Una gota de sudor se desliza por un cuerpo desnudo que arremete contra el piso en una insistencia tenaz, presionando por penetrar lo casi impenetrable. Una animalidad que exuda y que confunde junto con sus cabellos artificiales y nos coloca en el lugar del observador expectante, curioso, a la vez que descubierto, en ese mirar impropio. “La idea fija”, despliega toda una investigación acerca del sexo llevada a un lugar paródico, donde los cuerpos ejecutantes toman distancia de lo ejecutado a través de distintos recursos como la mecanización del movimiento, la canción y el uso de elementos teatrales. Movimientos, a la vez, que oscilan entre lo referencial y lo abstracto dentro de esta construcción hiperbólica. A la mecanización y la exageración también se le suma la repetición, elementos estructurantes de la composición de esta obra. Estos recursos son muy utilizados en la comedia, por lo que la risa aquí también se vuelve inevitable. Y ésta no opera como cierta forma de catarsis, como sucedía en “El lobo”, obra dirigida e interpretada por Pablo Rotemberg, donde la angustia que despertaba era expurgada, en muchos espectadores, a través de la risa. Es decir que, más allá del Leer nota completa “La idea fija”: “Ese claro objeto del deseo” Dos mujeres esperan para ir al entierro de una tía. Aguardan impacientes que las pasen a buscar mientras tratan de no dejarse descubrir entre ellas, de no exponerse, hasta que ya no sea posible conservar las fachadas. Y en ese mientras tanto, esperamos junto a ellas y nos sumergimos en sus historias y excentricidades. Amalia y Mónica son primas. Parientes de esos que no se frecuentan mucho, que se juntan de vez en cuando para alguna ocasión especial como estas: la muerte. Cada una vive en su universo particular, entre deudas, ofrendas paganas y adicciones alternativas. El té resulta ser el ritual obligado de visitas, inconcluso , y disparador de temas. Amalia está obsesionada con las terapias alternativas, adicta a los globulitos (¡la cura indicada para cualquier peste!), pasa sus tardes leyendo revistas de las que obtiene todo su conocimiento (¡Susana se las sabe todas!). Mónica, una mujer de alta alcurnia venida a menos, endeudada, perseguida por la AFIP, que hace pasar a los empleados de la misma por posibles candidatos. (¿Se terminará enganchando alguno?) Aquí todo es posible. Ellas van descubriéndose, e incluso exponiendo algún que otro pedazo de piel ante un dios personal que cuelga de la pared. Leer nota completa “Las impacientes Polonski”: Globulitos al ataque… Una noche, un reencuentro, tres parejas. Amor, desamor, agobio, culpa, envidia, celos, y nuevamente amor, sólo que un poco más destartalado que al principio. La locación: una fiesta en algún lugar de la costa. La playa como escenario virtual que nos llega mediante el ruido de las olas. Todo sucede allí, en la oscuridad de la noche; los intérpretes, manipulando ellos mismos la iluminación puntual y suave, van construyendo espacios y miradas. El aparato teatral se construye y devela ante nosotros. Los actores hacen y deshacen en la oscuridad. Las escenas se vuelven cinematográficas al poner en primer plano los rostros y las acciones. La oscuridad permite construir cada momento como un detalle en sí mismo, hacia donde nuestra atención se dirige. Mirar más allá del halo que forma la luz sería mirar hacia la nada. La atención-dispersión propia del teatro se reduce, y adquiere la dirección-puntuación del género cinematográfico. Todo transcurre en una noche, donde las miserias se exponen mediadas por las historias del pasado y el peso de los vínculos que unen a estos amigos. Las parejas presentan una armonía que sólo es una fachada que ellos mismo se proponen sostener para poder seguir Leer nota completa “AMAR”: Una cuestión de intereses en primer plano Tres: él (x 2) y ella. La luz pega sobre el cuerpo y el césped artificial raspa en la piel que la tela no recubre. La naturaleza se ha escondido y sólo queda jugar a descubrirla. Un estallido sin nombre. Pura pulsión de un encuentro que se repite una y otra vez en distintos cuadros dispuestos por una sucesión no precisamente necesaria, aunque si posible. Una elección entre muchas otras que nos pone en contacto con este sentir que explota sobre el escenario, justo frente a nuestros ojos. ¿Cuál es la diferencia entre querer a alguien y tenerle cariño? Si te quiero, te tengo cariño, incluso mucho. Pero si te tengo cariño, no necesariamente te quiero. ¿O sí? Aquí existe algo más primario que una denominación llena de simbolismos y conflictos. Una pulsión que mueve a los cuerpos y los amontona, que los vuelve salvajes, unos animales por cuyos cuerpos exuda una pasión que no tiene nombre. Un capricho constante, un arrebato, una emoción desnuda. Los intérpretes se despliegan sobre un escenario verde, una naturaleza actuada, ficcionalizada. Ellos cantan, bailan y nos cuentan historias. Uno de ellos juega a decirnos en varios idiomas lo que es amar. No sólo lo dice, Leer nota completa “Cariño”: ¿Osará el viento desnudarte?
