foco de atención recae sobre
Bart, se impone el humor negro, como, por ejemplo, una discusión
familiar donde la suegra le reclama al vicario que le debe un asesinato
y, cuando el responde que todavía no ha tenido tiempo, ella
se queja “pero es un rato, nada más, ¿qué
te cuesta?”.
Pero, una vez superado el trauma económico
inicial, el relato se inclina sobre la historia de Cheung, quien
sueña con poder rescatar a su objeto de deseo de las garras
del cine porno y convertirla en una estrella de cine. Este es el
motivador que da pie a la segunda mitad del film, pero que también
produce, por estirar un poco el aspecto romántico (aunque
sin perder el humor), que pierda algo de peso el aspecto de comedia
negra con el que se inicia tan fuerte.
“You Shoot”, como estructura de
relato, es bastante simple, pero es en como está llenado
el espacio de esa estructura lo que cuenta. Si bien el que marca
el inicio y el avance de la primera mitad del film es Bart, es Cheung
el que termina dando sentido a su final (si es que puede considerarse
final en sentido de “clausura”). De todas maneras, la
película funciona como sátira casi de manera episódica,
engarzando situaciones más que uniéndolas por un relato.
Esto se ve sobre todo a través del montaje, fluido en cada
secuencia, con corte brusco a la hora de cambiar de momento. El
guión es efectivo y dinámico para cada situación
(sobre todo cuando logra la sensación de “hay método
en su locura” tan propio de de la Iglesia, aunque el protagonista
diga admirar a Martin Scorsese), no obstante lo cual llega a un
final tan artificial como aquello que tanto critica. En las últimas
escenas, se menciona lo malo que es llegar a un final sin sentido
o que logre clausura por “Deus ex Machina” (“por
intervención divina”, o sea, porque sí). Pero
es como si el propio Ho-Cheung Pang terminara diciendo “bueno,
al final de cuentas, somos made in Hong Kong”, cuando debe
recurrir, por falta de presupuesto y circunstancias de fuerza mayor,
a aquello que tanto desea evitar.
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9/3/2007 |