“Pasionaria”: El último llamado

"Pasionaria" - Lucía MollerUna canción con otra letra, que no dice lo mismo aunque quisiera, porque frutilla, crema del cielo y limón, para esta mujer abandonada por un amor, son sólo gustos de helado, aunque él se empeñe en conquistarla y recuperarla, como ella al tercero. Entonces, “Pasionaria” es un triángulo de amores truncos, que por las decisiones de la puesta en escena, logra reirse de la patética situación de esperar lo que no hay que esperar: un último llamado.

Con “Pasionaria” se transita la misma desesperación que Anna Magnani encarna en “La voz humana” –una obra escrita por Jean Cocteau que se incorpora al filmL’amore”, de Roberto Rossellini (1947)-; a diferencia del film, aquí se incorpora como signo del desamparo el maquillaje y los recuerdos absurdos que se exacerban en la escenografía elegida. Por eso, no sólo es el teléfono el que cobra importancia en esta obra, sino que cada objeto ayuda a ahondar el efecto de abandono que padece la protagonista. Este exceso de objetos se traspasa a las emociones de ella y a las acciones de él. Porque él, el chico del delivery, intentará,  una y otra vez, tener la capacidad de salir del sitio en el que se esconde, para intentar meterse en la cabeza de ella.

Entonces, como digo: él intenta-meterse-en-la-cabeza-de-ella; pero ella está rota, y la muñeca de madera rosa ( otro recuerdo incorporado en la escenografía) a la que le intenta extraer, justamente, la cabeza, también lo estuvo. En ese preciso instante se hace invitable repasar La mujer rota” de Sebastián Faena (2005) inspirada en la novela de Simone de Beauvoir, porque es imposible no recordar cada argumento que haya retomado al texto dramático en el que se hubiese podido inspirar la obra.

Con estos homenajes de por medio, pareciera que la obra quiere inducirnos al llanto más desgarrador. Sin embargo, la angustia se disipa frente a los estruendosos y repetitivos gritos de ella, que, deseando que la llamen, amenaza con morir. Por eso, el homenaje pasa a ser paródico, pero no sólo de las obras, sino paródico de cualquier relación afectiva. Entonces, en la platea, predominan las risas, más allá de si se conoce el film de tal o de cuál. ¿Porque, quién no ha tenido la necesidad de que un llamado final, no llegue a ser eso: un final?

Dramaturgia y Dirección: Lucía Möller Intérpretes: Flor Dyszel, Aníbal Gulluni Iluminación: Pedro Zambrelli Sonido: Nicolás Méndez Diseño: Clara Zuccarino Fotografía: Clara Zuccarino Asistencia de dirección: Mónica Paixao Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin Supervisión: Daniel Veronese Dirección de arte: Sol de San Bruno . Este espectáculo formó parte del evento: Buenos Aires, Sala Abierta. Info sobre funciones de “Pasionaria”

Para contactar a Jimena Trombetta, clickear aquí

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