Te digo que si, todo esto es verdad. La mampostería detrás de nosotros y mis pestañas largas y negras. El señor que esta bailando allí, lleno de tules y con el ombligo al aire, y, sobretodo, aquel helicóptero volando dentro de este bar sin techo. No te preocupes, yo nunca te negaría la verdad. Si la verdad es fugaz, es decir, rápida, breve, efímera, momentánea, perecedera; entonces, ¿cuánto vale mentir? Cuando mentimos nos volvemos creativos, detallistas, e invertimos mucho tiempo en tramar una buena mentira. Incluso sufrimos reacciones corporales desagradables, como ponernos colorados y podemos, ante un mentiroso profesional, quedar muy mal parados. Pero algunas mentiras (sino todas) adquieren tal peso, tal presencia, que terminan revelando ciertas verdades acerca de nosotros mismos. Porque quizás en ese mismo instante donde prefiramos inventar una mentira se fugue, por entre los recovecos de ésta, alguna verdad fugaz. Un bar como el lugar del encuentro de una cita sin fecha ni hora. Lugar de la pura casualidad. Punto de fuga, donde todo lo que allí se muestra, parece pero no es, aunque en realidad termina siendo. (¿?) Un encuentro entre desconocidos como disparador de toda esta historia llena de pequeñas historias. Leer nota completa “La verdad fugaz”: Las buenas mentiras tienen patas gordas
Con una chacarera se sacudía mi china, mientras yo aguardaba el momento oportuno de encontrarme con ella para aclarar los tantos. Allí, frente a la estación, decidí encontrarla. Allí, entre sonidos chirriantes que provenían del asfalto, fue el momento del arrebato… La escena desnuda se presta a ser escrita de distintas maneras. El movimiento acusa una intencionalidad que tiñe todo, la música refuerza una idea, la aclara. Nos sentamos y esperamos. El nombre del espectáculo ya nos sumerge en un imaginario específico: el campo, lo autóctono, los gauchos. Cuatro hombres se presentan en escena. El aspecto algo recio de sus rostros y vestuario coinciden con nuestra imagen inicial, el escenario despojado de cualquier elemento escenográfico se encuentra pronto a ser resignificado. La música nos coloca en un lugar, aquel primariamente imaginado, aunque con ciertos matices que le otorgan cierta urbanidad a este ser criollo que compone la obra. Una línea de continuidad atraviesa la misma. Ninguna pausa acentuada en el medio de la pampa con un calor insufrible que no permite ni siquiera moverse. Desolación, templanza y silencio. Aquí la búsqueda parte de lo formal (música, vestuario y movimientos característicos de distintas danzas que Leer nota completa “Criollo”: (im)puro pop Una multitud de personajes inunda la escena tras el obrar de un mismo cuerpo. Un conjunto de máscaras balinesas se posan sobre una pared frente a nuestros ojos. La elección está dada por el azar, cada función es distinta en muchas maneras. Pero siempre una estructura da base a este desarrollo (las máscaras y sus particularidades, la invitación al público, las reglas de la improvisación…). Similar a la estructura de un espectáculo de la comedia del arte donde los personajes, en este caso arquetípicos, improvisan sobre una trama definida, utilizando en muchos casos media-máscaras. Pero aquí el intérprete no se encuentra acompañado (de otros actores, de una trama, etc.). El sólo se sirve de las máscaras y de su cuerpo-voz como instrumento, elementos primigenios y centrales del teatro. No hay vestuario, ni escenografía que soporte su actuación. La trama se construye en la interacción con el público, en el estar- ahí. El espacio es llenado con su mera presencia. Marcelo Savignone desaparece detrás de las mascaras, de los personajes. Su voz se metamorfosea, su cuerpo adquiera formas distintas y particulares. Su huella se desdibuja tras la representación, que asume un gran dinamismo. Nos olvidamos de su rostro el cual Leer nota completa “Vivo”: Un titiritero de mundos posibles ó el arte de improvisar Ella desea dejarlo entrar. El entra de cualquier modo, pero ella ya no está. Se ven, se acercan, pero nunca logran juntarse. La geometría de la arquitectura marca la imposibilidad de una unión: una puerta casi siempre cerrada, un recuadro que se abre y descubre