“Cariño”: ¿Osará el viento desnudarte?

Tres: él (x 2) y ella. La luz pega sobre el cuerpo y el césped artificial  raspa en la piel que la tela no recubre. La naturaleza se ha escondido y sólo  queda jugar a descubrirla.

Un estallido sin nombre. Pura pulsión de un encuentro que se repite una y otra vez en distintos cuadros dispuestos por una sucesión no precisamente necesaria, aunque si posible. Una elección entre muchas otras que nos pone en contacto con este sentir que explota sobre el escenario, justo frente a nuestros ojos. ¿Cuál es la diferencia entre querer a alguien y tenerle cariño? Si te quiero, te tengo cariño, incluso mucho. Pero si te tengo cariño, no necesariamente te quiero. ¿O sí?

Aquí existe algo más primario que una denominación llena de simbolismos y conflictos. Una pulsión que mueve a los cuerpos y los amontona, que los vuelve salvajes, unos animales por cuyos cuerpos exuda una pasión que no tiene nombre. Un capricho constante, un arrebato, una emoción desnuda.

Los intérpretes se despliegan sobre un escenario verde, una naturaleza actuada, ficcionalizada. Ellos cantan, bailan y nos cuentan historias.  Uno de ellos juega  a decirnos en varios idiomas lo que es amar. No sólo lo dice, también lo canta. “Te amo” se repite numerosas veces durante la obra. Repetición tras repetición las palabras cobran otro color, otra sustancia. Entonces, decirlo muchas veces, ¿lo vuelve insustancial, vago, liviano, e injusto? ¿O, por el contrario,  lo vuelve más presente, más inolvidable?

Numerosos elementos conviven sobre esta escena para exponer ese sentimiento de mil maneras posibles. Una palabra que lo marca, un movimiento que lo deja libre para disiparse entre lo presentes y una música que ataca por partida doble, entre palabras y melodías el amor toma nuevamente la delantera sin necesariamente hacerse evidente mediante el discurso.

Entendemos, no entendemos. Los seguimos, nos perdemos. Nos reímos. Este cariño parece no tener límite ni nombre. Nos corremos de un lugar de entendimiento de lo discursivo para exponernos a un sentir, o mejor dicho, a un comprender sintiendo.

Idea y Dirección: Mayra Bonard Intérpretes: Victoria Carambat, Federico Fernández Wagner, Ignacio Monna Vestuario: Cecilia Alassia Escenografía: Luciano Stechina Diseño de luces: Gonzalo Córdova Música: Diego Frenkel Fotografía: Robert Bonomo Asistencia de dirección: Wendy Rosker Colaboración artística: Ezequiel Matzkin Dirección vocal: Diego Frenkel. Info sobre funciones de “Cariño”

Para contactar a Agostina Dolcemáscolo, clickear aquí

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