“Pléyades”: Buscando partir del sueño

Las Pléyades son siete hermanas (aunque acá sean cinco) míticas. Como todo mito griego, se acuestan con los dioses, son perseguidas por otros y, eventualmente, transformadas por el caprichoso Zeus en algo más: estrellas que navegan el cielo eternamente.

Pero hay que olvidar un poco el mito, o tomar algunas cosas y otras dejarlas ir. Acá hay cinco mujeres que llegan a un barco, afín de partir hacia destino desconocido. Vestidas de rojo se encuentran a la entrada (en uno de los ambientes de Silencio de Negras), se saludan, algunas buscan seducirnos (embriagándose cuando brindan y con ganas de hombre). El viaje comienza.

Las viajeras se nos presentan (a cada grupo de seguidores por separado en diferentes ambientes de Silencio de Negras, ahora un barco en ultramar, y nunca es develado que fue revelado en secreto; cada uno recibirá, en potencia, una obra distinta, en función de aquella información que le fue confiada), para luego volver a reunirse cuando el barco naufraga.

Todas huyen de un pasado del que reniegan o que las expulsa, y enfilan hacia un hombre que les es promesa de felicidad. Al naufragar, sobreviven, por alguna razón, sólo para ser esclavizadas por una Capitana que lidera otra embarcación que surca los mares y los cielos por los siglos de los siglos. Ahora navegan un texto poético lleno de sirenas, hombres inalcanzables, sangre y sexos que deben ocultarse (sin sexo no hay deseo, sin deseo no hay sufrimiento; permanecer niños, ajenos a todo eso, a las complicaciones de los adultos, supendidos en el tiempo).

Cuerpos desnudos, cuerpos vestidos; piel. Las escenas como cuadros, luces que se filtran y se adivinan, fotografías de sueños, camino hacia vaya uno a saber qué. Un viaje interminable de siglos y siglos donde el pasado es un ancla y lo único ligado al futuro (un futuro ya incierto desde el momento en que el tiempo se suspendió y ellas subieron a esta embarcación que va a ninguna parte), sigue siendo una carta que es promesa de vaya uno saber qué.

Y todas las mujeres son una misma mujer, y cada una de ellas es muchas mujeres. Alguna de ellas, en algún momento, debería ser capaz de dejar de mirar atrás y poder abandonar el barco.

Puesta de imágenes y texturas, de texto barroco, de ritmos y musicalidad, para entrarle desde lo sensorial y dejar a la razón descansar un rato…

Dirección: Magdalena Yomha Actuan: Beatriz Balvé, Alejandra De Lorenzi, Malena Rago, Tatiana Sandoval, Mariela Verdinelli, María Zubiri Vestuario: Mercedes Arturo Escenografía: Laura Echegoyen, Leyla Ertini Iluminación: Adrian Grimozzi, Eduardo Pérez Winter Música original: Martín Longoni Operación de luces: Brenda Bianco Diseño gráfico: Nicolas Quiroga Asistencia artística: Camilo Bartolini Asistencia de dirección: Delia Folgueira, Lucas Newton. Info sobre funciones de “Pléyades”

Para contactar a Diego Braude, clickear aquí

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