un lugar íntimo (develado ante nuestra mirada)1 donde ellos nunca convergen. Un conflicto amoroso irreconciliable. Un movimiento que distancia la intención de su acción. Un pasaje que se vuelve constante. Él, ella, él en ella, ella en él. Chiste para cortar el momento. Ya no es ninguno de los dos. Son dos niños. Son ellos, encaprichados inmersos en una indecisión constante. ¿Él en ella? ¿Ella en él? Reconciliación imposible. Una escenografía que los invita a un juego por momentos poco explorado y caprichoso. La puerta al principio de la obra, mientras el público aun está ingresando en la sala, modifica su estatuto continuamente: es lugar de descanso (ya que cuenta con unas tablas adheridas a su superficie para sentarse), de paso (de adelante hacia atrás) y de recorrido exploratorio (los interpretes la trepan, se cuelgan, exploran su posibilidades). Después todo ese primer juego se pierde, devolviéndole a aquel objeto su esencia más funcional: lugar Leer nota completa “Jujuy”: Lo irreconciliable ¿Como construir un pequeño efecto? (Paso uno) ¿Que realizar con ese pequeño efecto? (Paso dos). El punto es sólo el comienzo, el objetivo es la desintegración absoluta del intérprete en miles de partículas. La obra se propone como un juego meta-textual, donde a través de la reiteración de la misma escena en distintos formatos (la escena, el video), se vuelve sobre los pasos del proceso creativo para volver a construirlo y exponerlo cada vez. El tema es sólo una excusa. Los distintos niveles que se despliegan en este juego resultan de la exposición tanto del material como de los intérpretes. Fabián Gandini se dirige a nosotros, a la vez que presenta el proceso de construcción de este pequeño efecto, y se presenta a sí mismo como intérprete de la representación. Germán Cunese opera las luces y asiste a a Fabián durante la construcción del efecto. Entre estos diferentes niveles se teje una delgada línea que, por momentos, se confunde generando una vuelta sobre la representación misma que busca descomponer. ¿Es realmente tan delgada la línea que nos separa de la representación? Cuando los intérpretes se presentan ante nosotros, el corte entre lo cotidiano y lo espectacular parece no existir, Leer nota completa “Pieza para pequeño efecto”: Perforando la cuarta pared El recuerdo, es siempre un recuerdo de otro recuerdo, un instante que se reduplica sobre otro ya contaminado de incertidumbres, de sensaciones encontradas, de vacíos e imágenes desvaídas que, a veces, prefieren no ser evocadas para no avivar heridas que aún no han sido curadas. Indagar en esos recuerdos desde el presente implica toda una operación llena de contradicciones, veladuras, recortes y emociones, que no siempre encuentran, la forma de cobrar vida. Esa extraña forma de pasión indaga en la memoria aun fresca de la pasada dictadura militar, representando sobre el escenario tres escenas que abren una grieta en el presente para recabar en aquel pasado. Las escenas se disponen longitudinalmente, una al lado de la otra, como entidades autónomas, excepto por alguna mirada que comparten los actores en determinados momentos, aunque sin imprimir gran correlación entre las mismas. Dos escenas suceden en el pasado, y la tercera en el presente, siendo esta ultima la que da inicio y cierre a la obra. En ese presente en el cual se ancla la representación, opera un movimiento de recordar sin enunciar aquel quien recuerda pero a la vez haciéndolo presente a través de la puesta en escena. La escritora, ex Leer nota completa “Esa extraña forma de pasión”: Páginas de un libro rayado | | Imaginación Atrapada cuenta con el apoyo de:  Novedades: A partir de 2010, Imaginación Atrapada se convierte en un nodo (nudo, punto de encuentro de espacios), no pretende constituirse en totalidad, sino construir una nueva identidad a partir de la combinación de lo nuestro con lo de otros. En las secciones, en los Tags (Etiquetas) se encontrarán las siguientes divisiones: - Red Local (Buenos Aires) - Red Nacional (Argentina) - Red Regional (más adelante) - Red Internacional (más adelante) En los Tags (Etiquetas), también, se indica el origen (ej: Contenido Imaginación Atrapada) |