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Zatoichi - Takeshi Kitano

“Zatoichi”: El juego de la representación

Carla Masmun daysleepercm@yahoo.com.ar

(Japón, 2003) Dirección y Guión: Takeshi Kitano. Diseño de Producción: Norihiro Isoda. Dirección de Fotografía: Katsumi Yanagijima. Música: Keiichi Suzuki. Diseño de Sonido: Senji Horiuchi. Vestuario: Kazuko Kurosawa y Yohji Yamamoto. Coreografía: The Stripes. Elenco: Takeshi Kitano, Tadanobu Asano, Michiyo Okusu, Yui Natsukawa, Yuko Naike, Taka Guadalcanal, Ittoku Kishibe, Saburo Ishikura, Akira Emoto. Duración: 116 minutos.

Dentro de la poética de Takeshi Kitano, el film “Zatoichi” resulta una obra particularmente interesante. En especial, porque detrás de su fachada de film comercial (fue el mayor éxito de público de Kitano en Japón) propone un juego entre el concepto de Representación y el cine.

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--- Visita a Japón - por Carla Masmun

“Zatoichi” es una obra coproducida por Shochiku, uno de los estudios más importantes de Japón, y varias compañías independientes, entre las cuales se encuentra Office Kitano. Como obra que sigue las reglas de un género, es posible reconocer en la historia y en la organización del relato cinematográfico constantes que remiten a la matriz genérica del drama de época o jidai-geki. Este género se caracteriza temáticamente por la aparición de intrigas políticas y conflictos románticos, así como por las breves escenas de lucha. Son historias construidas en base a los personajes, donde las peleas de espadas quedan en un segundo plano. El jidai-geki apareció hacia la década de 1910 como género heredero de la tradición del teatro Kabuki, adoptando historias y personajes de obras teatrales, y continúa siendo en la actualidad un género popular en Japón. En las décadas de 1950 y 1960 el género sufrió cambios en la concepción de las historias, con héroes que profesaban una moral ambigua acorde con la situación del país en la posguerra.

Zatoichi - Takeshi KitanoEl jidai - geki tiene como contrapartida el “chambara”, una forma menos popular en la actualidad, donde priman las peleas de espadas por sobre las historias de los personajes. Originalmente personaje secundario en una novela, Zatoichi se convierte en el protagonista de una serie de 26 films de este subgénero realizados entre 1960 y 1989.

Tal como sucede en el caso de esta nueva versión de “Zatoichi”, los films del drama de época suelen ubicarse en el Período Edo, entre 1603 y 1868, durante el Shogunato Tokugawa. Esto se explica porque el clan Tokugawa llega al poder por medio de las armas, fijando un nuevo estatuto social para el guerrero o samurai. El conflicto central se articula alrededor de la oposición entre giri (el deber, la obligación hacia su señor) y ninjo (la humanidad, la conciencia del guerrero). En el film, este conflicto aparece entre Hattori, que cumple con lo que ordena su señor, y Zatoichi, que elige hacer justicia en favor de aquellos que no pueden defenderse. Mientras el primero es un ronin (un samurai en desgracia por no tener un señor a quien defender), y se rige bajo las normas del Bushido, Zatoichi es un yakuza y como tal se apega al ninkyodo. El primero basa el honor del guerrero en la lealtad hacia su señor, en cambio el ninkyodo reemplaza la lealtad ciega por la combinación entre el deber (giri) y la humanidad (ninjo).

Como postula el jidai – geki, “Zatoichi” combina la figura del guerrero solitario (en el protagonista y en Hattori, el antagonista) con el tema de la venganza, encarnado por los dos hermanos que escaparon a la matanza de su familia.

También es posible identificar constantes desde un nivel formal como son el uso de efectos de sonido hiperreales y de efectos especiales ópticos (la sangre), el juego con el color y la alteración de la velocidad al introducir la cámara lenta. El caso de los movimientos de cámara (panorámicas, travellings, zoom, grúas) es particular dentro de la poética de Kitano, ya que los había abandonado casi por completo desde “Escenas frente al mar” (1992), ubicando la cámara en una posición media y estática. Esto puede explicarse por la necesidad que imponen los códigos del género vinculada a la búsqueda de la espectacularidad. Mantiene en cambio, otros rasgos característicos de su obra, como la utilización de la profundidad de campo para ampliar el plano y la alternancia entre el humor y el clima lacónico.

