1er Encuentro de la Red de Teatros Españoles de América: Fabricantes de tiempos mejores. Primera Parte

Segunda mitad del siglo XIX. En medio de una situación política todavía inestable, la economía de lo que terminará de conformarse en las décadas que quedan como la República Argentina comienza su expansión. Buenos Aires y New York se convierten en los puertos más buscados por los migrantes. En el primer caso, si bien llegan también irlandeses, franceses, polacos, rusos, serbios demás, los inmigrantes son, principalmente, españoles e italianos. Están los que se quedan en Buenos Aires y aquellos que se van distribuyendo por el territorio. Se multiplican las nuevas ciudades fundadas oficialmente. Poco tiempo después de las fundaciones, aparecen las asociaciones de socorro mutuo; la necesidad nuclea. A su vez, al poco de crearse estas sociedades, se suele construir un teatro…

Antes que el club social y deportivo, existe el teatro. En el caso de los teatros españoles, al menos los distribuidos por la provincia de Buenos Aires, son pensados para poner zarzuelas. Espacios que suelen ser ocupados por más de 500 espectadores, cuando no se los utiliza también para situaciones que exceden lo escénico (las butacas se remueven, el piso se levanta; abundan las fiestas y ocasiones sociales). Al principio son de madera, por lo cual no es extraño que más de uno de ellos sufra un incendio. Fotos de fines del 1800 y de las primeras décadas del 1900 muestran rostros sonrientes, mucha gente. No sé cuántos de aquellos que aparecen en las imágenes sabían dónde venían cuando subieron al barco, o cuántos ya han nacido acá. Los inmigrantes, los recién llegados que, en muchos casos, vienen con una mano atrás y otra delante, pero construyen edificios para durar.

El tiempo los convirtió también en cines. En alguno, como el de Azul, todavía se conservan los primeros proyectores.

Construídos para reunir a la comunidad no es, se me ocurre, extraño que su destino haya estado atado al de los lazos sociales. Cuando estos se quebraron, ellos también. De alrededor de 40 teatros españoles que se dice hay en la provincia de Buenos Aires, sólo unos pocos se habrían salvado realmente o estarían caminando hacia la resurrección…

La cuestión empieza un jueves de fines de mayo en Azul, sede del 1er Encuentro de la Red de Teatros Españoles de América. Cuando llego, acaba de terminar el festival Otoño Azul, que tiene lugar en el Teatro Español y en el San Martín, que está a una cuadra del primero.

Esa primera noche, me encuentro charlando durante la cena con Carlos Filipetti, presidente de la Asociación Española de Socorro Mutuo de la ciudad anfitriona. También están el vicepresidente Oscar Berrios Perez, el director del teatro Marcos Zuccato y el protesorero (y Viceconsul Honorario de España) Vicente Peris Corts. Esta charla me anticipa lo que será el espíritu de los días siguientes; con Filipetti, Berrios Perez y Peris Corts será sólo la primera de varias. La comida se enfría o se come a las apuradas, porque la charla va rápido, se expande y un tema lleva a otro. La historia comienza hace treinta años, en medio de la dictadura, a la cual no le interesaba, precisamente, que estos espacios permanecieran en pie. Comienza con abonos vendidos para la reinauguración del teatro para poder comenzar a trabajar (el teatro tendrá sus puertas abiertas de nuevo recién en 1992), y continúa con largas horas y años de esfuerzos múltiples, como cuando se firmaron avales personales y documentos bancarios para financiar la compra de autos y el funcionamiento de una rifa en el ’92 (la rifa, por suerte, salió bien…), . Pasó el café y repasamos los festejos del Bicentenario en capital – que habían terminado hacia sólo unos días -, por la herencia de los ´90s, por la necesidad de recuperar lo que sea memoria, simultáneamente aprendiendo a construir hacia delante.

Teatro Español de Azul ahora - Gentileza Teatro Español de Azul

La idea de la Red de Teatros Españoles de América aparece hace unos años, cuando Azul es nombrada Ciudad Cervantina (la otra en Latinoamérica es Guanajuato, en México). Mario Vedoya, actor oriundo de Berizo y que desde hace años vive en España, se entera y se acerca. Se entera también de estos otros teatros españoles dispersos. En España hay una red de teatros que es efectiva y funciona (de hecho, dos de los invitados españoles son el presidente de la red, Gerardo Ayo Meabe, y uno de los directivos, Francisco Flor Hernandez); se le ocurre que se puede hacer algo similar acá. Al principio costó, no porque no gustara la idea, sino porque la gente se ha acostumbrado a ir con pie de plomo cuando aparecen estas cosas. Sin embargo, evidentemente funcionó, porque estamos acá sentados.

Subo a la habitación. Me traje la netbook de mi hermano, así que, mientras dejo una película de fondo en la tele, chequeo a ver si hay alguna conexión wi fi generosa; encuentro la de una estación de servicio y me quedo escribiendo anotaciones hasta la madrugada (logística prestada y obsesión de la casa). Puede que el entusiasmo de una buena charla me traicione, pero creo haberme topado con algo especial…

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