“Bacantes”: La herencia

A veces, hay más preguntas que respuestas. No está mal, al contrario.

Revirtiendo lo que hubiera ocurrido hace más de dos mil años, en lugar de tener una puesta de todos actores hombres interpretando todos los personajes, tenemos un elenco enteramente conformado por mujeres (acá vestidas, salvo Dioniso, más similares a un cuerpo parapolicial que a civiles, con el cabello atado y tirante). Además de la discusión sobre el poder que uno puede encontrar en “Bacantes”, de Eurípides, está un elemento no siempre explorado, que es el lugar de lo femenino; herederos de la cultura antigua, donde la presencia femenina era fuerte, los griegos clásicos la relegaron a un segundo plano, asociándola a aquello que debía ser evitado: la emocionalidad, la irracionalidad, la pura sensualidad. La lucha por el poder, entonces, no está sólo en lo político, sino también en el discurso sobre los cuerpos y los géneros…

El dios Dioniso llega a Tebas, ciudad en la que fue negado. Busca ser reconocido pero, por sobre todas las cosas, busca venganza de aquellos que los rechazaron. Uno podría decir que es un poco como lo que ocurre en el Éxodo del Antiguo Testamento, donde en el conflicto entre el Faraón y Moisés, cada demostración de poder de Jehová (o Yahvé) es seguida no de una reconsideración del primero, sino de un endurecimiento en su postura; es como si la disputa necesitara devenir en un acto violento, cuestión de poder finalizar con un castigo ejemplificador.

En la puesta aquí presente, una Mujer Crítica – un aparte agregado a la tragedia, una mirada extra de quien cada tanto se desprende del Coro y observa la acción y lo que se dice -  se pregunta acerca del rol de la mujer y de las características que se le asignan en la dramaturgia de Eurípides. ¿Es acaso la necedad y el orgullo de Penteo la que lo lleva a su destino de muerte? ¿Es acaso un ejemplo del poder terrible y sanguinario de la irracionalidad? En cualquier caso, la razón está encarnada en los hombres y la locura en las mujeres; lo masculino es lo lógico, lo femenino el desafore.

Sobre la superficie de la escena, las actrices que interpretan a los personajes. En cada texto, quien habla es sostenida por las demás; títeres, objetos del discurso. Sólo aquellas que se encuentran bajo la influencia de Dioniso se mueven libres (aunque el propio dios, en su presentación, operaba en el inicio cual marioneta, atado a todos los brazos que lo manipulaban; ¿son los hombres los que construyen el discurso del dios?). Cuando se observan reflejadas en el espejo del fondo, apenas pueden ver una imagen deformante.

La dualidad mostraría a un dios con capacidad para ser terrible, de ahí la necesidad de la razón que ponga los pies sobre la tierra. Por otro lado, el exceso de razón y lógica que impidan la liberación de lo dionisíaco sería igualmente no deseable… La tragedia como portadora / creadora de discurso (de ahí también los actores-personajes-marionetas), el cual, además, otorga roles y lugares y que nos atraviesa aun hoy, siendo sus herederos culturales… Por eso, en lugar de cerrar, de clausurar el relato, la apertura, la puesta en pregunta…

Autoría: Eurípides Dirección general: Diego Starosta Dramaturgia: Magdalena De Santo, Diego Starosta Adaptación: Magdalena De Santo, Diego Starosta Actuan: Renata Aiello, Gabriela Allue, Romina Paula Olea, Regina Rial Banti, Eleonora Schajnovich, Agustina Suarez Vestuario: Kitty Di Bártolo, María Emilia Tambutti Iluminación: Victor Daniel Carreira, Diego Starosta Maquillaje: Rosalía Müller Realización de escenografia: Emilio Muños Diseño gráfico: Mauro Oliver Asistencia de dirección: Magdalena De Santo Prensa: María José Oliver. Info sobre funciones de “Bacantes”

Para contactar a Diego Braude, clickear aquí

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