La presentación de los personajes principales se realiza en dos partes. Zatoichi se presenta durante los títulos iniciales, cuando es atacado en un camino por un grupo de yakuzas. En las escenas siguientes se presentan los restantes personajes: el ronin, su mujer y las dos geishas son reconocidos por el espectador por sus vestimentas y por las armas del guerrero. La aparición en cámara del ronin y de las dos geishas es seguida por flashbacks realizados por corte directo, figura habitual en el manejo de la alteración temporal dentro de la poética del director. Si bien existen casos en el género de este tipo de alteración temporal, lo que resulta interesante es la inclusión de una figura que Kitano ha impuesto como marca propia de su estilo. El ejemplo más acabado del manejo del flashback en su poética es el que tiene Okinu durante el baile de su hermano disfrazado de geisha. El mismo baile es realizado en el presente y en el pasado, recordando a partir de allí el sacrificio de Osei por su hermana.

A pesar de ajustarse al género en varios aspectos, el director plantea dos transgresiones fundamentales. La primera es la concreción de la lucha entre los dos guerreros. Para el jidai – geki es el momento de mayor tensión en la narración, con un combate sangriento en el que cualquiera puede morir. La escena del enfrentamiento en la playa entre Hattori y Zatoichi solo dura pocos segundos.

Zatoichi - Takeshi KitanoLa segunda trasgresión se relaciona con la inclusión de elementos de otro género, el musical. En varias escenas aparecen números musicales compuestos por el baile de los campesinos trabajando, que funcionan como intervalos madurativos de la acción y contaminan el drama de época. El número final, incluido en la diégesis por la realización de un festival, rompe el verosímil construido hasta ese momento cuando cuatro de los personajes principales se mezclan en el escenario con los bailarines mientras miran a cámara, en una escena que anuncia el final de la película. El musical no es un género con tradición en el cine japonés, y de hecho, Kitano mezcla un estilo cercano al Kabuki (donde danzan cuatro bailarines con máscaras) con otro estilo cercano al tap.

Esta destrucción del efecto de realidad que proponía el jidai – geki por la aparición de otro modelo narrativo (el musical) hace evidente el carácter de Representación del film.


El segundo elemento que pone en evidencia el estatuto de Representación de la película, es la tematización de la mirada y la construcción del punto de vista. En relación con esto, resulta interesante revisar los conceptos de escena y punto de vista desde la perspectiva de Guillermo Maci. El autor postula en “El ojo y la escena” que la escena aparece al realizar un corte, una puntuación. La posibilidad de puntuar supone que existe un Otro que ocupa el lugar de la enunciación. En “Zatoichi”, la mirada instaura el corte, la puntuación. Esa mirada divide a los personajes en espectadores y actores, alternando los roles durante el film. Las acciones de los personajes son siempre escena para otro personaje que se sitúa fuera de esa acción, que se excluye a partir de la mirada.

A lo largo de toda su obra, Kitano apela a la construcción de escenas dentro de escenas, a veces elaboradas como las que divierten al niño en “El verano de Kikujiro” (1999), otras más simples como los jóvenes surfistas en “Escenas frente al mar” (1992). La diferencia radica en que en “Zatoichi” todo deviene escena. Un incendio, las geishas cantando y danzando, las luchas de los guerreros, los cuerpos sin vida de la familia masacrada, el cómico del salón, entre otras, se convierten en escenas en tanto son vistas por otro personaje situado fuera de esa acción, convertido en espectador. Zatoichi es la excepción: presencia los hechos pero no los ve. Su corte se apoyará en otros sentidos, permitiéndole alcanzar mayor sutileza y evitando además quedar atrapado por las apariencias. Es por ello el más lúcido en un grupo de personajes construidos desde la lógica de la máscara. Las geishas son hermanos (un hombre y una mujer), el jefe yakuza se esconde bajo un disfraz, un joven simula ser samurai, Zatoichi se hace pasar por un masajista ciego.

Es este juego de apariencias y miradas lo que señala al film como Representación. No en vano el actor que interpreta a Zatoichi es el propio Takeshi Kitano, director del film, que nos dice en el final de la película “con mis ojos abiertos no puedo ver nada”.


Así, con “Zatoichi”, Takeshi Kitano señala al relato cinematográfico como Representación al apelar a un modelo narrativo (el género jidai – geki) para luego destruirlo con la inclusión de elementos de otro modelo (el musical), y al otorgar a la mirada el lugar central en la organización de la escena, poniendo en evidencia que todas las acciones ocurren ante un espectador que les da sentido.


Recursos Web:

http://www.midnighteye.com - Portal que se centra en el cine japonés, con una buena cantidad de entrevistas

http://www.sensesofcinema.com/contents/directors/03/kitano.html

www.imaginacionatrapada.com.ar
2/6/2006

     
     

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