“Noches de verano”: Qué calor en la ciudad

"Noches de verano" - Christian Scotton y Pedro AntonyNos recibe en la sala música en vivo, de voz femenina. La banda Equis y su cantante se irán convirtiendo en transmisión de radio y locutora, respectivamente, que acompañarán un peculiar fenómeno meteorológico: resulta ser que en Buenos Aires va a ser de noche por más de la noche, promete luna y estrellas por tiempo indefinido. Justo noche de verano. Pensemos en Shakespeare : el calor de la noche es escenario/tiempo concebido para soñar con amores enredados. Los transeúntes de la escena muestran su desconcierto frente al suceso, único, y probablemente irrepetible en sus historias. Es que la noche siempre es larga cuando hablamos de amores desafortunados y confundidos (a Sabina le llevó aprender a olvidar 19 días, pero 500 noches, si se me permite la cita)

Lo que más les interesa al dramaturgo, Cristian Scotton, y al director de la puesta, Pedro Antony, es contar una historia perfectamente reconocible para el espectador (idas y vueltas y dimes y diretes mediante). A tal efecto trabajaron juntos en el proceso de ensayo, escritura y reescritura. Esto los posiciona claramente frente a una generación de escenas y poéticas jóvenes, que suelen reconocerse hijos o discípulos de tal o cual maestro, tomando el camino de la experimentación (lo que sea que esto signifique). Ambos se reconocen como seguidores, al menos en algún momento, de Spregelburd o Daulte, y si bien también se sitúan en el camino de la investigación, descansan en saber que existe algún norte al que llegar. Sus experiencias como espectadores fueron marcando su camino como hacedores: ¨La mera provocación al espectador ya fue, se agotó. Nosotros no queremos provocar al público, sino hacerlo sentir cómodo. Por eso nos valemos de cierto efectismo y preciosismo al que el espectador se entrega. También elegimos una manera de narrar a favor del espectador, contando una historia de rápida identificación. El código es más convencional, pero no nos preocupa. No queremos inventar la pólvora. Pensamos al arte como deseo, ser genuino con lo que uno tiene ganas. Después se piensa qué se está diciendo¨
Scotton y Antony tuvieron claro desde el comienzo, punto de partida y forma de tránsito: abordar temas como el amor, el sexo y la (in)comunicación en tiempos de ¨la tecnología mediante¨, que vuelve híbrida a la tríada. Y realmente mediante: las relaciones interpersonales a través de computadoras, teléfonos y celulares, que desdibujan y recrean al sujeto detrás, a gusto y antojo del consumidor, generando el acceso a un otro desde la ambigüedad.

La complejidad, por momentos desorientadora, de la puesta, está dada por la sobrecarga de objetos y la superpoblación de actores en escena.¨No podríamos haber contado lo mismo con menos actores. Sí alguna otra cosa, buena seguramente, pero no lo mismo¨aclara Cristian.

¨Yo te amo. Yo ya te elegí. Fijate qué querés hacer vos¨

En escena vemos Hollywood. Vemos “Mujer Bonita”, “Notting Hill” y alguna de amor de los años sesenta. También vemos “Sex and the City”, “Lipstick Jungle”. Algo de bodevil. Además, el sello de una generación (ya no la x) que vive y siente codificada por la felicidad cibernética y publicitaria.

¨Las mujeres no perdonan. Tienen ese problema¨

¨La obra es un homenaje a la comedia romántica ¨ dice el dramaturgo. Entonces, uno se explica el registro de actuación:  el código televisivo viene bien para narrar la chatura de la vida cotidiana. La idea original ha sido cruzar códigos teatrales y cinematográficos. Vuelvo a pedir permiso para decir que, como espectadora, no estoy segura de que se logre efectivamente. De todos modos, el trabajo desde la platea se hace ameno, y hasta divertido, perdiéndose una en el laberinto narrativo, y eligiendo qué ver en esa simultaneidad de cosas que pasan.

¨Te espero en el Jardín Botánico, muy cerquita de las flores que te copiaron el perfume¨

Volvamos al escenario. Mucha cosa. Mucho objeto. Mucha escenografía. Pensada, dice Antony, en función de la dinámica actoral, de las entradas y salidas de tantos personajes. Una serie de andamios trabajados en distintos niveles. Backlights reponiendo espacios. De todos modos, mucha.

Luna ochentona. Luna de espejos que refleja a los amantes y a los amores. Luna que gira y termina convirtiendo todo en una fiesta.

Como un paseo nocturno en bicicleta.

Con final feliz, por supuesto.

Como en Hollywood.

Autoría: Cristian Scotton Dirección: Pedro Antony Intérpretes: María Elena Acuña, Natacha Codromaz, Luciano Correa, Estefania Daicz, Natalia de los Santos, Guillermo Flores, Santiago Fraccarolli, Martin Lavini, Verónica McLoughlin, Pedro Pena,Josefina Recio, Diego Rinaldi, Laila Straimel, Sofia Wilhelmi, Juan Martín Zubiri Músicos: Germán Coro, Gustavo Fraiman, Ezequiel Iandritsky, Janice Iandritsky Vestuario: Ezequiel Galeano, Cecilia Richat Escenografía: Daniel Búmbalo, Federico Fernandez Coria Diseño de luces: Juan Garcia Dorato Diseño sonoro: Ernesto Fara Diseño: Santiago Fraccarolli Fotografía: Verónica Palermo Asistencia de escenario: Mauro Pelandino Asistencia de dirección: Lala Galdón Prensa: Debora Lachter Producción: Diego Rinaldi Webhttp://www.nochesdeveranoteatro.blogspot.com. Info sobre funciones de “Noches de verano”

Para contactar a Nadia Isasa, clickear aquí

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