“Proyecto Vestuarios”: Triunfadores y fracasados… o algo así…

Sol Lebenfisz, en Crítica Teatral, menciona “El Matadero”, de Esteban Echeverría, en referencia a su análisis de “Proyecto Vestuario: Hombres”. Lo que ella estaría dejando afuera, a mi entender, es la contextualización bajo la cual se escribe el cuento. La imagen de Echeverría es la de un rosismo monstruoso, que encuentra su mejor ejemplo en las características que describe del matadero en cuestión, en contraposición con una identidad atildada y honrosa de sus opositores (como aparece en el cuento el caso del elegante unitario que revienta, literalmente, antes que ver su honor mancillado). La mirada detrás de la cámara que ofrece la grotesca fotografía del matadero es la de quien se pretende superior y que, tanto en el pasado como en el presente, buscó si no la destrucción, al menos la domesticación del objeto observado…

Quien esto escribe asistió en doblete tanto al vestuario de los hombres como al de las mujeres.

Es la final de un torneo de lacrosse amateur en Hungría. Aunque amateur, para muchos es el momento de gloria, con el agregado de ser de visitantes en un país ajeno. En ambos equipos, el masculino y el femenino, abundan las competencias, los celos y las envidias, así como las ganas de sentir que han ganado algo. En ambas situaciones, existe la figura de un acompañante local. En ambos está la fuerte sensación de ser inferiores, situación misma de la cual sacan fuerzas para ponerse en el lugar de “nosotros contra el mundo”.

Casi como un ejercicio de laboratorio, cada obra se mete en un vestuario para indagar cuáles son las conflictivas de cada sexo en una situación del mismo tipo. Si bien la resolución dramatúrgica específica difiere más allá de los lugares comunes del “clima vestuario”, la hipótesis puesta a prueba encuentra una casi idéntica conclusión… y no sería exactamente optimista…

Los argentinos se matan entre ellos y salen a matar con tal de ganar una copa amateur (este dato no es menor; los protagonistas no juegan exactamente en las grandes ligas…) de un deporte que prácticamente no interesa a nadie (con lo cual, por extensión, a prácticamente nadie le habrá de interesar más que a ellos mismos si ganan o pierden). Sueñan con el triunfo y con salir en televisión, con sus quince minutos de fama, con poder decir que hicieron algo de sus en general patéticas vidas. Es la posibilidad del triunfo la que les permite estar por encima de sus complejos, de sus prejuicios, de sus impotencias, y para ganar vale todo o casi todo… Es un poco el reverso de “Luna de Avellaneda”, me quedo pensando… En el film, lo pequeño que representaba ese club de barrio valía la pena un esfuerzo extra. En “Proyecto Vestuario…”, predomina lo mezquino, el rosqueo, la caricatura por momentos hasta algo cruel.

La cuestión es que sus anfitriones son igualmente grotescos. Hungría es, como el torneo amateur, la imagen venida a menos de un antiguo y poderoso imperio; los húngaros son amables dueños de casa, siempre y cuando los visitantes entiendan que están ahí como simpáticos bichitos exóticos, queribles en tanto tales. Si para los antihéroes argentinos lo mejor estaría siempre por venir, para los locales estaría en un pasado siempre por regresar.

En una sociedad basada en el poder y el éxito, ninguno es feliz con lo que tiene y todos son rechazados a su manera.

En el vestuario de hombres, la relación con el cuerpo es más violenta y directa. En ambos vestuarios, cuando ya no hay lugar para la risa, se acaban las palabras y el cuerpo se ataca (de ahí, quizás, las imágenes de “El Matadero”, aunque con una vuelta de tuerca más donde el equivalente del unitario ilustrado muestra su otra cara).

Un detalle también compartido es el uso del inglés, que ninguno de los persojes habla enteramente bien. Es el idioma puente, lo que le significa un lugar de poder, el de un poder omnipresente. Fuera del inglés, la incomunicación se presenta como total, con avivadas tanto por parte de los argentinos como de los húngaros; lo que prima, de una manera u otra, es aprovecharse de la mínima desventaja que el otro pueda mostrar para pisarle la cabeza…

El vestuario es el lugar de la camaradería, pero también en el cual se destapan los chanchuyos, las camarillas; es el espacio de los “trapitos sucios”. En este vestuario pasa un poco lo mismo que en “Ala de criados”, donde Pedro Testa hace esfuerzos denodados, en cuanto cuentapropista, por no ser identificado como parte de la servidumbre y, en cambio, acercarse al brillo de la aristocracia. En “Ala…”, Pedro se da la cabeza contra la pared, se convierte en un descastado, un traidor, sólo para darse cuenta que aquel grupo al cual quisiera pertenecer, incluso en su propio patetismo y anacronismo, jamás dejará de mirarlo como a un monito que hace trucos… Triunfar, ser exitoso, recibir la mirada externa que legitime… ¿para qué?

Proyecto Vestuario de mujeres

Autoría y Dirección: Javier Daulte
Actúan: Dana Basso, Elisa Carricajo, Valeria Correa, María Marull, Paula Marull, Laura Paredes, Ana Pauls, Marcela Peidro, Debora Zanolli, Magela Zanotta
Vestuario: Mariana Polski
Escenografía: Alicia Leloutre
Iluminación: Gonzalo Córdova
Asesoramiento en danza: Luciana Acuña
Asistencia de dramaturgia: Héctor Díaz
Asistencia de dirección: Leandro Orellano, Ezequiel Peleteiro
Producción ejecutiva: Sebastián Polito

Info sobre funciones de “Proyecto Vestuario de mujeres”

Proyecto Vestuario de hombres

Autoría y Dirección: Javier Daulte
Actúan: Joaquin Berthold, Federico Buso, Julián Calviño, Gerardo Chendo, Héctor Díaz, Juan Grandinetti, Walter Jakob, Javier Niklison, Marcelo Pozzi, William Prociuk, Ezequiel Rodríguez
Vestuario: Mariana Polski
Escenografía: Alicia Leloutre
Iluminación: Gonzalo Córdova
Asesoramiento en danza: Luciana Acuña
Asistencia de dramaturgia: Héctor Díaz
Asistencia de dirección: Leandro Orellano, Ezequiel Peleteiro
Producción ejecutiva: Sebastián Polito

Info sobre funciones de “Proyecto Vestuario de hombres”

Para contactar a Diego Braude, clickear aquí

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1 comment to “Proyecto Vestuarios”: Triunfadores y fracasados… o algo así…

  • daniel bóveda

    Maldición… Estimados anómalos, acabo de encontrar este sitio y ya leí dos cosas profundas, cultas e interesantes: la entrevista a Mariela Asensio y esta crítica.
    ¡Ahora tengo que leerlo todo! Los odio, pero gracias!

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