Público y privado, una vez más

A continuación, dos materiales que hablan, en alguna medida, de la misma situación. Hasta hace un tiempo, el debate era sobre las formas de administración del Complejo Teatral Buenos Aires. Ahora, la cuestión se ha puesto más espesa y de fondo. Como en los ’90s, la discusión ha pasado a ser, nuevamente, sobre el rol de lo público y lo privado y acerca de qué significa cultura (en sentido restrictivo y en sentido amplio) y su importancia dentro de una sociedad.

La situación de la Sala Alberdi, del Centro Cultural San Martín, que sigue sin resolverse (video realizado por la revista cultural Hamartia):

y la del Complejo Teatral Buenos Aires, con un nuevo capítulo, acá expuesto en una carta reciente de Alejandro Tantanián:

Al presupuesto del CTBA se le “extrajeron” dos millones doscientos mil pesos: esto lleva a que casi 100 contratos no tengan permiso de ser emitidos y a que los insumos para que las obras se produzcan y estrenen lleguen con cuentagotas (todo se sostiene con dinero de la Fundación Amigos del Teatro San Martín). Desde enero de 2011 el Ministro Hernán Lombardi habilitó tan sólo $ 120.000 (ciento veinte mil pesos) para el CTBA. Poco y nada, claro, se puede hacer con ese dinero. Las autoridades del CTBA nada dicen al respecto, nosotros sí. Cabe aclarar que, una vez hecho el reclamo por medio de una circular redactada por la Asociación Argentina de Actores, sobre la ya ensayada y repetida situación contractual que año a año la administración PRO ejerce sobre TODOS LOS ESPACIOS PÚBLICOS, el Ministro Lombardi dio la orden de devolver ese dinero para intentar normalizar la situación contractual. Y eso es lo que está sucediendo. ¿Pero hasta cuándo hay que seguir trabajando sin cobrar y ejerciendo presiones para que el Ministro reaccione, casi por cansancio o temor a lo que la prensa diga? El caso es que ese dinero que YA estaba asignado al CTBA se desvió hacia otros fines: tal vez Plácido Domingo, tal vez el evento que supo birlarle el nombre a un espectáculo paradigmático del gran Paco Giménez LA NOCHE EN VELA, pero claro – ¿qué puede saber de teatro la gente del PRO Cultura? ¿Qué importa un nombre, no? ¿Qué importa la identidad cultural de esta ciudad? ¿Hasta cuando vamos a seguir soportando estas políticas? ¿Hasta cuándo tendremos que escuchar las mentiras del ministro Lombardi que niega en la cara los hechos que está cometiendo? ¿Cómo poder transparentar este mal banal para que quede claro el contenido perverso, disfrazado de voluntarismo y de “estamos haciendo todo lo posible”? Espero que las reacciones se encadenen y que se vuelva a pensar qué está pasando con el teatro público, qué esta pasando con el FIBA, qué está pasando con esta ciudad, orgullo de muchos en lo cultural, hoy diezmada por la mediocridad y la voluntad de transformar todo hecho artístico en mercancía.

Alejandro Tantanian
autor, director, asesor artístico de la sala Sarmiento dependiente del CTBA
DNI Nº 17.788.654

Según se publicó en Página 12, las encuestas dan bien para el PRO en varios escenarios de primera vuelta en las próximas elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien en todos los casos habría ballotage y podría llegar a perder en esa segunda vuelta, esa imagen positiva que conserva la presente administración de la ciudad hace pensar bastante sobre los votantes de la capital del país. Por empezar, que la cultura y la educación siguen ocupando en la imaginación de estos un lugar relegado. Es más, es de pensar que si Macri hubiera podido resolver de manera eficiente los problemas de tránsito, su popularidad sería aun mayor pese a lo deficiente con respecto a lo que es acceso a la educación, la salud y la vivienda. Quizás, en el fondo, o no tan en el fondo, el porteño sigue queriendo ser un poco como Macri, un empresario percibido como exitoso que, esencialmente, hace lo que quiere. El espacio público implica que es de todos, pero que también debe ser protegido por todos, aceptar el conflicto, el debate y todas esas cuestiones incómodas; la opción del empresario triunfador al estilo pizza con champagne de los ’90s es la victoria del interés privado, individual, en detrimento de lo que beneficia por igual.

Seguir horrorizándose por las acciones de la actual administración de la Ciudad de Buenos Aires es, en cierta medida, una salida fácil para el sector progre de la sociedad porteña. Es eludir el hecho de que un sector grande de la población apoyó y continúa apoyando el modelo de gestión que propone el PRO, que no es otro que el que ofrecía el menemismo, quizás con alguna modificación. Las próximas elecciones serán un termómetro sobre si lo que viene será o no la continuación de la desaparición de lo público en favor de lo privado (donde la cultura juega un rol apenas cosmético y sólo de entretenimiento).

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